Cinco minutos después, empezando a perder la paciencia, el susodicho personaje aparece. Me apetece cortarle a cachitos.
-¿En serio hay tanta distancia desde tu casa hasta aquí? – pregunto levantándome del columpio.
Él se limita a sonreír, supongo que está maquinando una excusa para quedar bien.
-Bueno, es que… me he entretenido con algunas cosas, pero lo que cuenta es que estoy aquí.
“Te pegaría si tuviera fuerza, mequetrefe.” Pienso.
Hay una pausa y de pronto me doy cuenta de que sigo teniendo su cartera entre las manos.
-Eh, sí, bueno, aquí tienes. Tu cartera, sana y salva. Ha intentado revolverse, pero la he controlado enseguida. – bromeo
La coge y se la guarda en el bolsillo. Parece como si los dos quisiéramos decir algo más pero en vez de eso…
-Bueno, nos… vemos. Es tarde y tengo que volver… Hasta otro día. – se despide dando media vuelta.
Sí, me fastidia que se vaya de esa forma, pero no puedo pedir otra cosa. Como todavía queda un rato para que se haga la hora de cenar, me vuelvo a sentar en uno de los columpios y me balanceo cantando Hey Jude.
Al día siguiente María está crispada de los nervios. Algo ha pasado entre ella y Harry, lo cual me haría estampar su cabeza contra la pared en cuanto llegase a casa, pero sólo me había enterado de que había pasado algo, Laura me lo había dicho, pero ni ella misma sabía que era ese algo.
Por fin la encuentro frente las taquillas maltratando un montón de libros.
-M-maría… ¿Estás bien? - le pregunto.
-¡¿Te parece a ti que esté bien?! – me espeta de repente.
Retrocedo y la miro intentando decirle algo reconfortador, pero no se me da bien reaccionar en estos casos.
Ella suspira y desploma la cabeza sobre la taquilla que emite un sonido metálico.
-Lo siento, llevo un día de perros.
-Es por Harry, ¿Verdad? ¿Qué ha hecho esta vez?
María hace una mueca de reflexión y descansa un momento.
-Dice…que no lo tiene claro, que se precipitó demasiado en declararse, que puede que no sea buena idea salir juntos y que cree todavía siente algo por esa tal… Kristen.
Harry acaba de firmar su contrato de muerte. ¿No habíamos hablado ya sobre eso? Esa misma tarde íbamos a tener una seria charla.
-¿Y ya está? Oh por favor...
-Sólo eso. Creo que yo también me precipité, o sea, sí que me gustaba, pero no tanto… quizás… deberíamos salir con otras personas. – concluye con un gesto no muy convencido.
Era típico de Harry el dejar a las mujeres al principio de la relación, sé que no le gusta hacerles daño y que las deja antes de que pueda llevar a confusión. Pero que cojones, se trata de una de mis mejores amigas.. ¿Y lo de volver con Kristen?
Invito a María al cine ese viernes por la tarde, para alejar un poco ese tema de nuestras cabezas. Se lo preguntaría a Laura también.
Después de un inesperadamente largo día de trabajo, llego a casa muerta de cansancio. Aterrizo en la cama de milagro, pero me acuerdo que tengo que hablar con Harry.
Mamá me advierte de que no está en casa, que ha ido a ver a una amiga. Y creo que me sé el nombre de esa “Amiga”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario