1/1/12

Capítulo 25

Meto a María en la habitación y cierro la puerta con pestillo. Me apoyo en la puerta y la miro.

-¿Q-qué pasa? – dice sentándose en la cama.

-Nada. – digo sonriente. – Bueno, en realidad sí. Tengo que hablar contigo.

-Oh. – dice ella mirándome un poco preocupada. – Por cierto, a mí también me gusta tu vestido.

Sonrío y me siento a su lado. Ella me sigue con la mirada y espera a que diga algo. Sabe que no me pongo así por nada.
Suspiro y empiezo a enredar las manos. Ni si quiera sé por donde empezar.

-A ver como te lo digo… - comienzo. – Una vez que empiece ya me sale todo, pero… Sabes que no se me dan muy bien estas cosas.

-Belén, me estás poniendo histérica. Suéltalo, ya. – me espeta con tono desafiante.

Me sorprendo del tono que usa y suspiro de nuevo. Allá voy.

-Verás, el otro día… Estuve hablando con Harry… - comienzo, pero casi no había abierto la boca cuando María comenzaba a sentirse incómoda.

-Tú también no, por favor… - dice en voz baja apartándose un poco.

Le cojo la mano y la obligo a mirarme.

-Escúchame. – le digo. – soy la primera que saldría ahí y le partiría la cara. Y eso que es mi hermano. Pero tengo que admitir que… La forma con la que te mira, nunca le he visto mirar a nadie así. Tiene un brillo especial en los ojos. Se pone nervioso cada vez que digo tu nombre… - sonrío y noto como las manos de María pierden algo de tensión.

-Me pidió que hablara contigo, que lo quiere arreglar, que no soporta que estés así con él. – continuo.

-Sí, claro, ¿así de fácil? – me interrumpe molesta.

-No es eso. Fue la forma en la que lo dijo. Parecía como… - suspiro de nuevo y la miro. – como si fuera a romper a llorar en cualquier momento. Tenía la voz gangosa, no paraba de moverse, no sé si me entiendes...

María me mira con un gesto de querer comprenderlo. En algún lugar de su corazón todavía ardía alguna llama por él, sólo que la eclipsaba toda la guerra que se está llevando a cabo entre la mente y el corazón. Demasiadas cosas en las que pensar.

-Vamos, es un completo memo. No sabe ni donde pisa, necesita a alguien como tú para guiarlo, está más perdido que una brújula en una lavadora.

María suelta una pequeña carcajada e intenta mantener la compostura de nuevo.

-Dale otra oportunidad, sólo una. Si la vuelve a cagar me ocuparé yo misma. – concluyo crujiendo los nudillos.

Sonríe y mira al suelo.

-¡Eh! ¿Qué pasa ahí dentro? – dice una voz en la puerta, golpeándola con fuerza. - ¡La cena se enfría!

-Un momento. – contestamos al unísono.

La miro con un gesto casi rozando la súplica y asiente débilmente.

-E-está bien, vale. Tienes razón, todos nos podemos equivocar alguna vez… Quizá me pasé un poco. – me dice sonriendo de medio lado.

Esbozo una alegre sonrisa y la abrazo. Me levanto y le extiendo la mano. María la coge y se levanta.

-¿Y ahora que hago? – pregunta nerviosa.

-Tú actúa normal, cómete el mundo. – le digo riéndome.

Se ríe y abro la puerta. Para cuando salimos, tenemos a 6 cabezas pegadas en la puerta que tropiezan al abrirse. Se hace un silencio incómodo.

-¿Tienes hambre, María? – dice Zayn

-Bueno… ¿Por?

-No, como te vas a comer el mundo… - contesta.

Abro la boca y emito un sonido de sorpresa.

-¡Estabais escuchando! ¿Y vosotros cuando habéis llegado? – digo señalando a Laura y Zayn.

-Hace un momento, hemos visto que estaban todos pegados a la puerta y nos hemos unido. – confiesa Laura. Todos la asesinan con la mirada por haberse chivado.

-Parecéis críos… Bueno, ¿Dónde está esa cena? Yo sí que tengo un hambre…

Nos echamos a reír y nos acercamos a la mesa. Harry parece un poco distante. ¿Habría escuchado todo lo que habíamos dicho?
Justo cuando estamos a punto de sentarnos llaman a la puerta.

-¡Por fin! Creía que no iba a venir. – dice Louis.

El corazón me empieza a latir a un ritmo distinto, se acelera por algún motivo. ¿Quién sería?

Louis se acerca a la puerta y la abre. Al ver quien aparece mi cara acoge un gesto de sorpresa, y sobre todo de miedo. Se me congela la sangre. Recuerdo que es necesario respirar para poder vivir y continúo la inspiración de aire, aunque con bastante dificultad.

-Lo sé, llego tarde, pero traigo vino como recompensa. – dice.






1 comentario: