28/6/12

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 ¡Atención! 


Queridos lectores y lectoras de "Love is a losing game":

He de comunicaros que durante las próximas dos semanas (Desde el 30 de junio al 14 de julio) Me encontraré de vacaciones, lo que significa no internet, por lo tanto no poder escribir. Siento que esto sea así, sin embargo volveré con las pilas cargadas para darlo todo en el último spring de esta fan-fic a la que tanto cariño tengo.

También deciros, que puede que sean los últimos capítulos que escriba, y me gustaría saber vuestra sincera opinión, así que no seáis tímidos, no me como a nadie porque me hagáis críticas, lo sé, no soy la escritora perfecta, ni mucho menos. Me gustaría, que allá donde estéis no os quedarais parados, sino que mediante ya sea comentario, aquí o en la página oficial, o cualquier medio que se os ocurra, me hagáis saber que pensáis, porque para mí es muy importante saber tu opinión.

Por último, aunque no menos importante, me gustaría agradeceros que hayáis participado en la creación y desarrollo de la historia, ha sido para mí una expriencia única y que me encantaría poder repetir. Gracias a todos.

-Atentamente: Belén.


Capítulo 51 parte lll

Laura da un paso hacia delante, con las manos cogidas detrás de la espalda. Zayn la mira acercarse, algo confuso. ¿Por qué de pronto se comportaba tan normal con él? ¿A caso no había pasado nada aquella noche?

-¿Te acompaño a casa? – sugiere él, tratando de seguirle la corriente, no quería que de pronto se volviera arisca con él de nuevo. Laura asiente apartándose un mechón de pelo de la cara y avanza unos pasos, a lo que él la imita.

-Bueno, ¿Y qué querías decirme? – pregunta Laura mirando al cielo despreocupada, aunque por dentro está hecha una manada de nervios. Le hacía sentirse vulnerable y no le gustaba esa sensación.

Zayn sonríe de medio lado y se mete las manos en los bolsillos.

-Necesitaba aclarar unas cosas. – vacila un segundo y entorna la mirada. - ¿Y la chica del bar?

Laura se muerde la mejilla tratando de ocultar su inminente sonrisa que mostraba lo bien que había resultado su plan. Aunque no sabía muy bien que le hacía feliz de todo aquello. ¿No se suponía que lo había hecho para dejarle claro que no quería nada con él, nunca más, que aquello que le había hecho había roto su confianza? Una parte de ella lo daba por cerrado, pero, otra parte veía a aquel chico como más que un capítulo de su vida, algo de él seguía atrayéndola.

Y por mucho que tratara de sacarlo de su cabeza, él aparecía de nuevo.

-Se ha marchado a casa hace un rato, mañana se levanta temprano. – contesta ella. El silencio se vuelve tan espeso que se puede escuchar la ajetreada respiración de ambos. Ninguno de los dos se atreve a continuar, y la situación empieza a volverse algo incómoda

-Laura, yo…

Zayn trata de encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que lleva pensando varios minutos en decir, sin embargo no halla la forma de juntar dos palabras para que suenen bien.

Laura lo mira, inquieta. No sabía muy bien que iba a decir, aunque se hacía una idea. Lo que más miedo le daba era lo que iba a responder, ni ella misma tenía lo tenía claro, ¿cómo iba a responderle?

-No, no sigas por ahí. No tengo ganas de discutir. – dice ella, tratando de evitar el tema.

-¿Y qué hago, callarme para siempre, como en las bodas? No puedo aguantarlo más. Además no es algo que no sepas. – dice parándose en seco. Laura se queda inmóvil, aunque no lo mira. – Laura, te quiero.

-¿Y qué hago yo con eso? – le espeta ella de pronto, con los puños apretados. – Te mostré mi confianza una vez y me dejaste bastante claro que me equivoqué al hacerlo. No soy de las personas que dan segundas oportunidades, deberías saberlo.

Da unos pasos y se gira con la adversidad dibujada en los ojos.

-Y déjalo estar, no me gusta nada que me presionen.

Tarda unos segundos en darse cuenta que está a poca distancia de su casa. ¿cómo habían llegado tan deprisa? Daba lo mismo, el caso es que le venía de perlas.

De nuevo, Zayn se había quedado con la palabra en la boca. Chasquea la lengua y se da media vuelta para irse a casa. Demasiada trifulca por hoy.


La semana pasó sin demasiados sobresaltos. Nos mandamos algunos mensajes, llamadas al fijo, pero ninguno quedó para salir. Nadie tenía ganas de hacer nada.

A pesar de ello, el fin de semana María y Laura se empeñan en que me vendría bien salir de casa, dar una vuelta y tomar algo.

-Pero, si estoy bien. – insisto por tercera vez. – no me hace falta salir a ninguna parte, además, no tengo ganas.

María suspira y se lleva la mano a la frente.

-¿Sabes qué? Haz lo que quieras, me canso. Yo quiero salir. – dice levantándose de un respingo. - ¿Vienes, Laura?

Laura asiente y se levanta tras ella. Sonrío satisfecha y les oigo abrir la puerta.

-¡Pasadlo bien por mí! – grito desde la cocina.

-¡Que te den! – dice Laura. Me río y alcanzo el bol de cereales.

~

Al salir, el teléfono de María comienza a sonar.

-¿Sí? Oh… Está bien. Danos 10 minutos. – dice sonriente, y cuelga. – Ya tenemos plan.

Laura arquea una ceja y se deja guiar por la pelirroja. No sabía exactamente donde iban hasta que se da de morros con la bolera.

Aquella misma bolera donde todo había empezado, era extraño, todo había cambiado mucho desde la primera vez que pisaron aquel suelo. A lo mejor puede distinguir las siluetas de Liam, Allie, Niall, Louis, Harry y Zayn.

La chica se vuelve del color del yeso, aun así guarda la compostura y trata de parecer casual.

-Hey, ¿qué tal todo? – dice María acercándose a la mesa de billar y dándole un pequeño beso a Harry en la mejilla.

Laura intenta no hacer contacto visual con Zayn, así que permanece ahí, de pie, distante. María se da cuenta en seguida de que ambos están tensos. Zayn se encuentra sentado, concentrado, por lo visto, en desmontar la mesa a base de mirarla.

-¿Estás bien? – dice María pasándole la mano por los ojos.

-¿Eh? Ah, sí, tranquila. Estoy un poco ido, sólo eso.

-¿Mala noche ayer?

-Mala noche.

25/6/12

Capítulo 51 parte ll

A medida que la muchacha vuelve por el pasillo, la mirada de Niall se vuelve más austera, sin expresión alguna. Liam lo mira extrañado y se ríe de forma sarcástica antes de volver la cara hacia la chica. Allie.

Había pasado casi un mes desde que la conoció y Niall la tenía cruzada. Era algo que no podía evitar, podía ver como cada vez estaba más lejano, más distante. Y odiaba aquella sensación, no soportaba la idea de que Liam se distanciara de él por culpa de ella. Suspiró de forma casi dramática y volvió al salón, donde el ambiente no era ni de lejos mejor que el que había dejado.

El nivel de voz que usan para comunicarse unos de otros va subiendo conforme la conversación avanza. Niall no consigue enterarse de nada, así que opta por sentarse y observar.

-¿Pero ahora que pasa, no puedo hablar con él? – Le espeta de pronto María a Harry, el cual está cruzado de brazos en el sofá como si se tratara de un niño de cinco años. – No te aguanto cuando te pones así, pensaba que eras un poco más maduro.

-Y yo que eras un poco más… - De pronto se calla en seco. No quería seguir o la cosa empeoraría. – Déjalo.

-¿Qué soy qué, Harry? ¡Dímelo! – dice María levantándose de su asiento. Sin embargo él no contesta. - ¡Eres insoportable!

Ante la atónita mirada de Zayn y Niall, ella da una patada al sillón y se marcha de forma brusca. Harry se muestra indiferente, aunque sus nudillos están blancos de la presión que ejerce sobre su brazo.

El silencio se apodera de la situación, hasta que Liam y Allie llegan a la habitación, algo destemplados por la situación, no hacen otra cosa que mirar a un lado y a otro.

-¿Qué… qué ha pasado aquí? – pregunta Liam. - ¿Dónde está María? ¿Y Laura?

De pronto una bombillita se enciende en la cabeza de Zayn. Laura. No la había visto venir, ni siquiera se había molesta en preguntarle si venía, no había dicho absolutamente nada, daba por sentado que vendría.

Cierra los ojos con fuerza y chasquea la lengua mientras se lleva la mano a la frente. Había metido la pata hasta el fondo.

-Tengo que irme. – dice de pronto. Coge su chaqueta y sale sin dar muchas explicaciones. Los presentes se encogen de hombros e intentan serenar el ambiente, que había quedado un poco cargado.

Al salir, Zayn se encuentra con un percal que no se imaginaba. María está sentada en las escaleras, en silencio, sin mostrar señales de vida. Él cierra la puerta con delicadeza y da unos pasos hasta ella.

-¿Puedo…? - Pregunta en voz baja, pero ella no dice nada. Haciendo caso omiso a su indiferencia, toma asiento a su lado. Tarda unos segundos antes de reaccionar.

-¿Qué quieres? Creo que ya se ha liado bastante por hoy. – Espeta María sin dejar de mirar al frente.

Zayn se ríe débilmente y mira al suelo. Entorna la mirada y la dirige hacia la pelirroja.

-No te preocupes. Conozco a Harry hace bastante tiempo y siempre ha sido así, es celoso por naturaleza, y… bueno, no es una persona cuya faceta más destacable sea la madurez. – vacila un momento y sonríe. – Además después de todo es comprensible, dale tiempo.

María arruga la nariz y mira al suelo. La frustración se dibuja en sus ojos.

-¿Y qué hago, esperar hasta que se le pase? ¿Hasta que vuelva a confiar en mí? Pueden pasar años hasta entonces, no tengo tanta paciencia.

-Si le quieres, lo harás. Y si él te quiere, y creo de veras que lo hace, no tardará tanto. – Las palabras del muchacho suenan tan sinceras, que por primera vez en la noche, María es capaz de sonreír verdaderamente.

Zayn la observa y le sonríe también. Le besa la frente de forma fraternal y se levanta haciendo un aspaviento.

-Y ahora si me disculpas tengo algo que hacer. No has visto venir a Laura, ¿verdad?

María niega con la cabeza pensando en que era verdad, no la había visto marcharse. Frunce el ceño y se encoge de hombros, a lo mejor había quedado con aquella chica.

Zayn se despide de ella y desaparece calle abajo, es entonces cuando Harry abre la puerta de forma repentina. María se encuentra confusa, así que mira al suelo como si ahí fuese a encontrar algo de refugio.

Harry se queda parado en la puerta, viendo a Zayn andar por la calle con la chaqueta al hombro. Se lleva la mano al pelo e intenta serenarse. Mientras cierra la puerta, María sigue con la mirada clavada en el suelo.

Por una vez en su vida, dejando a un lado su faceta más característica, se sienta al lado de ella para intentar solucionarlo como personas civilizadas.

-Hey. – susurra él lo más dulcemente que puede.

María sonríe desganada y rodea sus rodillas con los brazos en un ademán protector. Ninguno de los dos sabe por donde empezar, y optando por que responda el otro, no era de mucha ayuda. Al final, Harry trata de entablar conversación.

-Oye… ya lo sé. Lo sé, de veras. No me he comportado como una persona racional y quizás me he pasado un poquito…

-Bastante. – le corta ella haciendo hincapié en el dato.

Harry sonríe de medio lado y se acerca discretamente a ella. María no puede evitar sonreír, puesto que de alguna manera, no puede enfadarse con él.

-Lo siento, no volverá a pasar. – dice bajito, dándole un pequeño beso en la mejilla. Ella asiente y se apoya en su hombro, ahora ya más tranquila.


Se estaba volviendo loco buscando su nombre en a agenda. Juraría que estaba ahí, que lo había guardado, pero debía admitir que dentro de sus ataques de rabia hacía cosas que apenas podía recordar.

Chasquea la lengua y exprime el aparato dentro de su puño cerrado. Se para delante del bar en el que habían estado apenas hacía un par de horas, que ahora se encuentra cerrado. No hay ni un alma por la calle, sólo unas risotadas lejanas y por si fuera poco, el aire había comenzado a soplar con el frío específico del lugar. Suspira resignado y se dispone a volver por donde ha venido.

-Si buscas la dignidad que has perdido, no la vas a encontrar aquí. – dice una voz que le resulta algo familiar, y reconocería que era la voz de la persona que había venido a buscar.

Se gira y la encuentra en mitad de la calle, como si hubiera aparecido de la nada, como su supiera que iba a estar ahí. Quiere sonreír, pero no tiene motivo para hacerlo, así que se limita a mirarla.

-¿Qué haces aquí? –pregunta ella con aire jocoso al ver su cara.

-He venido a buscarte. –dice él poco convencido. - ¿Podemos hablar?

Laura arquea una ceja y le observa con curiosidad.

-No veo por qué no.

15/6/12

Capítulo 51 parte l

Quería salir de ahí, irme. No se merecía esto. Era darle la razón, dejar que ganase el juego, que hiciera jaque mate, y lo peor… que no tenía ninguna jugada que lo arreglara. No había marcha atrás.

Una vez más estaba haciendo lo que quería conmigo, pero no podía hacer nada al respecto, me tenía como hechizada, atontada. Cosas del amor, supongo.

Después de algo que para mí había parecido una eternidad, me desplazo un paso hacia atrás, Louis se acerca para besarme otra vez, pero miro al suelo. Estaba tan confundida que mi propio cerebro no sabía como reaccionar.

¿Debía besarle de nuevo y lanzarme a sus brazos, o debía ser fría y mantenerme en mis trece? Quería hacer las dos cosas, pero las dos me perjudicaban del mismo modo.

Cierro los ojos un segundo y pienso antes de que él me levante la cabeza cogiéndome por la barbilla.

-Hey…

-No…No puedo. – digo mirándole. Louis frunce el ceño. – No puedo. Es todo muy rápido y necesito pensar y…

Iba a seguir dando explicaciones, pero él me vuelvo a callar con sus labios. Me agarro de su camisa para no perder el equilibrio.

Dejando escapar un suspiro cerca de sus labios, sonrío. ¿Qué iba a pasar ahora? No lo sabía. Pero quería darle un respiro al pensar, por una vez.

-Buenas noches. – susurro acariciándole la mejilla.

Me alejo llevándome la mano a la frente cuando él ya no me ve. No sabía que hacer. Mi cabeza ahora mismo se parecía bastante a una termomix.


-¿Qué ha pasado? – pregunta Liam mirando a María.

Ella niega con la cabeza y se sienta. Harry hace lo mismo, a su lado.

-Estos llevaban así mucho tiempo, en algún momento tenía que explotar. – dice Niall encogiéndose de hombros.

Todos ríen, de manera triste. No hay tanto ambiente como antes, así que proponen ir a casa de Liam, ya que está vacía.

De camino a su casa, María mira a Zayn. Está en un estado de autismo inusual en él. Ella tuerce el gesto y se acerca con prudencia hasta él. No sabía muy bien que decir o como actuar. ¿Se supone que estaba enfadada con él? ¿Todavía eran amigos, o no iban a volver a hablar? Lo que sí que tenía claro es que tenían que hablar sobre un tema pendiente, bien fuera siendo amigos o no.

-Eh, ¿qué te pasa? Llevas así toda la noche.

Zayn da un pequeño respingo y la mira, contrariado. Al igual que ella, él piensa que ha pasado a haber un abismo entre ambos, pero… ¿Por qué tenía que ser así?

Él, en un intento de conservar su chulería, se encoge de hombros y evita la mirada de ella. María suspira y arquea una ceja dándose cuenta de es imposible hablar con un tío cuando se pone en ese plan.

-Mira, Zayn. No tengo ganas ni de discutir ni de decir esto, así que voy a ser concreta y voy a ir al grano. – coge aire de forma profunda y cruza los dedos en su regazo. – Esto no va a ninguna parte, no es necesario que dejemos de hablar por algo que no tiene tanta importancia al fin y al cabo.

Él chasquea la lengua. Mira al frente, con los labios apretados. Sin embargo, al final acaba estallando.

-¡¿Qué no tiene tanta importancia!? Claro, para ti es muy fácil, has recuperado a Harry. ¿Qué pasa con Laura? ¡Me odia! – Le propina una patada a una lata que se encuentra a unos pasos de él y aprieta los puños.

María lo observa impotente. No sabe que decir ni que hacer, tenía razón en lo que decía.

-Pero, ¿y en qué cambia que nosotros nos llevemos bien eso? Quizá incluso, si nos logramos llevar bien, Laura se da cuenta de que te quiere. Pero eso no lo decido yo.

Callados, ambos llegan a casa de Liam. El resto del grupo se había dividido sigilosamente en pequeños grupos de gente. La noche había empezado fuerte, pero las cosas, y más en esos momentos, daban muchas vueltas.

Harry se acomoda en el sofá y mira con recelo como ambos hablan. ¿Qué se traían entre manos esta vez?

-¿Sabes qué? Déjalo. Es como hablar con las paredes. – dice María sentándose al lado de Harry y haciéndose la indiferente, pero la verdad es que tiene una cara de no estar de muy buen humor.

Harry la mira, sin decir nada. Es extraño, está preocupada, pero a la vez no le importa. ¿Y si sentía todavía algo por él? La cabeza le hervía de tantas preguntas que le rondaban.

-¿Y a vosotros que os pasa? – dice Niall con una vaso en la mano. Al no recibir respuesta se marcha de nuevo a la cocina.

Allí, Liam y su chica se reían de algo que él había contado. Niall se queda en la puerta, sin hacer mucho ruido. Ella le da un beso y sale de la cocina, sonriendo al ver a Niall.

Este entra lentamente y se apoya en la encimera.

-No es la primera vez que hablamos esto, pero… ¿estás seguro?

Liam suspira y mira a Niall.

-¿Ya estamos otra vez con lo mismo? ¡Venga ya, Niall! Es una buena chica, ¿no la ves? Si que hubiese sido cómplice de asesinato.

-No sé… no me da buena espina, es sólo eso. – da un sorbo a su vaso. – Sólo eso.

-Continuará…-

4/6/12

Capítulo 50

Sugerencia Musical: One Day Soon - Glass Pear


María observa como Louis desaparece al torcer la esquina. Resopla casi en forma de bufido y clava su mirada en Ben. Todavía seguía pasándose las manos por el pelo y entornando una mirada perdida en el suelo.

-Tú. – pronuncia ella con un tono seco y casi inspirando desprecio. - ¿Qué habéis hecho entre los dos? Me tenéis harta con vuestros jueguecitos.

Ben traga saliva de forma algo tosca y la mira confuso, pero ella no pasaba por ahí. Habían herido a una de sus mejores amigas y no había mirada de cordero degollado que le sirviera.

María se le acerca de forma peligrosa y entrecierra los ojos, analizándolo a medida que daba un paso. Harry seguía ahí parado, intentando sacar conclusiones ante el poco corriente comportamiento de Louis.

-No te lo repetiré más veces. ¿Qué ha pasado?

Ben respira hondo y deja caer los brazos en un intento nulo de coger fuerzas.

-Ha sido mi culpa. Lo siento, de verdad, esto no tenía que haber salido así. Está todo mal, y es culpa mía. La quiero, tienes que creerme que la quiero. – le dice casi hablando a trompicones.

-Eso no me explica nada. ¿Qué es culpa tuya? – insiste ella.

-Le mentí. – Vacila un momento y devuelve la mirada al suelo. – En realidad no le mentí, la utilicé y no… No debí hacerlo, creía que era otra niña tonta de las que frecuenta Louis, pero me equivoqué con ella, es… distinta y acabé enamorándome de ella de verdad y Dios…

María parpadea incrédula.

-¿Qué has hecho qué? - se ríe irónicamente y se aleja unos pasos de él. - ¿Cómo…? ¿Cómo se te ocurre hacer eso? ¿Sabes como se debe sentir ella? Voy ahora mismo a buscarla.

Comienza a andar pero Harry la detiene.

-Louis ha ido a buscarla, déjalos. – dice con la mirada fría.

-Pues no es el más indicado para hablar con ella, y más si está como creo que está de ánimos. – Se gira hacia Ben y le mira deseando partirlo en dos. - ¡Eres idiota! ¿Y sabes lo peor? ¡Que lo sabía! ¡Sabía que no eras de fiar!
Ben frunce el ceño.

-Nunca me diste buena espina, tendría que haberla avisado. – dice de nuevo.

-Vamos, María… tranquila. – dice Harry cogiéndola suavemente por los hombros.

María suspira y mira dentro del local, donde Laura, Zayn y los demás siguen sentados como si nada.

-Vamos dentro. Seguro que se están preguntando que pasa. – dice María recomponiéndose.


Laura cruza las piernas y se reclina en el respaldo. Zayn no le ha quitado ojo en toda la noche. ¿Quizás debería hablar con ella, decirle algo? Tenía miedo de ser rechazado… por segunda vez.

-Voy a pedir una copa más. – dice ella, despreocupada. Se levanta elegante y se alisa el vestido.

Mientras camina hacia la barra sonríe triunfal. Todo estaba saliendo tal y como ella lo había pensado.

Se apoya con los codos encima del mármol azul de la barra y acaricia el cristal mientras espera a que aquella chica apareciese por la barra. A los pocos minutos, salió del almacén, mientras se hacía una trenza.

Laura sonrió y se inclinó con una sonrisa de oreja a oreja sobre el mostrador.

-Hola. – dice ella con tono seductor. - ¿cómo lo llevas?

-Bien, no puedo más. Y todavía me quedan un par de horas… - dice la muchacha terminando la frase con un suspiro.

-Estás preciosa, por cierto. – le dice Laura sin perder el tono. - ¿Podemos vernos cuando salgas?

La chica sonríe y asiente débilmente. Su tez morena se torna de un color rosado a la altura de las mejillas.

-¿Quiénes son? –dice con voz baja, mirando primero si no hay alguien esperando a ser atendido. Baja la guardia al comprobar que no, se merecía un descanso. – Ese chico… No te ha dejado de mirar desde que habéis llegado.

-Oh, unos amigos. Lo sé, es mi ex. Un capullo. – dice Laura haciendo un círculo con la mirada. – Tíos.

La chica se ríe.

-Mira, por ahí viene. A lo mejor viene a decirte algo. – dice ella escondiendo su sonrisilla.

-Me da igual. No quiero escucharle. – dice Laura volviéndose hacia la chica. No se lo había planteado así, pero los planes nunca salen a la perfección, y esa era una alternativa magnífica.

Zayn no había casi dado un paso, ya que intentaba disimular que no la veía, cuando de pronto Laura toma dulcemente el rostro de la morena y la besa con pasión.

De pronto él pierde toda la discreción que estaba usando y abre los ojos como platos. ¿Qué estaba haciendo? No se lo esperaba, se esperaba de todo menos eso.

Laura se aleja de ella y se miran algo confundidas.

-¡Qué estoy trabajando! – dice la muchacha todavía más roja, haciendo gestos con las manos.

Ambas sonríen y Laura se separa de la barra. Zayn todavía trata de comprender lo que acaba de ver.

-Vale, vale, ya te dejo trabajar. – dice dando un paso. Le guiña un ojos y avanza tranquilamente hasta donde está Zayn.
Este la mira incrédulo todavía.

-Eh, cuida que te van a entrar moscas. – le dice sonriendo de forma sarcástica. La chica, que desde detrás de la barra no ha podido evitar oírlo se ríe a carcajadas.


Trato de acelerar el paso mientras me limpio con las mangas las lágrimas que se desbordan por mis ojos. Me sentía como una mierda. Dos de las personas a las que más quería me habían traicionado de la peor forma que podrían haberlo hecho: utilizándome.

Noto un aire que parece haberse hecho más frío en los últimos minutos rozándome de forma casi violenta la cara. Me acerco los brazos al pecho y los cruzo para conservar mejor el calor.

De pronto comienzo a oír un ritmo que se repite, cada vez más cercano.

-¡Belén! – dice una voz jadeante. - ¡Por favor, espera!

Se perfectamente que es él, pero no quiero escucharle más. No quiero creer otra vez sus mentiras. Quería que desapareciese, que me dejara en paz; sin embargo conocía bastante bien a Louis, no iba a marcharse así porque sí.

-Lárgate. Tienes a una Nancy rubia en ese estúpido bar, vete con ella, ahora mismo le haces más falta que a mí. – digo con voz tosca sin parar de caminar.

Noto como se para, pero unos segundos después sigue caminando detrás de mí. Típico. Pasan los minutos, y cada vez el trayecto hasta mi casa se hace más corto, pero él no ha dejado de seguirme.

-¿¡Te importaría dejarme respirar por una vez en tu vida!? – le grito parándome en seco. Louis se para bruscamente y me mira, sin decir nada.

Suelto el aire que retenía casi formando un bufido y me quedo absorta unos segundos. Entonces, me cubro la cara con las manos y cierro los ojos. Todo esto no estaba pasando, era un mal sueño o algo parecido.

Todavía no he abierto los ojos, pero lo siento cerca de mí, y sus manos acarician de pronto mi hombro. No sé que hacer. Lo tenía a la distancia perfecta para romperle la nariz, sin embargo… no quería hacerlo.

¿Por qué después de todo no quería herirle? Después de todo lo que me había hecho, lo que había demostrado… Después de eso aún le seguía queriendo. Es patético.

Me trago las lágrimas con el afán de defender lo poco de orgullo que me quedaba. Le miro a los ojos, furiosa. Podría jurar que la sangre me hervía dentro de las venas.

-¿Por qué? – pronuncio sin apartarle la mirada. Ya no tenía miedo. Quería respuestas y no me iba a ir sin ellas. - ¿Te divierte todo esto? ¿Jugar con los sentimientos de las personas y cuando ya te has regocijado lo suficiente los tiras a un lado? ¿Cuántas han sido Louis? ¿Cuántas?

Louis suspira y me aparta la mirada. Ahora el que tenía miedo era él. Había descubierto algo de él, que por alguna razón no quería que descubriera. Pero, si no era más que otro de sus juegos, ¿de qué le servía?

-No es como crees, contigo es… distinto.

Arqueo una ceja y me cruzo de brazos.

-¿Distinto? ¿Y por qué iba a ser distinto? – digo poco convencida con su argumento. - ¿Sabes qué? No sé ni para qué pregunto. Si vas a escaquearte con evasivas, como haces siempre, mejor me voy a casa. Estoy cansada y quiero darme un baño.

No me había dado cuenta de ello hasta que al girarme, me encuentro con que mi portal está a apenas unos pasos de donde me encuentro. Sin hacer caso a los constantes intentos de Louis por decir algo.

Sonrío irónicamente al darme cuenta de que es tal como pensaba y sigo andando.

De pronto noto como me coge firmemente por la muñeca impidiéndome avanzar. Le dedico una de mis famosas miradas asesinas antes de que, casi con una precisión escalofriante me acercara a él, y cogiéndome por la cintura, me besa con una delicadeza y una pasión que no había sentido nunca.

En él se notaba la desesperación, por como me aferraba a él y hundía sus dedos en mi cintura, como si temiera que me escapara de nuevo. Aunque así hubiera sido, no podía negarme a aquello.

Algo en mí me negaba moverme, sólo rendirme a aquel beso. Algo que me enjaulaba, que me atrapaba y hacía todavía más vulnerable de lo que me sentía.