Laura da un paso hacia delante, con las manos cogidas detrás de la espalda. Zayn la mira acercarse, algo confuso. ¿Por qué de pronto se comportaba tan normal con él? ¿A caso no había pasado nada aquella noche?
-¿Te acompaño a casa? – sugiere él, tratando de seguirle la corriente, no quería que de pronto se volviera arisca con él de nuevo. Laura asiente apartándose un mechón de pelo de la cara y avanza unos pasos, a lo que él la imita.
-Bueno, ¿Y qué querías decirme? – pregunta Laura mirando al cielo despreocupada, aunque por dentro está hecha una manada de nervios. Le hacía sentirse vulnerable y no le gustaba esa sensación.
Zayn sonríe de medio lado y se mete las manos en los bolsillos.
-Necesitaba aclarar unas cosas. – vacila un segundo y entorna la mirada. - ¿Y la chica del bar?
Laura se muerde la mejilla tratando de ocultar su inminente sonrisa que mostraba lo bien que había resultado su plan. Aunque no sabía muy bien que le hacía feliz de todo aquello. ¿No se suponía que lo había hecho para dejarle claro que no quería nada con él, nunca más, que aquello que le había hecho había roto su confianza? Una parte de ella lo daba por cerrado, pero, otra parte veía a aquel chico como más que un capítulo de su vida, algo de él seguía atrayéndola.
Y por mucho que tratara de sacarlo de su cabeza, él aparecía de nuevo.
-Se ha marchado a casa hace un rato, mañana se levanta temprano. – contesta ella. El silencio se vuelve tan espeso que se puede escuchar la ajetreada respiración de ambos. Ninguno de los dos se atreve a continuar, y la situación empieza a volverse algo incómoda
-Laura, yo…
Zayn trata de encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que lleva pensando varios minutos en decir, sin embargo no halla la forma de juntar dos palabras para que suenen bien.
Laura lo mira, inquieta. No sabía muy bien que iba a decir, aunque se hacía una idea. Lo que más miedo le daba era lo que iba a responder, ni ella misma tenía lo tenía claro, ¿cómo iba a responderle?
-No, no sigas por ahí. No tengo ganas de discutir. – dice ella, tratando de evitar el tema.
-¿Y qué hago, callarme para siempre, como en las bodas? No puedo aguantarlo más. Además no es algo que no sepas. – dice parándose en seco. Laura se queda inmóvil, aunque no lo mira. – Laura, te quiero.
-¿Y qué hago yo con eso? – le espeta ella de pronto, con los puños apretados. – Te mostré mi confianza una vez y me dejaste bastante claro que me equivoqué al hacerlo. No soy de las personas que dan segundas oportunidades, deberías saberlo.
Da unos pasos y se gira con la adversidad dibujada en los ojos.
-Y déjalo estar, no me gusta nada que me presionen.
Tarda unos segundos en darse cuenta que está a poca distancia de su casa. ¿cómo habían llegado tan deprisa? Daba lo mismo, el caso es que le venía de perlas.
De nuevo, Zayn se había quedado con la palabra en la boca. Chasquea la lengua y se da media vuelta para irse a casa. Demasiada trifulca por hoy.
La semana pasó sin demasiados sobresaltos. Nos mandamos algunos mensajes, llamadas al fijo, pero ninguno quedó para salir. Nadie tenía ganas de hacer nada.
A pesar de ello, el fin de semana María y Laura se empeñan en que me vendría bien salir de casa, dar una vuelta y tomar algo.
-Pero, si estoy bien. – insisto por tercera vez. – no me hace falta salir a ninguna parte, además, no tengo ganas.
María suspira y se lleva la mano a la frente.
-¿Sabes qué? Haz lo que quieras, me canso. Yo quiero salir. – dice levantándose de un respingo. - ¿Vienes, Laura?
Laura asiente y se levanta tras ella. Sonrío satisfecha y les oigo abrir la puerta.
-¡Pasadlo bien por mí! – grito desde la cocina.
-¡Que te den! – dice Laura. Me río y alcanzo el bol de cereales.
~
Al salir, el teléfono de María comienza a sonar.
-¿Sí? Oh… Está bien. Danos 10 minutos. – dice sonriente, y cuelga. – Ya tenemos plan.
Laura arquea una ceja y se deja guiar por la pelirroja. No sabía exactamente donde iban hasta que se da de morros con la bolera.
Aquella misma bolera donde todo había empezado, era extraño, todo había cambiado mucho desde la primera vez que pisaron aquel suelo. A lo mejor puede distinguir las siluetas de Liam, Allie, Niall, Louis, Harry y Zayn.
La chica se vuelve del color del yeso, aun así guarda la compostura y trata de parecer casual.
-Hey, ¿qué tal todo? – dice María acercándose a la mesa de billar y dándole un pequeño beso a Harry en la mejilla.
Laura intenta no hacer contacto visual con Zayn, así que permanece ahí, de pie, distante. María se da cuenta en seguida de que ambos están tensos. Zayn se encuentra sentado, concentrado, por lo visto, en desmontar la mesa a base de mirarla.
-¿Estás bien? – dice María pasándole la mano por los ojos.
-¿Eh? Ah, sí, tranquila. Estoy un poco ido, sólo eso.
-¿Mala noche ayer?
-Mala noche.
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