15/12/11

Capítulo 16

Comienzo a reírme al terminar las escaleras y Louis se acabó por despertar.

-¿Pero que es todo este alboroto? – dice él casi precipitándose del sofá.

Sonrío pícaramente y cojo una taza que Liam había preparado para nosotros. Harry seguía durmiendo plácidamente ajeno a todo lo que pasaba abajo en ese mismo momento.

Cuando estábamos a punto de irnos, Harry baja las escaleras s trompicones.

-¡eh, eh, eh!

-¿Qué te pasa? – digo yo un poco asustada de la forma en la que se colocaba la camiseta por las prisas, estuvo varias veces cerca de la muerte al tropezar con un escalón.

-¿Ya os vais? ¿Y no me decís nada? – pregunta ofendido.

Levanto una ceja y le miro fijamente.

-Ah. – digo secamente. – Nos vamos, ¿contento?

Harry sonríe irónicamente y se pone el abrigo.

-A-adiós eh. – espeta Louis saludando a Harry, quien no les había saludado, ni hablado.

Harry sonríe y posa la mano en el marco de la puerta.

-Ya os veré después. – dice guiñándole un ojo.

Louis aparta la mirada, al ver la reacción de su amigo, y preguntándose porque su actitud le había parecido, en cierto punto, sexy.

Levanto una ceja preguntándome que acababa de pasar, pero suspiro y me acerco a la puerta.

-Que os vaya bien, chicos, ya nos veremos. – digo saliendo al jardín, hace bastante sol para ser casi navidad.

María saluda con la mano y hace lo mismo que yo.

Saludamos a Liam que nos sostiene amablemente la puerta y nos vamos por el camino de piedras amarilleado por el sol. Hace cierto grado de calor a la luz del sol aunque el brillo ciega un poco.

Llegamos a casa y dejamos a María en su portal. Harry parecía haberse quedado con algo más que decir, pero no se atrevió a decirlo, permaneció callado y pensativo todo el trayecto a casa. Ya nuestro piso le di una colleja al entrar, este me respondió con una fiera mirada de desprecio.

-¿Qué pasa contigo, mocosa? – dice mosqueado.

-Era para comprobar que no te había dado una embolia.

Se ríe irónicamente y me vuelve a mirar mal.

-No tiene gracia.

-No pretendía divertirle, su majestad. Sé que tienes algo en mente y me repatea no saber lo que es. Siempre sé lo que estás pensando. – Harry me mira sorprendido. – sí, siempre.

-No estaba pensando en nada. – comenta él dejando su abrigo en la percha y tumbándose en el sofá dispuesto a ver la televisión.

-Como si no te conociera. Por cierto, te agradecería que vinieras esta tarde a la biblioteca conmigo, tengo que buscar información para un trabajo.

-¿Y por qué tengo que ir yo? – protesta mirándome con cara de hermano mayor.

-Porque soy tu hermanita pequeña y mamá me ha dicho que me ayudes.

-Pues que vaya María. – insiste.

-Ya lo creo, ella también viene porque lo hace conmigo. Y tú también vienes y no hay más que hablar.

-No pienso ir.

-Pues se lo diré a mamá. – le espeto cual niña de cinco años.

Harry bufa cabreado y me lanza un cojín con mala leche, consigo esquivarlo debido a la experiencia que había ido cogiendo después de estar 17 años con él en casa.

-Nos vamos a las 5 de aquí, cari. – digo seguido de una risita entre malvada e irritable mientras desaparezco por el pasillo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario