Ni siquiera sabía cuanto tiempo llevaba acurrucada en su pecho, había perdido completamente la noción del tiempo. De pronto la rigidez poco normal de Harry le hace volver al mundo real. No quiere despegarse de él, por un momento le entra el pánico de poder perderle simplemente por soltarlo.
Se sujeta a la manga de su chaqueta y le mira, con los ojos todavía vidriosos, pero los de él parecen vacíos, incluso el verde aguamarina que normalmente reluce en sus iris parece haberse esfumado dejando un gris oscuro algo verdoso que no expresaba ninguna emoción, ni siquiera tristeza. No sabe como reaccionar, Harry permanece impasible; contiene un momento la respiración cuando de pronto él respira profundamente y mira al suelo.
-Te acompaño a casa. – dice sonriendo de medio lado.
-¿Estás bien? – le pregunta María preocupada. Qué pregunta más tonta, sabe perfectamente que no está bien, aunque quiera aparentarlo. Se le da de pena fingir.
-Sí, estoy… algo confuso. Pero tranquila, se me pasará.
María suelta el aire que había contenido, pero todavía siente la angustia removerse en su pecho a sus anchas. Casi hubiera preferido que le hubiese gritado y que se hubiese enfadado.
No soportaba que la tratara con indiferencia y menos que hiciese que estuviera bien, cuando era perfectamente obvio que no lo estaba.
Todavía con la mirada fija en él, Harry sonríe para quitarle hierro al asunto. Nota como si le hubiesen golpeado en el costado, la noticia le ha pillado algo de improvisto. Él se lo podía esperar de Zayn, pero desde luego no de ella.
Sabía que en cierta medida no había sido culpa suya; Zayn tenía una gran capacidad para seducir a cualquier chica que se le antojara, pero ¿Por qué tenía que ser ella? Desde luego iba a dedicarle unas palabras.
Un sábado cualquiera arranco la hoja del calendario y curioseo lo que me espera. Sin duda un mes tranquilo. De pronto me llama la atención un numerito en rojo que no está muy lejos del día de hoy.
Carnaval.
No puedo contener una sonrisa al reconocer la fecha. Este año sería inolvidable. Sin embargo las circunstancias que envolvían el ambiente estos últimos días no hacía fácil el poder juntarnos de vez en cuando y pasar un rato agradable. Nada había cambiado desde hacía una semana, y parecía que nadie tenía la intención de arreglar nada.
Suspiro algo desilusionada y me siento junto la ventana para observar la calle. Hace un día bastante soleado y me molesta tener que desperdiciarlo dentro de casa. Decidida a cambiar eso, me visto rápidamente y salgo a la calle para hacer algunas compras.
Iba a juntarlos a todos, costara lo que costara.
Llamo a María al móvil pero parece haberlo arrojado en mitad del océano; después de intentarlo unas cuantas veces más desisto y llamo a Harry. No ha pasado la noche en casa, así que supongo que estará en casa de Louis o de alguno de sus amigos.
O a lo mejor está tirado en alguna cuneta, quién sabe.
Descarto la idea al oír la voz ronca de mi hermano al otro lado del teléfono. Parece que hablo con un orco.
-¿Sí? – contesta con desgana.
-Vaya, alguien que ha dormido poco. ¿Me equivoco? – me río y guardo las llaves en el bolsillo. - ¿Dónde estás?
Harry gruñe para dejarme claro que no le ha gustado mi bromita y se aclara la voz sonoramente.
-En casa de Louis. Él está peor que yo.
-No quiero saber lo que haríais anoche. Me da mucho miedo.
-Ni que te importara. – me bufa con su característico mal humor de resaca. – En fin, ¿Para qué me molestas a estas horas?
-Pues me interesa porque soy tu hermana y tengo más cabeza que tú. Oh, disculpe que le moleste a las doce y media del mediodía; te llamo porque quería saber que hacéis este viernes.
-¿Por qué lo quieres saber?
-Pues porque es carnaval y no quiero pasarme el día en casa jugando al parchís. – contesto, empezándome a irritar.
Harry respira hondo y por lo que escucho, se deja caer en un sillón o algo parecido. Emite un gemido y suspira. Parece estar pensándoselo mucho.
-¿Quiénes van?
Lo suponía. Suponía que me lo iba a preguntar. Últimamente nos hemos pasado la mayoría del tiempo sin hablar. Harry y María no han intercambiado palabra desde que ella le confesó todo.
Sí, María me lo contó. Aunque sabía que de un momento a otro tenía que pasar, y después de gritarme unos 10 minutos, accedió a contármelo. Laura y María seguían algo distantes, aunque habían atado cabos sueltos en aquella tarde que quedaron, seguían sin mostrarse mucha confianza.
De Zayn ni hablamos, parecía no importarle mucho lo que el grupo pensara de él y se fue de rositas, ni siquiera se había disculpado con Laura, y mucho menos con Harry, lo cual me tenía algo mosqueada, ni siquiera había llamado a nadie y los chicos no sabían nada de él.
Louis y yo… Ni siquiera podemos aguantarnos la mirada cuando nos cruzamos por la calle, aunque siento sus ojos clavados en mi sien cada vez que me alejo. Esta última semana había usado como método de defensa el ser frío e indiferente conmigo, como si nada de lo que había dicho hubiese causa efecto alguno en él.
Estando así el panorama sabía que me iba a costar horrores organizar una fiestecilla, así que debía ponerme manos a la obra.
-Pues todos. – contesto secamente.
-¿Todos? ¿Después de cómo estamos? No creo que seas tan buena. – dice completamente convencido.
¿Qué no soy tan buena? Un reto. Los engranajes de mi cabeza se mueven echando chispas. Nadie me iba a subestimar, y menos mi hermano, siempre le había demostrado que estaba equivocado y esa vez no iba a ser menos. La alerta de mi orgullo dañado acababa de saltar como si tuviera un resorte.
-¿Eso piensas? Espera y verás. – le cuelgo y sonrío con malicia. Se iba a arrepentir de haber dicho semejante cosa.
To Be Continued! :)
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO LLEVO DEMASIADO TIEMPO ESPERANDO PARA ESTO!!!!!!! es demasiado corrrrrrrto,necesito MAS MAS MAAAAAAAAAAAS!!!!!! (me encanta!)<333333
ResponderEliminar