Llevamos un rato jugando así que tenemos sed y decidimos ir al bar. De pronto, mientras estábamos descansando algo llama mi atención.
-No fastidies. – digo en voz baja.
-¿Qué pasa? – pregunta Laura
Trago saliva e intento hacerme la loca, creo que todavía no me ha visto.
-N-nada, déjalo.
-Hey chicas, mirad los que acaban de entrar. – dice una de las chicas que nos acompañaban.
“Mierda” Pienso mientras intento cubirme para que no me reconozcan.
A nuestro lado pasa un grupo de chicos con cierto aire de superioridad. Entre ellos mi hermano, Harry. El que me había dicho que no le apetecía verme por la calle. Bueno, en realidad no estábamos en la calle.
-Harry, ¿Esa no es tu hermana? – dice uno de ellos.
Él se da la vuelta y me mira. Oh sí, soy yo hermanito.
-Oh. Mira quién está aquí. Hola mequetrefe.
-Hola Harry…- suspiro.
Mantenemos una conversación a través de miradas, y después de eso se alejan.
-¿Y ya está? ¿Ni se presentarse ni nada? – dice Laura.
-¿Ese es tu hermano? – se apresura a decir María
Asiento y levanto una ceja.
-¿No lo habías visto nunca? – le digo. Había estado más de una vez en mi casa y aquel individuo pululaba por ahí.
-S-sí, pero hacía mucho que no lo veía y… wow.
Laura y yo nos reímos tan fuerte que se acaban dando la vuelta.
Al pasar un rato, seguimos con nuestra partida de billar, ganan Laura y una de las chicas. Antes de irnos nos apetece probar otro de los juegos de aquel sitio.
-¡Hey chicas! Mirad, una máquina de baile… recuerdo que se me daba bastante bien… ¿Quién se atreve? – digo sonriente.
Ninguna de las chicas del grupo parece agradarle el desafío, así que me conformo con oír la musiquilla de fondo mientras las demás buscan otro lugar donde entretenerse.
-Yo me atrevo. – dice de pronto una voz que no lograba reconocer.
Qué ojos azules. Qué sonrisa. Qué jersey tan… a rayas. Era uno de los amigos de Harry.
Levanto la ceja y me subo a una de las plataformas.
-Vas a morder el polvo. – dice encendiendo la máquina.
-No antes que tú.
La música comienza, y también la partida. Oh. Dios. Mío. Aquello fue un gran error. No me acordaba de nada de la práctica que había adquirido durante el pasado verano en un campamento en Essex. Y por lo visto él tampoco.
A pesar del gran esfuerzo por vencer, acabo perdiendo por un par de puntos. Había sido desastroso, pero nos lo habíamos pasado muy bien, incluidos los demás, que habían estado muriéndose de la risa alrededor.
Nos damos la mano deportivamente y alguien anuncia la hora. Es tarde y hay que volver a casa.
-Belén. – digo cordialmente.
-Louis.
Me dedica una perfecta y agradable sonrisa y se vuelve con los demás. Suelto un gran suspiro y le miro marchar.
-Ey, ¿estás bien? – dice Laura agarrándome de la mano. – hay que irse ya.
Asiento y les sigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario