Dejo a María en casa y me voy de nuevo calle abajo hacia mi portal. Harry me está esperando ahí, parece un violador en serie o algo por el estilo.
-Hola.
-Hola.
-Se supone que habíamos quedado que nada de encontrarnos.
-El mundo es un pañuelo. – sonrío y saco las llaves. - ¿Estás bien?
-Sí, sí…
Subimos, saludamos y nos vamos directamente a nuestros respectivos cuartos. No puedo sacarme esa sonrisa de la cabeza. No lo pienso dos veces y voy al cuarto de Harry. Llamo cuatro veces antes de entrar.
-Pasa mocosa. – dice con voz tenue
Entreabro la puerta y echo un vistazo. Está recostado con el iPod en el regazo. Le pasa algo, lo sé.
-Vamos, cuéntamelo. ¿Es por Kristen, verdad?
Se encoge de hombros y pasa la canción. Suspiro; sabía que era eso, siempre se pone así cuando discute con ella.
-Sabes muy bien lo que pienso de ella así que no tengo que repetírtelo otra vez. – le espeto.
-No sé qué más hacer con ella. Por mucho que haga para hacerla feliz nunca es suficiente. Y no sé qué coño hago pidiéndole consejos a mi hermana pequeña. – dice al fin revolviéndome el pelo.
Sonrío. Kristen era su novia desde hacía 2 meses y medio. Nunca me ha caído bien, desde el primer momento que entró en casa me dio mala espina.
-Déjala. – añado de repente
Harry deja de intimidar a la pared y me mira sorprendido. Como si fuera algo que no se le hubiese ocurrido.
-Pero…
-Pero nada. Ya no la quieres, y ella… bueno ella lleva sin quererte casi desde que empezasteis a salir.
-¿Y eso como lo sabes?
-Tengo un sexto sentido para eso. – me rio y suspiro.
-Quizá tengas razón…
Me levanto y abro la puerta. Hago un gesto informativo de que me voy a cenar y la vuelvo a cerrar tras de mí.
Camino hasta la cocina arrastrando los pies, lo que pone histérica a mi madre. Abro la nevera y observo el panorama con desilusión. Cojo lo primero que veo apetecible a esas horas y me lo llevo a mi cuarto de nuevo.
Cierro la puerta y me golpeo la frente; con todo el tema de Kris no le he preguntado sobre ese tal ‘Louis’ que había grabado a fuego su presencia en mi mente durante las últimas horas…
Lo dejo para mañana. Voy a dormir pronto, al día siguiente hay clase.
Son las 7 y media de la mañana. El día, como de costumbre, se levanta nublado y húmedo. Algunos rayos de sol asoman a lo lejos.
Me visto y me arreglo con la mayor soltura que puedo. Parece que me haya tomado un Valium. Cojo la cartera y me despido de todo aquel que me escuche.
Cierro la puerta y me coloco los cascos. Blink-182 para empezar el día, no está nada mal.
Cuando llego a la puerta, el pelo rojizo de María se hace notar entre la gente que va llegando, Laura está a su lado moviéndose al ritmo de la música.
-Buenos días. – saluda María
Saludo con la mano, estoy muy cansada todavía. Laura parece no pisparse de mi presencia. Le toco el hombro y se gira.
-Uy. – dice quitándose el casco. – perdón, no te he visto llegar.
Sonrío y la campana toca. El ruido que hace me resuena en los oídos. Tras seis horas bastante largas, el timbre vuelve a sonar y nos liberan de esas cuatro paredes.
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