-No, en serio, te pasa algo.
Se frota las manos, se le nota a simple vista que está nervioso. Sonrío maliciosamente y tarareo.
-Es por María.
-No. – responde inmediatamente.
Me río. Sabía de sobra que no lo iba a admitir, así que dejo de preguntar y entro en el ascensor. El ruido de los fluorescentes era bastante molesto.
Uno de los viajes en ascensor más largos de mi vida. En vez de 5 pisos, parecían 76.
Una vez en la calle hace frío. Mucho frío. Suelto el aire y se condensa, siempre me ha gustado eso.
Veo a María balancearse hacia delante y hacia atrás mirando el móvil un poco desquiciada, definitivamente esa tarde me lo iba a pasar bien. ¿Estos dos nerviosos? Cualquier cosa podría pasar.
-Buenas tardes/noches. – saludo.
María se asusta, no nos había visto venir, bueno, a mí porque Harry anda como a 100 metros de mí y se camufla detrás de una impenetrable masa de bufanda negra que va enroscada cual cinturón de castidad a su cuello.
Mira a todos lados menos a él. Carraspea y se inunda en un largo ‘eeeeeeehh…’
-¿Vamos? – le ayudo a continuar.
-S-sí.
-¿Cómo has quedado con estos? – le pregunto a Harry.- ¿Harry?
-¿Eh? Ah, sí, hemos quedado en la puerta de la bolera, a y media, ¿No te lo había dicho?
Sonrío de medio lado y suspiro. Cuando llegamos a la puerta, no había nadie, pero aparecen a los diez minutos. Louis sonríe al verme.
Laura va con ellos, bastante cerca de Zayn, se les ve tan monos…
-Hola chicos. - saludo. No me apetece dar besos.
Hay un periodo de conversación en la puerta hasta que decidimos poner rumbo al cine, todavía no tenía claro cual película íbamos a ver.
María y Harry se encuentran autistas, cada uno lo más separado posible del otro, al contrario de Zayn y Laura.
En la puerta del cine se paran y miran a lo alto, que cantidad de películas.
-¿Al final cual veníamos a ver? – digo
-Hmm, a mí me da igual. – dice Zayn
-Y a mí. – responden Niall y Liam al unísono.
-La que queráis. – dice Louis.
Harry y María se encogen de hombros.
Me río y me acerco al mostrador.
-Que os llevo a ver amanecer, eh. – digo en tono amenazante.
De pronto a todo el mundo le apetece ver alguna menos esa.
-¿Y si vemos…In time? Tiene buena pinta. – sugiere Louis.
La verdad que me apetecía ver esa película desde que la vi anunciada en la tele. Voto a favor. Todos preguntan sobre ella, parece que nadie ha visto en tráiler.
Después de explicar un poco el argumento, parece que se animan a verla. Louis y yo chocamos los cinco en un momento de lucidez.
La película empieza en 10 minutos. Compramos palomitas, cocacola y vamos al baño, en el cual tardamos más de diez minutos gracias a María.
-¡No llegamos ni de coña! – le grito desde la puerta.
-¡Qué voy, coño! – dice recogiendo sus cosas.
Una vez dentro de la sala todo esta oscuro y no se ve un comino. La película ya ha empezado. Como soy tan extremadamente torpe, me tropiezo y caigo hacia delante. Si no llega a ser por Louis, me como el escalón.
Me doy cuenta que me mira sonriente mientras me agarra del brazo. Le devuelvo la sonrisa, una más tímida, y me incorpporo.
-G-gracias. – le digo bajito.
Nos sentamos en una fila, que casi estaba enteramente ocupada por nosotros e intentamos cogerle un poco el hilo a la película, que llevaba ya un rato empezada.
25/11/11
Capítulo 10 [Parte II]
Apenas me había dado cuenta y ya rozaban las diez de la mañana. Salgo de la habitación y me estiro, mi espalda emite varios crujidos y suelto el aire.
Mi madre asoma la cabeza de la cocina y sonríe.
-Buenos días.
-Sí, buenos días…
Ya había desayunado, la leche fría, así que pensando en la hora que era y que María ya debería estar despierta, la llamo.
-¿Sí? – oigo su voz perezosa
-Buenos días. – saludo melódicamente. - ¿Qué tal?
-Oh… buenos días… Hace como 10 minutos que me he levantado, perdona si te hago repetir 3 veces las cosas.
Me río y pienso en lo que le tenía que decir y en una forma de decirlo para que el recién levantado cerebro de María me entendiese.
-A ver, pues… Me ha dicho Harry que le ha dicho Zayn que podríamos ir al cine.
-Como dije yo ayer al mensaje que te envié... – dice en tono irónico.
Suelto una carcajada y asiento aún sabiendo que no me ve.
-Bueno, ¿Qué me dices? Podemos llevar a Laura, a petición de Zayn por cierto… - dejo caer el dato cual maruja de barrio.
María se sorprende.
-¿Q-qué?
-Ay perdón, que estás medio dormirda.
-¡Me he enterado perfectamente, cacho pava! O sea que entre estos dos hay algo, todavía no del todo, pero lo empieza a haber… hmmm, interesante. ¡Me apunto al plan! ¡Te veo esta tarde!
-Hasta esta tarde pues, ¿Te paso a buscar?
-Sí.
-Allí estaré entonces, un besillo. – digo colgando el teléfono.
Me poyo en la mesa y pienso un momento. Los demás también iban a venir, y eso incluye a Louis. Aparto los pensamientos negativos de mi mente y me vuelvo algo productiva. Quizá recogería mi cuarto o algo, el resto de la mañana.
Como algo y me voy directa a la ducha. Estoy cansada, he dejado el cuarto como una patena, tenía polvo para aburrir.
Me desenredo el pelo frente al espejo, me gusta el ruido que hace el cepillo. Harry toca en la puerta.
-¿Cómo vas? Hemos quedado a las cinco y media. Son las cinco, date un poco de prisa.
-¡Voy!
Me pongo lo primero que pillo. Un jersey se ochos color burdeos, las medias marrones y mis botas preferidas, las marrones de borreguillo, tan calentitas.
Salgo del cuarto y me ahueco el pelo, todavía está mojado, Harry se asoma al pasillo y muestra algo de prisa, todavía son y 10.
María me hace una perdida al móvil. “¿Qué prisa tenéis todos hoy, no?” Pienso.
Cojo mi bolso y el abrigo y empujo a Harry hasta la puerta.
-¡Nos vamos! – grito
-¡No volváis muy tarde! – oigo desde la cocina.
Cierro la puerta y llamo al ascensor. Harry resopla una vez detrás de otra.
-¿Qué te pasa?
-Nada…
Mi madre asoma la cabeza de la cocina y sonríe.
-Buenos días.
-Sí, buenos días…
Ya había desayunado, la leche fría, así que pensando en la hora que era y que María ya debería estar despierta, la llamo.
-¿Sí? – oigo su voz perezosa
-Buenos días. – saludo melódicamente. - ¿Qué tal?
-Oh… buenos días… Hace como 10 minutos que me he levantado, perdona si te hago repetir 3 veces las cosas.
Me río y pienso en lo que le tenía que decir y en una forma de decirlo para que el recién levantado cerebro de María me entendiese.
-A ver, pues… Me ha dicho Harry que le ha dicho Zayn que podríamos ir al cine.
-Como dije yo ayer al mensaje que te envié... – dice en tono irónico.
Suelto una carcajada y asiento aún sabiendo que no me ve.
-Bueno, ¿Qué me dices? Podemos llevar a Laura, a petición de Zayn por cierto… - dejo caer el dato cual maruja de barrio.
María se sorprende.
-¿Q-qué?
-Ay perdón, que estás medio dormirda.
-¡Me he enterado perfectamente, cacho pava! O sea que entre estos dos hay algo, todavía no del todo, pero lo empieza a haber… hmmm, interesante. ¡Me apunto al plan! ¡Te veo esta tarde!
-Hasta esta tarde pues, ¿Te paso a buscar?
-Sí.
-Allí estaré entonces, un besillo. – digo colgando el teléfono.
Me poyo en la mesa y pienso un momento. Los demás también iban a venir, y eso incluye a Louis. Aparto los pensamientos negativos de mi mente y me vuelvo algo productiva. Quizá recogería mi cuarto o algo, el resto de la mañana.
Como algo y me voy directa a la ducha. Estoy cansada, he dejado el cuarto como una patena, tenía polvo para aburrir.
Me desenredo el pelo frente al espejo, me gusta el ruido que hace el cepillo. Harry toca en la puerta.
-¿Cómo vas? Hemos quedado a las cinco y media. Son las cinco, date un poco de prisa.
-¡Voy!
Me pongo lo primero que pillo. Un jersey se ochos color burdeos, las medias marrones y mis botas preferidas, las marrones de borreguillo, tan calentitas.
Salgo del cuarto y me ahueco el pelo, todavía está mojado, Harry se asoma al pasillo y muestra algo de prisa, todavía son y 10.
María me hace una perdida al móvil. “¿Qué prisa tenéis todos hoy, no?” Pienso.
Cojo mi bolso y el abrigo y empujo a Harry hasta la puerta.
-¡Nos vamos! – grito
-¡No volváis muy tarde! – oigo desde la cocina.
Cierro la puerta y llamo al ascensor. Harry resopla una vez detrás de otra.
-¿Qué te pasa?
-Nada…
24/11/11
Capítulo 10 [Parte I]
Abro un ojo y descubro que es sábado, las 6 de la mañana. El despertador está puesto a las 7, para poder pararlo y volver a dormir. Pero ese día no. Me había desvelado.
Me levanto despacito y pongo un poco la radio. Preparo algo de desayuno para todos y pongo la mesa.
Harry tiene el sueño muy ligero, al igual que mi madre y enseguida sale a ver qué pasa.
-¿Qué haces? Son las seis y media de la mañana.
-No tengo sueño, me he desvelado. – contesto secamente.
Harry se encoge de hombros y se sienta en una de las sillas. Le contemplo incómoda esperando que vuelva a dormir.
-No esperes que me vaya, ya me has despertado. – dice frotándose los ojos.
Suspiro y voy en busca de las tostadas que me reclaman desde la cocina. Las saco y me quemo.
-¿Quieres algo?
-Con una tostada me conformo, gracias.
Apago la radio y sujeto la cabeza con la mano mientras doy vueltas a la leche, El tintineo de la cuchara me relaja. Estamos bastante callados hasta que decide romper el silencio.
-¿Vais a hacer algo esta tarde? – pregunta engullendo con ganas la tostada. – Zayn me ha dicho que podemos ir al cine.
Arruga la nariz y traga.
-Ah, y me dijo que se lo dijeras a la chica esta…
-¿Laura? – pregunto sonriendo de medio lado.
Asiente y vuelve a darle un bocado.
Pienso en ambos. Hacían buena pareja, parece que a Zayn le había causado impresión, y a Laura no le disgustaba.
Harry me observa detenidamente mientras doy vueltas a la leche, que se ha debido quedar ya fría.
-¿Va a venir María? – dice con voz queda.
Asiento y le miro.
-De hecho ella también me dijo de ir al cine. Si no te apetece verla… bueno, pues te tendrás que aguantar. – me levanto y le miro con cara de situación.
Harry suspira y se acaba la tostada.
-¿Sabes? Creo que tengo sueño. – dice volviendo a su cuarto.
Sé muy bien que no va a volver a dormirse, pero no tenía ganas de continuar la conversación.
Me siento en la cama y meto los pies debajo de las mantas. Le echaré un vistazo al portátil hasta que se haga una hora medianamente inteligible.
Me levanto despacito y pongo un poco la radio. Preparo algo de desayuno para todos y pongo la mesa.
Harry tiene el sueño muy ligero, al igual que mi madre y enseguida sale a ver qué pasa.
-¿Qué haces? Son las seis y media de la mañana.
-No tengo sueño, me he desvelado. – contesto secamente.
Harry se encoge de hombros y se sienta en una de las sillas. Le contemplo incómoda esperando que vuelva a dormir.
-No esperes que me vaya, ya me has despertado. – dice frotándose los ojos.
Suspiro y voy en busca de las tostadas que me reclaman desde la cocina. Las saco y me quemo.
-¿Quieres algo?
-Con una tostada me conformo, gracias.
Apago la radio y sujeto la cabeza con la mano mientras doy vueltas a la leche, El tintineo de la cuchara me relaja. Estamos bastante callados hasta que decide romper el silencio.
-¿Vais a hacer algo esta tarde? – pregunta engullendo con ganas la tostada. – Zayn me ha dicho que podemos ir al cine.
Arruga la nariz y traga.
-Ah, y me dijo que se lo dijeras a la chica esta…
-¿Laura? – pregunto sonriendo de medio lado.
Asiente y vuelve a darle un bocado.
Pienso en ambos. Hacían buena pareja, parece que a Zayn le había causado impresión, y a Laura no le disgustaba.
Harry me observa detenidamente mientras doy vueltas a la leche, que se ha debido quedar ya fría.
-¿Va a venir María? – dice con voz queda.
Asiento y le miro.
-De hecho ella también me dijo de ir al cine. Si no te apetece verla… bueno, pues te tendrás que aguantar. – me levanto y le miro con cara de situación.
Harry suspira y se acaba la tostada.
-¿Sabes? Creo que tengo sueño. – dice volviendo a su cuarto.
Sé muy bien que no va a volver a dormirse, pero no tenía ganas de continuar la conversación.
Me siento en la cama y meto los pies debajo de las mantas. Le echaré un vistazo al portátil hasta que se haga una hora medianamente inteligible.
22/11/11
Capítulo 9
Espero a que venga, no llega muy tarde. Tengo la música bastante alta, pero me doy cuenta de que ha llegado por el semejante portazo que pega al entrar en su cuarto.
Cabreo al canto, como si lo viera. La verdad que me da un poco de miedo entrar ahí, pero alguien tendría que hacerlo…
Bajo la música. Curiosamente suena Don’t let me down de The Beatles y sonrío malvadamente. Decido dejarla puesta de fondo. Cuando abro la puerta de su habitación lo encuentro sentado en la cama con las manos cubriéndole la cara. Está de espaldas y no sé si sabe que estoy ahí.
-No te quedes ahí parada, das miedo. – dice de pronto.
Me sorprendo y me río levemente. Entro y me siento al otro lado de la cama mientras tarareo la canción.
-¿Qué ha pasado? O sea, en general, desde la fiesta. – señalo con cierta ironía.
Harry permanece en silencio. ¿Planeta tierra a hermano? Carraspeo un poco para que reaccione y parece dar resultado.
-Todo me salió mal. Pensaba que me había olvidado de Kris, pero no. Creía que con María lo superaría, y ni aun así. – suspira y se deja caer de espaldas. - ¿Quién eres, mi hermana pequeña o mi psicóloga?
-Ambas cosas, supongo. – me río.
-Por cierto, no me has contado lo de Louis.
De pronto me pongo un poco roja. A Harry no parece hacerle mucha gracia, por la cara que pone.
-Es mejor que lo sepas ahora. No durará, te lo digo yo. Louis no es… como tú crees. Le conozco desde hace mucho y sé de sobra lo que pasará. Eres mi hermana y no quiero que te haga daño. Por muy amigo mío que sea, eres mi hermana.
Arqueo una ceja y sigo escuchando.
-Si quieres seguir adelante allá tú, luego no digas que no te avisé. – dice antes de darse media vuelta.
Me ofende lo que dice.
-¿Qué pasa? ¿Tienes celos? O sea, tú puedes salir con todas las tías que quieras pero yo no puedo salir con nadie porque soy tu hermana pequeña, ¿Es eso? ¿Te pones sobreprotector ahora? Venga, no me jodas…
-Te estoy diciendo que… - suspira. – En fin, haz lo que quieras. Ni que me importara...
Gruño y me voy de ahí. Se me habían pasado las ganas de hablar con él. Ah, se me olvidaba una cosa.
-Y por cierto, que sepas que lo de María nunca me pareció bien, sabía tus intenciones desde el principio y… ¡ugh! ¡Es que no sé ni por qué me molesto en decirte esto si te entra por un oído y te sale por otro! – pego un portazo y me tumbo en la cama.
Ha conseguido ponerme de mal humor. Bravo Harry. Miro el móvil y tengo un mensaje.
“¿Os apetece cine mañana?”
Es de María. No me apetece contestar, ya le contestaría mañana. Me pongo el iPod para desconectar un poco. De todas formas lo que me había dicho me desconcierta bastante.
¿Qué quería decir con eso, con lo de Louis? ¿A caso me ocultaba algo? No le conocía apenas y creo que le había cogido demasiado cariño, como me pasaba con todos.
Necesito descansar. Cierro los ojos y me duermo al cabo de un rato.
Cabreo al canto, como si lo viera. La verdad que me da un poco de miedo entrar ahí, pero alguien tendría que hacerlo…
Bajo la música. Curiosamente suena Don’t let me down de The Beatles y sonrío malvadamente. Decido dejarla puesta de fondo. Cuando abro la puerta de su habitación lo encuentro sentado en la cama con las manos cubriéndole la cara. Está de espaldas y no sé si sabe que estoy ahí.
-No te quedes ahí parada, das miedo. – dice de pronto.
Me sorprendo y me río levemente. Entro y me siento al otro lado de la cama mientras tarareo la canción.
-¿Qué ha pasado? O sea, en general, desde la fiesta. – señalo con cierta ironía.
Harry permanece en silencio. ¿Planeta tierra a hermano? Carraspeo un poco para que reaccione y parece dar resultado.
-Todo me salió mal. Pensaba que me había olvidado de Kris, pero no. Creía que con María lo superaría, y ni aun así. – suspira y se deja caer de espaldas. - ¿Quién eres, mi hermana pequeña o mi psicóloga?
-Ambas cosas, supongo. – me río.
-Por cierto, no me has contado lo de Louis.
De pronto me pongo un poco roja. A Harry no parece hacerle mucha gracia, por la cara que pone.
-Es mejor que lo sepas ahora. No durará, te lo digo yo. Louis no es… como tú crees. Le conozco desde hace mucho y sé de sobra lo que pasará. Eres mi hermana y no quiero que te haga daño. Por muy amigo mío que sea, eres mi hermana.
Arqueo una ceja y sigo escuchando.
-Si quieres seguir adelante allá tú, luego no digas que no te avisé. – dice antes de darse media vuelta.
Me ofende lo que dice.
-¿Qué pasa? ¿Tienes celos? O sea, tú puedes salir con todas las tías que quieras pero yo no puedo salir con nadie porque soy tu hermana pequeña, ¿Es eso? ¿Te pones sobreprotector ahora? Venga, no me jodas…
-Te estoy diciendo que… - suspira. – En fin, haz lo que quieras. Ni que me importara...
Gruño y me voy de ahí. Se me habían pasado las ganas de hablar con él. Ah, se me olvidaba una cosa.
-Y por cierto, que sepas que lo de María nunca me pareció bien, sabía tus intenciones desde el principio y… ¡ugh! ¡Es que no sé ni por qué me molesto en decirte esto si te entra por un oído y te sale por otro! – pego un portazo y me tumbo en la cama.
Ha conseguido ponerme de mal humor. Bravo Harry. Miro el móvil y tengo un mensaje.
“¿Os apetece cine mañana?”
Es de María. No me apetece contestar, ya le contestaría mañana. Me pongo el iPod para desconectar un poco. De todas formas lo que me había dicho me desconcierta bastante.
¿Qué quería decir con eso, con lo de Louis? ¿A caso me ocultaba algo? No le conocía apenas y creo que le había cogido demasiado cariño, como me pasaba con todos.
Necesito descansar. Cierro los ojos y me duermo al cabo de un rato.
16/11/11
Capítulo 8
Cinco minutos después, empezando a perder la paciencia, el susodicho personaje aparece. Me apetece cortarle a cachitos.
-¿En serio hay tanta distancia desde tu casa hasta aquí? – pregunto levantándome del columpio.
Él se limita a sonreír, supongo que está maquinando una excusa para quedar bien.
-Bueno, es que… me he entretenido con algunas cosas, pero lo que cuenta es que estoy aquí.
“Te pegaría si tuviera fuerza, mequetrefe.” Pienso.
Hay una pausa y de pronto me doy cuenta de que sigo teniendo su cartera entre las manos.
-Eh, sí, bueno, aquí tienes. Tu cartera, sana y salva. Ha intentado revolverse, pero la he controlado enseguida. – bromeo
La coge y se la guarda en el bolsillo. Parece como si los dos quisiéramos decir algo más pero en vez de eso…
-Bueno, nos… vemos. Es tarde y tengo que volver… Hasta otro día. – se despide dando media vuelta.
Sí, me fastidia que se vaya de esa forma, pero no puedo pedir otra cosa. Como todavía queda un rato para que se haga la hora de cenar, me vuelvo a sentar en uno de los columpios y me balanceo cantando Hey Jude.
Al día siguiente María está crispada de los nervios. Algo ha pasado entre ella y Harry, lo cual me haría estampar su cabeza contra la pared en cuanto llegase a casa, pero sólo me había enterado de que había pasado algo, Laura me lo había dicho, pero ni ella misma sabía que era ese algo.
Por fin la encuentro frente las taquillas maltratando un montón de libros.
-M-maría… ¿Estás bien? - le pregunto.
-¡¿Te parece a ti que esté bien?! – me espeta de repente.
Retrocedo y la miro intentando decirle algo reconfortador, pero no se me da bien reaccionar en estos casos.
Ella suspira y desploma la cabeza sobre la taquilla que emite un sonido metálico.
-Lo siento, llevo un día de perros.
-Es por Harry, ¿Verdad? ¿Qué ha hecho esta vez?
María hace una mueca de reflexión y descansa un momento.
-Dice…que no lo tiene claro, que se precipitó demasiado en declararse, que puede que no sea buena idea salir juntos y que cree todavía siente algo por esa tal… Kristen.
Harry acaba de firmar su contrato de muerte. ¿No habíamos hablado ya sobre eso? Esa misma tarde íbamos a tener una seria charla.
-¿Y ya está? Oh por favor...
-Sólo eso. Creo que yo también me precipité, o sea, sí que me gustaba, pero no tanto… quizás… deberíamos salir con otras personas. – concluye con un gesto no muy convencido.
Era típico de Harry el dejar a las mujeres al principio de la relación, sé que no le gusta hacerles daño y que las deja antes de que pueda llevar a confusión. Pero que cojones, se trata de una de mis mejores amigas.. ¿Y lo de volver con Kristen?
Invito a María al cine ese viernes por la tarde, para alejar un poco ese tema de nuestras cabezas. Se lo preguntaría a Laura también.
Después de un inesperadamente largo día de trabajo, llego a casa muerta de cansancio. Aterrizo en la cama de milagro, pero me acuerdo que tengo que hablar con Harry.
Mamá me advierte de que no está en casa, que ha ido a ver a una amiga. Y creo que me sé el nombre de esa “Amiga”.
-¿En serio hay tanta distancia desde tu casa hasta aquí? – pregunto levantándome del columpio.
Él se limita a sonreír, supongo que está maquinando una excusa para quedar bien.
-Bueno, es que… me he entretenido con algunas cosas, pero lo que cuenta es que estoy aquí.
“Te pegaría si tuviera fuerza, mequetrefe.” Pienso.
Hay una pausa y de pronto me doy cuenta de que sigo teniendo su cartera entre las manos.
-Eh, sí, bueno, aquí tienes. Tu cartera, sana y salva. Ha intentado revolverse, pero la he controlado enseguida. – bromeo
La coge y se la guarda en el bolsillo. Parece como si los dos quisiéramos decir algo más pero en vez de eso…
-Bueno, nos… vemos. Es tarde y tengo que volver… Hasta otro día. – se despide dando media vuelta.
Sí, me fastidia que se vaya de esa forma, pero no puedo pedir otra cosa. Como todavía queda un rato para que se haga la hora de cenar, me vuelvo a sentar en uno de los columpios y me balanceo cantando Hey Jude.
Al día siguiente María está crispada de los nervios. Algo ha pasado entre ella y Harry, lo cual me haría estampar su cabeza contra la pared en cuanto llegase a casa, pero sólo me había enterado de que había pasado algo, Laura me lo había dicho, pero ni ella misma sabía que era ese algo.
Por fin la encuentro frente las taquillas maltratando un montón de libros.
-M-maría… ¿Estás bien? - le pregunto.
-¡¿Te parece a ti que esté bien?! – me espeta de repente.
Retrocedo y la miro intentando decirle algo reconfortador, pero no se me da bien reaccionar en estos casos.
Ella suspira y desploma la cabeza sobre la taquilla que emite un sonido metálico.
-Lo siento, llevo un día de perros.
-Es por Harry, ¿Verdad? ¿Qué ha hecho esta vez?
María hace una mueca de reflexión y descansa un momento.
-Dice…que no lo tiene claro, que se precipitó demasiado en declararse, que puede que no sea buena idea salir juntos y que cree todavía siente algo por esa tal… Kristen.
Harry acaba de firmar su contrato de muerte. ¿No habíamos hablado ya sobre eso? Esa misma tarde íbamos a tener una seria charla.
-¿Y ya está? Oh por favor...
-Sólo eso. Creo que yo también me precipité, o sea, sí que me gustaba, pero no tanto… quizás… deberíamos salir con otras personas. – concluye con un gesto no muy convencido.
Era típico de Harry el dejar a las mujeres al principio de la relación, sé que no le gusta hacerles daño y que las deja antes de que pueda llevar a confusión. Pero que cojones, se trata de una de mis mejores amigas.. ¿Y lo de volver con Kristen?
Invito a María al cine ese viernes por la tarde, para alejar un poco ese tema de nuestras cabezas. Se lo preguntaría a Laura también.
Después de un inesperadamente largo día de trabajo, llego a casa muerta de cansancio. Aterrizo en la cama de milagro, pero me acuerdo que tengo que hablar con Harry.
Mamá me advierte de que no está en casa, que ha ido a ver a una amiga. Y creo que me sé el nombre de esa “Amiga”.
10/11/11
Capítulo 7
Llego a casa, saludo y me voy directa a mi cuarto. Aterrizo con la cara en uno de los tropecientos cojines de mi cama.
Oigo el teléfono, mi madre lo coge, pero parece que no es para ella.
-Belén, es uno de los amigos de Harry, pero no ha vuelto todavía, ¿Podrías atenderle tú? – pregunta abriendo la puerta sin llamar.
Farfullo algo entre los cojines y extiendo la mano para coger el teléfono.
Me lo pongo en la oreja y escucho una voz que tararea A Hard Days Night. Sonrío y me coloco bien.
-¿Sí? – contesto de pronto.
-¿Eh? ¡Ah! Uh, ¿Belén? – murmura.
-Sí, servidora, ¿Con quién hablo?
Silencio.
-S-soy Louis, es que… bueno, quería hablar con Harry, ¿Está por ahí? – dice él un poco nervioso.
-No, no está. Está un poco… ocupado.
-Hm… Es que me he dejado la cartera y la necesito. ¿Podría ir a buscarla? De verdad que me urge bastante.
Me rio y sonrío.
-Claro, si quieres podemos quedar en ese parque que hay enfrente de la Estatua de Bécquer. Tienes 15 minutos.
Cuelgo repentinamente y voy al salón a burcar la cartera. Como si la hubiera llamado cual perro, la cartera apareció casi al instante. Le explique a mi madre el motivo de la salida y bajé en el ascensor.
Cuál fue mi sorpresa, que en el ascensor que subía, dentro iba Harry. Parecía sacado de un cuento de hadas, tenía la mirada de un niño que acaba de completar su colección favorita de cromos, o al que le acaban de comprar unas botas nuevas.
Me aguanto la risa y le exploto la burbuja:
-Hola, tórtolo.
Harry hace un ademán de traspiés y sale del ascensor mirándome raro.
-¿Dónde vas?
-A comprobar si has dejado viva a María. – bromeo
Harry se sonroja un poco y me mira con cara de ‘Ni puta gracia’
-Voy a darle esto a tu amigo Louis, se lo ha dejado. – concluyo enseñándosela.
-Hm, si quieres puedo ir yo.
-¿Ahora que me he vestido? Ni loca, adióooooooooos. – En cierto modo, lo había hecho porque me hacía ilusión verle esperándome.
Salgo del portal y hace bastante frío, pero de todas formas sigo adelante. Cuando giro la esquina, puedo ver el parque a lo lejos, sólo se oye aire, aire y columpios oxidados.
Me siento en uno de ellos y abro la cartera, me pica la curiosidad. Veo una foto de él cuando era crío, ¡qué cosa más mona!
Empiezo a tararear Mr. Blue Sky y me balanceo inconscientemente hacia delante y hacia detrás. Pasan los minutos y ahí no aparece nadie…
¿Y si se ha olvidado de mí? ¿Y si es alguna broma?
Oigo el teléfono, mi madre lo coge, pero parece que no es para ella.
-Belén, es uno de los amigos de Harry, pero no ha vuelto todavía, ¿Podrías atenderle tú? – pregunta abriendo la puerta sin llamar.
Farfullo algo entre los cojines y extiendo la mano para coger el teléfono.
Me lo pongo en la oreja y escucho una voz que tararea A Hard Days Night. Sonrío y me coloco bien.
-¿Sí? – contesto de pronto.
-¿Eh? ¡Ah! Uh, ¿Belén? – murmura.
-Sí, servidora, ¿Con quién hablo?
Silencio.
-S-soy Louis, es que… bueno, quería hablar con Harry, ¿Está por ahí? – dice él un poco nervioso.
-No, no está. Está un poco… ocupado.
-Hm… Es que me he dejado la cartera y la necesito. ¿Podría ir a buscarla? De verdad que me urge bastante.
Me rio y sonrío.
-Claro, si quieres podemos quedar en ese parque que hay enfrente de la Estatua de Bécquer. Tienes 15 minutos.
Cuelgo repentinamente y voy al salón a burcar la cartera. Como si la hubiera llamado cual perro, la cartera apareció casi al instante. Le explique a mi madre el motivo de la salida y bajé en el ascensor.
Cuál fue mi sorpresa, que en el ascensor que subía, dentro iba Harry. Parecía sacado de un cuento de hadas, tenía la mirada de un niño que acaba de completar su colección favorita de cromos, o al que le acaban de comprar unas botas nuevas.
Me aguanto la risa y le exploto la burbuja:
-Hola, tórtolo.
Harry hace un ademán de traspiés y sale del ascensor mirándome raro.
-¿Dónde vas?
-A comprobar si has dejado viva a María. – bromeo
Harry se sonroja un poco y me mira con cara de ‘Ni puta gracia’
-Voy a darle esto a tu amigo Louis, se lo ha dejado. – concluyo enseñándosela.
-Hm, si quieres puedo ir yo.
-¿Ahora que me he vestido? Ni loca, adióooooooooos. – En cierto modo, lo había hecho porque me hacía ilusión verle esperándome.
Salgo del portal y hace bastante frío, pero de todas formas sigo adelante. Cuando giro la esquina, puedo ver el parque a lo lejos, sólo se oye aire, aire y columpios oxidados.
Me siento en uno de ellos y abro la cartera, me pica la curiosidad. Veo una foto de él cuando era crío, ¡qué cosa más mona!
Empiezo a tararear Mr. Blue Sky y me balanceo inconscientemente hacia delante y hacia detrás. Pasan los minutos y ahí no aparece nadie…
¿Y si se ha olvidado de mí? ¿Y si es alguna broma?
5/11/11
Capítulo 6
Es tarde, bastante tarde, pero a nadie le apetece irse a casa.
-Bueno chicos, habrá que irse moviendo, no creo que vayamos a dormir aquí. – dice Niall revolviéndose el pelo.
-Quién necesita dormir… - bromea Zayn mirando discretamente a Laura.
Sonrío al ver ese gesto y miro a Laura. Se ha dado cuenta y se ha puesto la mano en la mejilla, ahora sonríe con dulzura.
-Si queréis os acompañamos a casa. – sugiere Harry levantándose.
Asienten y nos miran.
-¿Os parece bien?
-Sí, sí, por mi bien. – digo sonriendo.
Salimos, asegurándonos de llevar todo y apagar todas las luces.
-No fastidies. – dice María ya en el portal.
Está lloviendo, a mares.
-Oh venga, ¿Os vais a echar atrás por unas gotitas? – dice Liam abriendo la puerta.
Es el primero y el único en salir. Nos reímos observándole como se cala ahí fuera.
Doy un paso adelante y dudo, pero me decido y salgo fuera con él. Tardo unos minutos en empaparme casi por completo.
-¡Salid! ¡Está buenísima! – grito desde la calle.
Los demás no quieren salir.
-Pero… hace frío…
-¿Vais a dormi ahí? ¡Venga! ¡Es sólo agua! – dice Liam
Le miro y me río.
Louis es el siguiente en salir. Me mira y se acerca.
-¿Vamos? – dice tendiéndome la mano.
No sé cómo reaccionar y me quedo embobada intentando responder.
Liam se encarga de sacar a los demás del portal. Cuando por fin estamos todos fuera comenzamos a andar.
Harry y María se han quedado atrás, hablando. Me alegra verles así. Laura está bromeando junto a los demás delante de mí.
Louis y yo vamos casi al mismo nivel, no sé qué decirle. Andamos en silencio mientras llueve, llueve bastante.
Dejamos a casi todos en su casa y seguimos con la ruta, la lluvia a dejado de ser tan fuerte, ahora sólo chispea.
Sólo queda María, vive casi en la misma calle que nosotros, así que para dejarles un poco de intimidad me escabullo.
-Bueno, me voy yendo ya, que voy a pillar un resfriado bastante gordo.
Harry y María se ríen. Harry parece haber comprendido el mensaje.
-B-bueno, pues… eh… ya nos veremos, ¿No? Me lo he pasado muy bien hoy… - dice María intentando evitar la intensa mirada de Harry.
Los dos ojos verdes de él le miraban fijamente.
-Yo también.
Los dos sonríen y se callan. María se gira y saca las llaves, avanza lentamente…
-A la mierda, de perdidos al río. – susurra Harry.
Coge a María del brazo y le obliga a girarse, de nuevo sus miradas se entrelazan. Harry le pasa la mano por la mejilla y se muerde el labio.
-No sé si me arrepentiré de esto, pero… por mí que sea otro día.
Entonces la besa. Debajo de la lluvia en el portal, como si acabase de salir de una película americana.
Les veo desde el portal, no sé si reírme o llorar.
Suspiro de envidia y abro la puerta, el tintineo de las gotas en los cristales acompaña al ruido de los tacones, estoy cansada y necesito dormir un poco.
-Bueno chicos, habrá que irse moviendo, no creo que vayamos a dormir aquí. – dice Niall revolviéndose el pelo.
-Quién necesita dormir… - bromea Zayn mirando discretamente a Laura.
Sonrío al ver ese gesto y miro a Laura. Se ha dado cuenta y se ha puesto la mano en la mejilla, ahora sonríe con dulzura.
-Si queréis os acompañamos a casa. – sugiere Harry levantándose.
Asienten y nos miran.
-¿Os parece bien?
-Sí, sí, por mi bien. – digo sonriendo.
Salimos, asegurándonos de llevar todo y apagar todas las luces.
-No fastidies. – dice María ya en el portal.
Está lloviendo, a mares.
-Oh venga, ¿Os vais a echar atrás por unas gotitas? – dice Liam abriendo la puerta.
Es el primero y el único en salir. Nos reímos observándole como se cala ahí fuera.
Doy un paso adelante y dudo, pero me decido y salgo fuera con él. Tardo unos minutos en empaparme casi por completo.
-¡Salid! ¡Está buenísima! – grito desde la calle.
Los demás no quieren salir.
-Pero… hace frío…
-¿Vais a dormi ahí? ¡Venga! ¡Es sólo agua! – dice Liam
Le miro y me río.
Louis es el siguiente en salir. Me mira y se acerca.
-¿Vamos? – dice tendiéndome la mano.
No sé cómo reaccionar y me quedo embobada intentando responder.
Liam se encarga de sacar a los demás del portal. Cuando por fin estamos todos fuera comenzamos a andar.
Harry y María se han quedado atrás, hablando. Me alegra verles así. Laura está bromeando junto a los demás delante de mí.
Louis y yo vamos casi al mismo nivel, no sé qué decirle. Andamos en silencio mientras llueve, llueve bastante.
Dejamos a casi todos en su casa y seguimos con la ruta, la lluvia a dejado de ser tan fuerte, ahora sólo chispea.
Sólo queda María, vive casi en la misma calle que nosotros, así que para dejarles un poco de intimidad me escabullo.
-Bueno, me voy yendo ya, que voy a pillar un resfriado bastante gordo.
Harry y María se ríen. Harry parece haber comprendido el mensaje.
-B-bueno, pues… eh… ya nos veremos, ¿No? Me lo he pasado muy bien hoy… - dice María intentando evitar la intensa mirada de Harry.
Los dos ojos verdes de él le miraban fijamente.
-Yo también.
Los dos sonríen y se callan. María se gira y saca las llaves, avanza lentamente…
-A la mierda, de perdidos al río. – susurra Harry.
Coge a María del brazo y le obliga a girarse, de nuevo sus miradas se entrelazan. Harry le pasa la mano por la mejilla y se muerde el labio.
-No sé si me arrepentiré de esto, pero… por mí que sea otro día.
Entonces la besa. Debajo de la lluvia en el portal, como si acabase de salir de una película americana.
Les veo desde el portal, no sé si reírme o llorar.
Suspiro de envidia y abro la puerta, el tintineo de las gotas en los cristales acompaña al ruido de los tacones, estoy cansada y necesito dormir un poco.
4/11/11
Capítulo 5
Casi llegando a la puerta Laura nos pisa los talones con una sonrisilla delatadora.
Me rio y abro la puerta. El panorama que nos encontramos es terrible, apocalíptico.
Los 5 han empezado sin nosotras. Los vecinos tenían que estar cargados, bastante.
-H-hola. – comento desde la puerta intentando frenar el entusiasmo que le pone Zayn a la canción.
Se giran como aquel conejo al que le dan las largas e intentan parecer normales. Nos entra la risa floja y entramos.
La tarde pasa muy entretenida. Cuando ya es bastante tarde, dejamos los videojuegos a un lado y Harry saca mi guitarra.
-¡Eh! ¿A dónde vas con eso? – digo preocupada, para mí es como un tesorito.
-Sólo voy a dársela a Louis, él sabe tocarla…
-Ah – respondo aliviada.
Estamos cantando un rato, y parece que nos apetece algo de comer.
-Voy a preparar algo. – digo levantándome.
-Te acompaño. – dice María apresurada.
Llegamos a la cocina y abro la nevera con desgana. Estoy cansada. María entra tras de mí y se apoya en la encimera.
-Tía, ¿Has visto a tu hermano? No paraba de mirarme… - dice María con una medio sonrisa en la cara.
Sonrío y levanto las cejas.
-Imbécil. – digo para mí.
Hablando del rey de Roma, aparece por la puerta y el silencio se incorpora en la habitación.
-Ehm, bueno, vengo a por… - dice señalando algo de la encimera.
Se acerca e intenta no acercarse a María. Voy a ser mala y buena persona a la vez, quizá me lo agradezcan más tarde.
Cuando Harry pasa delante de ella le empujo no muy fuerte. Ahí lo tienes, justo como lo planeaba.
El momento se pone interesante, Harry encima de María, mirándose intensamente, sus caras estan a varios milímetros, casi puedo oir el latido de sus corazones.
Sonrío.
-Esto… Joder, l-lo siento, no… no sé qué me ha pasado. – dice nervioso.
-N-no, tranquilo, eh… no pasa nada, no tiene importancia…
Intento no reírme demasiado y en cuanto Harry se marcha de la habitación intentando disculparse con gestos, estallo en risas.
-¡Has sido tú! – dice María.
Nos reímos. Sigo con mi preparación de unos sándwiches y María tararea, la canción me suena.
-¿Qué piensas de esto? - Ella se levanta de la encimera y se pone a mi lado.
-¿A qué te refieres con ‘esto’?
-A lo de Harry y yo, no sé… como lo ves.
-Querida, es mi hermano, nunca te aconsejaría que te juntases con él. Pero no lo puedo negar, es un buen chico. – le guiño el ojo y cojo la bandeja con los sándwiches. – vamos.
Salimos de la cocina y volvemos al salón, parece que nuestra juerga no acaba ahí…
Me rio y abro la puerta. El panorama que nos encontramos es terrible, apocalíptico.
Los 5 han empezado sin nosotras. Los vecinos tenían que estar cargados, bastante.
-H-hola. – comento desde la puerta intentando frenar el entusiasmo que le pone Zayn a la canción.
Se giran como aquel conejo al que le dan las largas e intentan parecer normales. Nos entra la risa floja y entramos.
La tarde pasa muy entretenida. Cuando ya es bastante tarde, dejamos los videojuegos a un lado y Harry saca mi guitarra.
-¡Eh! ¿A dónde vas con eso? – digo preocupada, para mí es como un tesorito.
-Sólo voy a dársela a Louis, él sabe tocarla…
-Ah – respondo aliviada.
Estamos cantando un rato, y parece que nos apetece algo de comer.
-Voy a preparar algo. – digo levantándome.
-Te acompaño. – dice María apresurada.
Llegamos a la cocina y abro la nevera con desgana. Estoy cansada. María entra tras de mí y se apoya en la encimera.
-Tía, ¿Has visto a tu hermano? No paraba de mirarme… - dice María con una medio sonrisa en la cara.
Sonrío y levanto las cejas.
-Imbécil. – digo para mí.
Hablando del rey de Roma, aparece por la puerta y el silencio se incorpora en la habitación.
-Ehm, bueno, vengo a por… - dice señalando algo de la encimera.
Se acerca e intenta no acercarse a María. Voy a ser mala y buena persona a la vez, quizá me lo agradezcan más tarde.
Cuando Harry pasa delante de ella le empujo no muy fuerte. Ahí lo tienes, justo como lo planeaba.
El momento se pone interesante, Harry encima de María, mirándose intensamente, sus caras estan a varios milímetros, casi puedo oir el latido de sus corazones.
Sonrío.
-Esto… Joder, l-lo siento, no… no sé qué me ha pasado. – dice nervioso.
-N-no, tranquilo, eh… no pasa nada, no tiene importancia…
Intento no reírme demasiado y en cuanto Harry se marcha de la habitación intentando disculparse con gestos, estallo en risas.
-¡Has sido tú! – dice María.
Nos reímos. Sigo con mi preparación de unos sándwiches y María tararea, la canción me suena.
-¿Qué piensas de esto? - Ella se levanta de la encimera y se pone a mi lado.
-¿A qué te refieres con ‘esto’?
-A lo de Harry y yo, no sé… como lo ves.
-Querida, es mi hermano, nunca te aconsejaría que te juntases con él. Pero no lo puedo negar, es un buen chico. – le guiño el ojo y cojo la bandeja con los sándwiches. – vamos.
Salimos de la cocina y volvemos al salón, parece que nuestra juerga no acaba ahí…
3/11/11
Capítulo 4
Viernes, oh, bendito viernes. No pensaba salir esa tarde, así que lleno bien la bañera, enciendo la radio y comienzo a quitarme la ropa.
Justo cuando comienzo a meterme en el agua llaman a la puerta. Cojo la toalla al vuelo y me tapo, es mi madre.
-Tu padre y yo vamos a ver a tu abuela y a dar una vuelta, llegaremos tarde. Vigila a tu hermano, tienes más cabeza que él.
Sonrío y asiento como una hija responsable. ¿Qué vigile a Harry? Nunca me había dicho eso, pero bueno, lo ignoro y cuando vuelve a cerrar la puerta me meto en el agua.
Desconecto. Había olvidado por completo lo bien que sienta estar en Babia. Ignoro la canción que suena, no me gusta. De pronto suena una que sí me gusta. You give me something de James Morrison.
Disfruto de la música y del calor relajante del agua cuando oigo la puerta de la calle, después risas y pasos. Me incorporo, salgo y me asomo con cuidado por la puerta.
¡Son ellos! ¡Los chicos del otro día! ¿Qué hago?
Vuelvo a la ducha y cojo el móvil con las manos escurridizas con tan mala pata que se me cae dentro de la bañera. Lo busco con prisa y lo saco con cuidado, compruebo si responde y le mando un mensaje urgente a María.
Salgo a urtadillas del baño y entro en mi cuarto dejando un reguerillo de agua. Me cambio rápidamente y salgo carraspeando.
-Buenas. – digo en voz queda.
De pronto los seis se dan cuenta de mi presencia, Harry levanta una ceja y Louis sonríe, noto como se me acelera el pulso.
-Hola. – saludan.
-Yo… esto… bueno, m-me voy. Para no… molestaros y tal. – comcluyo, pasando por el salón y cogiendo mi chaqueta.
-¡Espera! – oigo la voz de Louis. – bueno… somos 5, podríamos hacer un grupo, esas amigas tuyas…
-María y Laura.
-Sí, con ellas somos 8, ¿no? P-podemos… podemos hacer grupos de cuatro. – dice él mirando piadoso al resto del grupo.
Harry suspira.
-Por mí bien. – dice uno de ellos. Parecía el más tierno de todos, con sus ojitos azules y su pelo rubio.
Sonrío y miro la reacción de los demás. Parecen de acuerdo.
Suelto una leve risa y me golpeo los bolsillos en busca de las llaves. Las cojo y abro la puerta.
-Pues… ¡ahora vuelvo!
Cierro la puerta entusiasmada y llamo al ascensor. El móvil me está calando el bolsillo. Lo saco y veo un mensaje de María.
-Estoy de camino a tu casa, Laura viene ahora.
Me río y bajo al portal a esperarla. Ahí venía con su pelo arreglado y su mejor conjunto.
-Aquí no es la fiesta eh. – le digo
-Uy que no. – me contesta con aire de liarla parda.
Me coge del brazo y abre la puerta con mis llaves. Estoy un poco asustada por lo que pueda pasar, pero… ¡qué demonios!
Justo cuando comienzo a meterme en el agua llaman a la puerta. Cojo la toalla al vuelo y me tapo, es mi madre.
-Tu padre y yo vamos a ver a tu abuela y a dar una vuelta, llegaremos tarde. Vigila a tu hermano, tienes más cabeza que él.
Sonrío y asiento como una hija responsable. ¿Qué vigile a Harry? Nunca me había dicho eso, pero bueno, lo ignoro y cuando vuelve a cerrar la puerta me meto en el agua.
Desconecto. Había olvidado por completo lo bien que sienta estar en Babia. Ignoro la canción que suena, no me gusta. De pronto suena una que sí me gusta. You give me something de James Morrison.
Disfruto de la música y del calor relajante del agua cuando oigo la puerta de la calle, después risas y pasos. Me incorporo, salgo y me asomo con cuidado por la puerta.
¡Son ellos! ¡Los chicos del otro día! ¿Qué hago?
Vuelvo a la ducha y cojo el móvil con las manos escurridizas con tan mala pata que se me cae dentro de la bañera. Lo busco con prisa y lo saco con cuidado, compruebo si responde y le mando un mensaje urgente a María.
Salgo a urtadillas del baño y entro en mi cuarto dejando un reguerillo de agua. Me cambio rápidamente y salgo carraspeando.
-Buenas. – digo en voz queda.
De pronto los seis se dan cuenta de mi presencia, Harry levanta una ceja y Louis sonríe, noto como se me acelera el pulso.
-Hola. – saludan.
-Yo… esto… bueno, m-me voy. Para no… molestaros y tal. – comcluyo, pasando por el salón y cogiendo mi chaqueta.
-¡Espera! – oigo la voz de Louis. – bueno… somos 5, podríamos hacer un grupo, esas amigas tuyas…
-María y Laura.
-Sí, con ellas somos 8, ¿no? P-podemos… podemos hacer grupos de cuatro. – dice él mirando piadoso al resto del grupo.
Harry suspira.
-Por mí bien. – dice uno de ellos. Parecía el más tierno de todos, con sus ojitos azules y su pelo rubio.
Sonrío y miro la reacción de los demás. Parecen de acuerdo.
Suelto una leve risa y me golpeo los bolsillos en busca de las llaves. Las cojo y abro la puerta.
-Pues… ¡ahora vuelvo!
Cierro la puerta entusiasmada y llamo al ascensor. El móvil me está calando el bolsillo. Lo saco y veo un mensaje de María.
-Estoy de camino a tu casa, Laura viene ahora.
Me río y bajo al portal a esperarla. Ahí venía con su pelo arreglado y su mejor conjunto.
-Aquí no es la fiesta eh. – le digo
-Uy que no. – me contesta con aire de liarla parda.
Me coge del brazo y abre la puerta con mis llaves. Estoy un poco asustada por lo que pueda pasar, pero… ¡qué demonios!
Capítulo 3
Dejo a María en casa y me voy de nuevo calle abajo hacia mi portal. Harry me está esperando ahí, parece un violador en serie o algo por el estilo.
-Hola.
-Hola.
-Se supone que habíamos quedado que nada de encontrarnos.
-El mundo es un pañuelo. – sonrío y saco las llaves. - ¿Estás bien?
-Sí, sí…
Subimos, saludamos y nos vamos directamente a nuestros respectivos cuartos. No puedo sacarme esa sonrisa de la cabeza. No lo pienso dos veces y voy al cuarto de Harry. Llamo cuatro veces antes de entrar.
-Pasa mocosa. – dice con voz tenue
Entreabro la puerta y echo un vistazo. Está recostado con el iPod en el regazo. Le pasa algo, lo sé.
-Vamos, cuéntamelo. ¿Es por Kristen, verdad?
Se encoge de hombros y pasa la canción. Suspiro; sabía que era eso, siempre se pone así cuando discute con ella.
-Sabes muy bien lo que pienso de ella así que no tengo que repetírtelo otra vez. – le espeto.
-No sé qué más hacer con ella. Por mucho que haga para hacerla feliz nunca es suficiente. Y no sé qué coño hago pidiéndole consejos a mi hermana pequeña. – dice al fin revolviéndome el pelo.
Sonrío. Kristen era su novia desde hacía 2 meses y medio. Nunca me ha caído bien, desde el primer momento que entró en casa me dio mala espina.
-Déjala. – añado de repente
Harry deja de intimidar a la pared y me mira sorprendido. Como si fuera algo que no se le hubiese ocurrido.
-Pero…
-Pero nada. Ya no la quieres, y ella… bueno ella lleva sin quererte casi desde que empezasteis a salir.
-¿Y eso como lo sabes?
-Tengo un sexto sentido para eso. – me rio y suspiro.
-Quizá tengas razón…
Me levanto y abro la puerta. Hago un gesto informativo de que me voy a cenar y la vuelvo a cerrar tras de mí.
Camino hasta la cocina arrastrando los pies, lo que pone histérica a mi madre. Abro la nevera y observo el panorama con desilusión. Cojo lo primero que veo apetecible a esas horas y me lo llevo a mi cuarto de nuevo.
Cierro la puerta y me golpeo la frente; con todo el tema de Kris no le he preguntado sobre ese tal ‘Louis’ que había grabado a fuego su presencia en mi mente durante las últimas horas…
Lo dejo para mañana. Voy a dormir pronto, al día siguiente hay clase.
Son las 7 y media de la mañana. El día, como de costumbre, se levanta nublado y húmedo. Algunos rayos de sol asoman a lo lejos.
Me visto y me arreglo con la mayor soltura que puedo. Parece que me haya tomado un Valium. Cojo la cartera y me despido de todo aquel que me escuche.
Cierro la puerta y me coloco los cascos. Blink-182 para empezar el día, no está nada mal.
Cuando llego a la puerta, el pelo rojizo de María se hace notar entre la gente que va llegando, Laura está a su lado moviéndose al ritmo de la música.
-Buenos días. – saluda María
Saludo con la mano, estoy muy cansada todavía. Laura parece no pisparse de mi presencia. Le toco el hombro y se gira.
-Uy. – dice quitándose el casco. – perdón, no te he visto llegar.
Sonrío y la campana toca. El ruido que hace me resuena en los oídos. Tras seis horas bastante largas, el timbre vuelve a sonar y nos liberan de esas cuatro paredes.
-Hola.
-Hola.
-Se supone que habíamos quedado que nada de encontrarnos.
-El mundo es un pañuelo. – sonrío y saco las llaves. - ¿Estás bien?
-Sí, sí…
Subimos, saludamos y nos vamos directamente a nuestros respectivos cuartos. No puedo sacarme esa sonrisa de la cabeza. No lo pienso dos veces y voy al cuarto de Harry. Llamo cuatro veces antes de entrar.
-Pasa mocosa. – dice con voz tenue
Entreabro la puerta y echo un vistazo. Está recostado con el iPod en el regazo. Le pasa algo, lo sé.
-Vamos, cuéntamelo. ¿Es por Kristen, verdad?
Se encoge de hombros y pasa la canción. Suspiro; sabía que era eso, siempre se pone así cuando discute con ella.
-Sabes muy bien lo que pienso de ella así que no tengo que repetírtelo otra vez. – le espeto.
-No sé qué más hacer con ella. Por mucho que haga para hacerla feliz nunca es suficiente. Y no sé qué coño hago pidiéndole consejos a mi hermana pequeña. – dice al fin revolviéndome el pelo.
Sonrío. Kristen era su novia desde hacía 2 meses y medio. Nunca me ha caído bien, desde el primer momento que entró en casa me dio mala espina.
-Déjala. – añado de repente
Harry deja de intimidar a la pared y me mira sorprendido. Como si fuera algo que no se le hubiese ocurrido.
-Pero…
-Pero nada. Ya no la quieres, y ella… bueno ella lleva sin quererte casi desde que empezasteis a salir.
-¿Y eso como lo sabes?
-Tengo un sexto sentido para eso. – me rio y suspiro.
-Quizá tengas razón…
Me levanto y abro la puerta. Hago un gesto informativo de que me voy a cenar y la vuelvo a cerrar tras de mí.
Camino hasta la cocina arrastrando los pies, lo que pone histérica a mi madre. Abro la nevera y observo el panorama con desilusión. Cojo lo primero que veo apetecible a esas horas y me lo llevo a mi cuarto de nuevo.
Cierro la puerta y me golpeo la frente; con todo el tema de Kris no le he preguntado sobre ese tal ‘Louis’ que había grabado a fuego su presencia en mi mente durante las últimas horas…
Lo dejo para mañana. Voy a dormir pronto, al día siguiente hay clase.
Son las 7 y media de la mañana. El día, como de costumbre, se levanta nublado y húmedo. Algunos rayos de sol asoman a lo lejos.
Me visto y me arreglo con la mayor soltura que puedo. Parece que me haya tomado un Valium. Cojo la cartera y me despido de todo aquel que me escuche.
Cierro la puerta y me coloco los cascos. Blink-182 para empezar el día, no está nada mal.
Cuando llego a la puerta, el pelo rojizo de María se hace notar entre la gente que va llegando, Laura está a su lado moviéndose al ritmo de la música.
-Buenos días. – saluda María
Saludo con la mano, estoy muy cansada todavía. Laura parece no pisparse de mi presencia. Le toco el hombro y se gira.
-Uy. – dice quitándose el casco. – perdón, no te he visto llegar.
Sonrío y la campana toca. El ruido que hace me resuena en los oídos. Tras seis horas bastante largas, el timbre vuelve a sonar y nos liberan de esas cuatro paredes.
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