17/3/12

Capítulo 39

-H-hola. – Dice Harry al ver la cara de frustración de María.

No le hacía mucha gracia que se presentara en su casa en lugar de mi persona sin previo aviso. De hecho no lo había planeado así, pero ahí estaba mi hermanito.

-¿Q-qué…? Pero Belén me dijo… ¡Ahora salgo! – María cierra la puerta del baño y se mira al espejo y se da cuenta de que está roja perdida.

¿Harry aparece sin más en su casa? No sabía como reaccionar. Demasiadas cosas. Empezaba a estar nerviosa, muy nerviosa.

De pronto unos toquecitos suaves en la puerta la sacan de sus pensamientos. Tenía que salir en algún momento. Abre la puerta y Harry se asusta al ver la cara que pone.

-¿Qué pasa? – dice Harry empezándose a preocupar.

-Nada, sólo estoy… un poco nerviosa.

Harry se ríe con algo de ironía.

-Te apetece… ¿dar una vuelta? – pregunta él tratando de calmarla, no paraba de dar vueltas por el pasillo como si eso fuera a solucionarle el cacao que tenía ahora mismo en la cabeza.

-Sí, sí, vamos… a tomar algo, o lo que sea. – María coge a Harry del brazo y lo arrastra hasta la puerta. Su madre, algo atónita les despide zarandeando la mano débilmente sin apartar la mirada de ellos dos.


Me siento en la cama con la mirada perdida e intento asimilar todo lo que acaba de pasar. Mis ataques de rabia contenida casi nunca acababan bien, pero esto superaba mis expectativas. Había dejado a Louis plantado en mitad de la tormenta con la palabra en la boca. Y por si fuera poco, le había confesado que todavía le quería.

Estúpida de mí. Había sido débil, y eso le daba ventaja sobre mí. Estaba a su merced, y eso no me gustaba nada.

-¿Belén? – oigo una voz detrás de la puerta, creo que es mi madre.

-Estoy aquí. – digo cerrando los ojos intentando que mi voz no tiemble, a diferencia de todo mi cuerpo.

-¿Estás bien? No te he oído llegar.

-Sí, estoy cansada, me voy a dar un baño y me voy a la cama. – digo mirando el reloj.

Casi son las nueve ya, no me había dado cuenta de lo rápido que había pasado el tiempo. Al lado del despertador, hay una foto, dos sonrientes muchachas posan para la cámara. Tendríamos 12 o 13 años entonces.

Al ver la foto me acuerdo de que había quedado con María aquella misma tarde, pero Harry había salido a…Oh Dios.

¿Y si Harry había ido a casa de María? Me iba a descuartizar en cachitos.

-Mamá, ¿Sabes dónde ha ido Harry? – pregunto asomándome por el salón.

-Salió hace hará una media hora, tenía bastante prisa, iba… creo que a casa de María.

Me llevo la mano a la frente y asiento. Vuelvo a mi cuarto y cojo el móvil con prisa.

-Esto no ha salido exactamente como lo pensaba. Harry ha ido por su cuenta, lo juro :S – le escribo en un mensaje que inmediatamente le mando a María.


María nota un movimiento en su bolsillo y saca su contenido. Al leer el mensaje siente que el corazón le da un vuelco. No sabía que hacer con Harry. Le seguía algunos pasos por detrás, ya que ella llevaba un ritmo bastante acelerado.

-María, ¿Seguro que estás bien? – pregunta Harry algo jadeante.

De pronto la pelirroja se para en seco, haciendo que Harry diera un traspié y cierra los ojos. No podía esperar más para contárselo o acabaría con ella.

-Harry, hay algo que no te he dicho y ojalá hubiese podido contártelo antes, pero… no tenía fuerzas. Y créeme que ahora tampoco, pero no puedo esperar más. – sus ojos comenzaban a humedecerse y la presión que sentía en el pecho comenzaba a hacerse más fuerte.

-María… Me estás preocupando, ¿Qué ocurre? – dice acercándose, pero ella da un paso atrás.

-Yo… Bueno… Dios. – Respira hondo y le mira a los ojos. Verdes, la angustia que sufría ese momento se podía leer como una partitura en sus pupilas, rodeadas de aquel intenso color aguamarina. – Harry, el otro día, no sé como ocurrió, pero besé a Zayn.

María espera su reacción y el ambiente se tiñe de tensión. Cada segundo que pasa parece una eternidad.

-Sólo fue eso, un beso, no sé como ocurrió, lo siento de verdad… - susurra ella.

-¿Le quieres? – pregunta Harry con un gesto doloroso. No quería perderla de nuevo.

María le mira confusa y niega con la cabeza rápidamente. Harry aparta la mirada y suspira profundamente. De nuevo ese silencio, volviéndose denso y vacío.

-Lo siento… - solloza de nuevo. Se hace hueco entre sus inexpresivos brazos y nota su corazón latir deprisa, nunca lo había oído latir tan fuerte, y aun así lucía un rostro completamente indiferente.

Harry aprieta el puño, hasta tal punto que sus nudillos toman un color blanquecino. Le duele el pecho, como si le hubieran atravesado con una lanza. Aun así, no puede evitar romperse en cachito al notar las cálidas lágrimas de María mojarle lentamente la camiseta.

-Eh… - le susurra él. –Ven aquí…

La estrecha entre sus brazos y le besa dulcemente la cabeza. De todas formas era un simple beso, no podía significar demasiado. O eso quería creer…

1 comentario:

  1. DIOS MIO SIGUE PORFAVOOOOOOOOOOOOOOORRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR necesito el 40 yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!! y todos los demas! dios mio he llorado con cada capitulo!

    ResponderEliminar