A medida que la muchacha vuelve por el pasillo, la mirada de Niall se vuelve más austera, sin expresión alguna. Liam lo mira extrañado y se ríe de forma sarcástica antes de volver la cara hacia la chica. Allie.
Había pasado casi un mes desde que la conoció y Niall la tenía cruzada. Era algo que no podía evitar, podía ver como cada vez estaba más lejano, más distante. Y odiaba aquella sensación, no soportaba la idea de que Liam se distanciara de él por culpa de ella. Suspiró de forma casi dramática y volvió al salón, donde el ambiente no era ni de lejos mejor que el que había dejado.
El nivel de voz que usan para comunicarse unos de otros va subiendo conforme la conversación avanza. Niall no consigue enterarse de nada, así que opta por sentarse y observar.
-¿Pero ahora que pasa, no puedo hablar con él? – Le espeta de pronto María a Harry, el cual está cruzado de brazos en el sofá como si se tratara de un niño de cinco años. – No te aguanto cuando te pones así, pensaba que eras un poco más maduro.
-Y yo que eras un poco más… - De pronto se calla en seco. No quería seguir o la cosa empeoraría. – Déjalo.
-¿Qué soy qué, Harry? ¡Dímelo! – dice María levantándose de su asiento. Sin embargo él no contesta. - ¡Eres insoportable!
Ante la atónita mirada de Zayn y Niall, ella da una patada al sillón y se marcha de forma brusca. Harry se muestra indiferente, aunque sus nudillos están blancos de la presión que ejerce sobre su brazo.
El silencio se apodera de la situación, hasta que Liam y Allie llegan a la habitación, algo destemplados por la situación, no hacen otra cosa que mirar a un lado y a otro.
-¿Qué… qué ha pasado aquí? – pregunta Liam. - ¿Dónde está María? ¿Y Laura?
De pronto una bombillita se enciende en la cabeza de Zayn. Laura. No la había visto venir, ni siquiera se había molesta en preguntarle si venía, no había dicho absolutamente nada, daba por sentado que vendría.
Cierra los ojos con fuerza y chasquea la lengua mientras se lleva la mano a la frente. Había metido la pata hasta el fondo.
-Tengo que irme. – dice de pronto. Coge su chaqueta y sale sin dar muchas explicaciones. Los presentes se encogen de hombros e intentan serenar el ambiente, que había quedado un poco cargado.
Al salir, Zayn se encuentra con un percal que no se imaginaba. María está sentada en las escaleras, en silencio, sin mostrar señales de vida. Él cierra la puerta con delicadeza y da unos pasos hasta ella.
-¿Puedo…? - Pregunta en voz baja, pero ella no dice nada. Haciendo caso omiso a su indiferencia, toma asiento a su lado. Tarda unos segundos antes de reaccionar.
-¿Qué quieres? Creo que ya se ha liado bastante por hoy. – Espeta María sin dejar de mirar al frente.
Zayn se ríe débilmente y mira al suelo. Entorna la mirada y la dirige hacia la pelirroja.
-No te preocupes. Conozco a Harry hace bastante tiempo y siempre ha sido así, es celoso por naturaleza, y… bueno, no es una persona cuya faceta más destacable sea la madurez. – vacila un momento y sonríe. – Además después de todo es comprensible, dale tiempo.
María arruga la nariz y mira al suelo. La frustración se dibuja en sus ojos.
-¿Y qué hago, esperar hasta que se le pase? ¿Hasta que vuelva a confiar en mí? Pueden pasar años hasta entonces, no tengo tanta paciencia.
-Si le quieres, lo harás. Y si él te quiere, y creo de veras que lo hace, no tardará tanto. – Las palabras del muchacho suenan tan sinceras, que por primera vez en la noche, María es capaz de sonreír verdaderamente.
Zayn la observa y le sonríe también. Le besa la frente de forma fraternal y se levanta haciendo un aspaviento.
-Y ahora si me disculpas tengo algo que hacer. No has visto venir a Laura, ¿verdad?
María niega con la cabeza pensando en que era verdad, no la había visto marcharse. Frunce el ceño y se encoge de hombros, a lo mejor había quedado con aquella chica.
Zayn se despide de ella y desaparece calle abajo, es entonces cuando Harry abre la puerta de forma repentina. María se encuentra confusa, así que mira al suelo como si ahí fuese a encontrar algo de refugio.
Harry se queda parado en la puerta, viendo a Zayn andar por la calle con la chaqueta al hombro. Se lleva la mano al pelo e intenta serenarse. Mientras cierra la puerta, María sigue con la mirada clavada en el suelo.
Por una vez en su vida, dejando a un lado su faceta más característica, se sienta al lado de ella para intentar solucionarlo como personas civilizadas.
-Hey. – susurra él lo más dulcemente que puede.
María sonríe desganada y rodea sus rodillas con los brazos en un ademán protector. Ninguno de los dos sabe por donde empezar, y optando por que responda el otro, no era de mucha ayuda. Al final, Harry trata de entablar conversación.
-Oye… ya lo sé. Lo sé, de veras. No me he comportado como una persona racional y quizás me he pasado un poquito…
-Bastante. – le corta ella haciendo hincapié en el dato.
Harry sonríe de medio lado y se acerca discretamente a ella. María no puede evitar sonreír, puesto que de alguna manera, no puede enfadarse con él.
-Lo siento, no volverá a pasar. – dice bajito, dándole un pequeño beso en la mejilla. Ella asiente y se apoya en su hombro, ahora ya más tranquila.
Se estaba volviendo loco buscando su nombre en a agenda. Juraría que estaba ahí, que lo había guardado, pero debía admitir que dentro de sus ataques de rabia hacía cosas que apenas podía recordar.
Chasquea la lengua y exprime el aparato dentro de su puño cerrado. Se para delante del bar en el que habían estado apenas hacía un par de horas, que ahora se encuentra cerrado. No hay ni un alma por la calle, sólo unas risotadas lejanas y por si fuera poco, el aire había comenzado a soplar con el frío específico del lugar. Suspira resignado y se dispone a volver por donde ha venido.
-Si buscas la dignidad que has perdido, no la vas a encontrar aquí. – dice una voz que le resulta algo familiar, y reconocería que era la voz de la persona que había venido a buscar.
Se gira y la encuentra en mitad de la calle, como si hubiera aparecido de la nada, como su supiera que iba a estar ahí. Quiere sonreír, pero no tiene motivo para hacerlo, así que se limita a mirarla.
-¿Qué haces aquí? –pregunta ella con aire jocoso al ver su cara.
-He venido a buscarte. –dice él poco convencido. - ¿Podemos hablar?
Laura arquea una ceja y le observa con curiosidad.
-No veo por qué no.
ETOH TA CERCAAAAAAAO
ResponderEliminarMe ha encantado, que bonito! *-*
<3