5/2/12

Capítulo 34 parte ll

Laura cierra la puerta detrás de sí dejando a una manada de marujas asomadas, casi pillándole los dedos con ella.

Me mira algo preocupada y saca el teléfono para marcar el número de Zayn, de nuevo, comunica. Al igual que el de María.

Bajo por la escalera algunos pisos cuando de pronto escucho una carcajada. Al principio pienso que es de algún piso, pero a parte de que en la mayoría viven abuelos jubilados y personas las cuales antes morirían que reírse miro a mí alrededor. Viene de más cerca.


-Tengo frío. – dice María recogiendo las rodillas en los brazos.

De pronto Zayn la mira y sonríe. Se incorpora y se siente más cerca de ella, pasando uno de sus brazos por los hombros de María. La sacude dulcemente y la mira.

-¿Mejor? – dice él sonriente.

María le devuelve la sonrisa y asiente. De pronto se da cuenta de que está a gusto, muy a gusto entre sus brazos… Y él no ha apartado la mirada de ella.

-¿Qué? ¿Qué…? – apenas puede acabar la frase pues él la ha callado con un beso. Al principio algo débil pero con creciente pasión.

María siente un escalofrío que le recorre la espina dorsal y retrocede unos centímetros sin apartar los labios de los suyos. Jamás había sentido algo así. Ni siquiera cuando Harry la besaba…

Zayn la besa con tanta fuerza que apenas puede sostenerse y tiene que aferrarse a su jersey para no perder el equilibrio. Cuando apenas pueden respirar se separan lentamente y se miran como si no fueran conscientes de donde estaban, y de hecho no lo eran.
La puerta del ascensor se había abierto, Laura sabía de memoria como desbloquearla puesto que le había ocurrido cientos de veces desde que vivía ahí.

Laura y yo observábamos pasmadas la escena, ninguno se atrevía a decir nada.

Zayn boquea, con la intención de decir algo como si fuera un pececillo fuera del agua al ver su cara. Una lágrima le cruzaba el rostro de arriba abajo conteniéndose una oleada de maldiciones contra ambos.

Da un paso atrás mordiéndose el labio y se va corriendo entrando en casa y dejando paso a un sonoro portazo. Cierro los ojos y suelto el aire. ¿Qué coño había pasado?

-Belén, por favor, lo puedo explicar… no… - empieza María intentando ponerse en pie.

-Déjalo. Sinceramente, no quiero oírlo… - digo mirándola con gesto amargo. ¿Qué le iba a decir yo ahora a Harry? – iros a casa. Mañana hablaremos de esto…

Bajo el resto de las escaleras hasta el piso de abajo pensando en algo que decirle a Harry al llegar a casa. ¿Debía decirle la verdad para romperle el corazón? ¿O contarle una mentira piadosa y que se enterara por ella? Tenía la cabeza hecha un lío…

Continuará.

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