14/12/11

Capítulo 15

Estoy junto a la puerta de la casa de Liam, era muy amplia y tenía un jardín precioso. Llamo al portal; de pronto me da un vuelco el corazón, Louis estaría ahí, y ni siquiera me acordaba que lo que había pasado ayer.

Liam me contesta con voz adormecida, me identifico y la puerta se abre con una ligera vibración. La empujo y me adentro en el jardín por el caminito de piedras, cuando llego a la puerta, Liam ya la ha abierto, se está refrotando los ojos.

-Buenos días. – saluda con voz baja. – Todavía siguen durmiendo, pasa, pero no hagas mucho ruido.

Me río suavemente y paso dentro, Louis está tumbado de malas maneras en el sofá, dormido como un tronco. Me da por reírme, pero sólo sonrío y paso al comedor. Niall está sentando en un taburete con una taza entre las manos.

De pronto noto una mirada cómplice entre los dos, aunque no le doy mucha importancia.

-Hey, ¿Qué tal anoche? – pregunto tomando asiento.

Niall se sonroja un poco y Liam sonríe.

-Bien, estuvimos viendo una película hasta tarde, y luego nos acostamos.

Asiento diciendo que me he enterado y miro a mí al rededor.

-¿Y María?

Liam boquea queriendo decir algo y se rasca la nuca.

-Creo que sigue durmiendo, está… arriba, con Harry.

Abro los ojos y me llevo la mano a la boca. Empiezo a gesticular con las manos intentando preguntar cómo habían acabado los dos juntos en la misma habitación, el resultado podría haber sido desastroso.

-Bueno… sabíamos que estabas mosqueados, así que dijimos ¿Y por qué no?

-¿Qué habéis hecho qué? – digo elevando el tono. Louis se revuelve en el sofá, pero ni siquiera se despierta.

Niall suelta una risa nerviosa. Me levanto y me acerco a las escaleras.

-¿Dónde vas? Creo que siguen durmiendo. – dice Niall

-A ver si se ha cometido un Harrycidio, quieras que no es mi hermano.


Arriba, en la habitación, los dos andaban plácidamente dormidos, ni siquiera se habían dado cuenta de mi llegada. A pesar de que la noche anterior habían dormido con tanta tensión en el ambiente que prácticamente se podía tocar, esa mañana parecía haberse hecho invisible.

Los dos parecían haberse caído en brazos de Morfeo y llegado un punto, los dos habían acabado uno muy cerca del otro, probablemente por la falta de calor.

María nota una motita de luz rozarle el párpado y frunce el ceño con desdén. Abre poco a poco los ojos y pierde la capacidad de respirar por un segundo en el momento que ve a Harry plácidamente dormido a escasos centímetros de ella.

Se aparta cuidadosamente y abre el edredón.

Todavía un poco confundida por ello, se viste y abre la puerta con cuidado. Pero lo que no es esperaba era encontrarse conmigo en mitad del pasillo custodiándolo como una samurái.

-¡¿Qué cojones…!? – espeta intentando bajarse a sí misma el volumen. - ¿Quieres matarme o algo?

No puedo aguantar más y comienzo a reírme. Su cara es un auténtico poema. Me tapo la boca con las manos intentando silenciar mi risa, pero aun así sigo riéndome.

-No tiene gracia. – continúa ella, poniéndose seria.

-Está bien, está bien, lo sieeeeeeeeento. – le digo intentando sofocar mis carcajadas. - ¿Vienes? Hay café recién hecho, y creo…

-¿Qué?

-Que tienes algo que contarme. – digo levantando una ceja.

María aparta la mirada y se sonroja levemente, lo que me hace sonreír sospechosamente. Me doy media vuelta y bajo las escaleras melodiosamente.

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