6/1/12

Capítulo 29

Respiro un poco de aire de año nuevo y abro de nuevo los ojos. Ben está delante de mí sonriente y esperando a que haga algún movimiento.

Le devuelvo la sonrisa y comienzo a andar.

Andamos varios minutos sin decir nada, sólo que oían el golpeteo de varias ventanas mal cerradas por el viento y las hojas que correteaban por las aceras.

-Ha estado bien. – interviene Ben.

-¿El qué? – pregunto.

De pronto me acuerdo de lo que está hablando. Oh, sí. Había estado más que bien. Sonrío como una imbécil y ladeo la cabeza sin apartar la mirada del suelo.

-S-sí. No me lo esperaba.

-Y por lo visto Louis tampoco. – contesta.

Le miro un poco tensa con los ojos muy abiertos.

-¿C-como dices?

Ben se ríe levemente y alza la vista al cielo. Parece estar escogiendo minuciosamente las palabras que va a decir.

-Bueno, la verdad que sabía que os conocíais. En cierto modo, le debía una.

Frunzo el ceño. No entiendo de qué habla, así que simplemente me encojo de hombros y sigo caminando como si nada.

Llegamos al portal y respiro hondo. ¿Me volvería a besar? Le miro y saco las llaves del bolsillo, casi no puedo acertar con la llave en la cerradura. Resoplo y le doy un empentón a la puerta que se abre de golpe.

Ben se ríe y me mira. Ninguno de los dos sabe muy bien como actuar. Era bastante… extraño.

-Bueno… pues… ¿nos vemos? – le digo seguido de una risa tonta.

-Sí, ya quedaremos.

-Pero… No tengo tu número o… algo.

-Me encontrarás por la pista. ¿Te apetece venirte mañana? A las 11, te prepararé algo que te guste. – dice con tono enigmático.

Abro los ojos de sorpresa y me sonrojo levemente. ¿Qué tendría en mente? La verdad que la manera en la que había sonreído al decirlo me traía loca.

-Ah… Eh… Vale, genial. – contesto soltando el aire.

Ben da un paso hacia delante y me roba un beso, fugaz pero con pasión. Me quedo un poco atontada después. Le despido con la mano y mientras se va, se gira un segundo y me guiña un ojo sólo como él sabe.

Suspiro como una idiota y entro en el portal. Necesito descansar un poco.



Harry se despierta de una larga siesta. Parpadea unas cuantas veces y se frota los ojos. María está plácidamente dormida en uno de los sillones. Laura y Zayn se han marchado. Es hora de irse a casa.

-Hey… hey… - susurra Harry moviendo suavemente uno de los hombros de María. Ella arruga la nariz y abre los ojos poco a poco.

-¿eh? ¿Dónde estoy? – pregunta con voz gangosa.

Harry sonríe y le ayuda a incorporarse. Todavía sigue dormida, se queda parada unos segundos y resopla como si fuera una cría de 5 años.

Harry vuelve a sonreír y le da un golpe en la nariz con el dedo. María se levanta al fin.

-¿Qué hora es?

-Las cuatro.

De pronto se le pasa el sueño y coge sus cosas con apuro.

-Les dije a las dos. Llego dos horas tarde. En casa para siempre, ha sido un placer conocerte, Harry, sacaré mi pelo por la ventana para que vengas a verme algún día… - dice María con un tono entre preocupado y cómico.

-No seas exagerada. – dice empujándola por la puerta. – llegamos en 10 minutos.

Una vez en el portal, la despedida es lo único que queda. Era raro despedirse de él cariñosamente, lo había deseado otras veces, pero siempre que había estado ahí, se habían peleado como panteras.

-Bueno… ¿te veo mañana? ¿te apetece desayunar?

-No creo que desayune mañana, sinceramente.

-Bueno, entonces te invitó a comer. - le propone con una media sonrisa.

-Me parece bien. – dice ella ladeando la cabeza.

Harry se acerca a ella, intentando aparentar que sabe lo que hace. La coge por la cintura y la besa dulcemente. Se sentía tan bien…

-Hasta mañana. – susurra él muy cerca de ella.

-Hasta mañana. – contesta ella en el mismo tono.



Harry sube a casa y cierra la puerta con cautela. Le miro desde el sofá con cara de ‘Hola. Y sí, sigo despierta.’

-Hey. – dice en voz baja.

-Me voy ya a dormir. Era sólo para comprobar que volvías. – contesto sonriendo.

Me voy andando por el pasillo y me ajusto el moño que me había hecho. Casi a punto de cerrar la puerta Harry la intercepta con la mano.

-Por cierto. – comienza. – Gracias.

Me da un beso en la frente y se mete en su cuarto de sopetón. Sonrío satisfecha y después de cerrar la puerta y me tumbo en la cama. Dormir era lo único que se me pasaba la cabeza, no hay tiempo de pensar en nada.


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