20/7/12

Capítulo 52

María sonríe, tratando de no mostrar la compasión que siente por él. Se le ve tan ido, tan… poco él. Le pone la mano en la barbilla y le levanta la mirada, obligando a clavar sus enormes ojos marrones en los iguales de ella. Por un momento, él sonríe, pero al momento vuelve a mostrarse abatido.

-Eh, mírame. – le insiste ella. – Todo estará bien al final. Si no está bien, entonces es que no es el final, ¿vale? Dale tiempo a esto. Ya me aconsejaste tú una vez y, aunque no soy igual de buena que tú dando consejos, creo que te lo debo.

-Gracias. – dice él sonriendo de medio lado. – Aunque cambia más bien poco, pero por lo menos lo intentas.

-Vamos, te invito a algo. – sugiere la pelirroja ladeando la cabeza hacia la barra.

Harry siente hervir la sangre. ¿Qué coño le pasaba últimamente? No era normal en él, y normalmente no era consciente de lo celoso y posesivo que podía conseguir ser, pero llegados a ese punto, hasta él mismo se daba cuenta.

Nota el crujir de la lata bajo la fuerza que ejerce, cuando una voz tras de él le disuade un poco.

-¿Qué haces? – dice Niall sentándose a su lado en el sofá colocado cerca de la mesa de billar. Harry niega con la cabeza y clava la mirada en el oscuro parqué del lugar.
Niall suspira y se estira en el cómodo asiento dando un sorbo despreocupado a su lata de cerveza.

-Es otra vez por ella, ¿no? – comenta como quien se pone a hablar del tiempo.

Harry saca tímidamente la cabeza de sus manos y le mira con curiosidad. Nunca le había dicho nada sobre el tema, sin embargo él había reparado en ello. A veces le sorprendía Niall, de tal manera que no le quedaba otra que reírse de pura ironía.

Se recuesta sobre el respaldo y arqueando una ceja da un trago a su lata. Asiente lentamente y pierde la mirada en algún punto lejano de la habitación. Él mismo se percataba de lo pesado que podía llegar a ser con el tema. Una y otra vez. Él mismo estaba cansado, pero ¿cómo podía solucionarlo?

-Se me pasará. – comenta de pronto echando otro vistazo a la barra. Ahí seguían los dos, Zayn parecía un poco más animado que antes.

La misma escena era observada desde la mesa de billar, en la cual Laura apoyaba la cabeza en el palo, sin caer en la cuenta de que hacía más de medio minuto que le tocaba jugar.

-¡Laura! – le chilla Liam inclinándose sobre la mesa. - ¿Estás entre nosotros o…?

-¿Eh? Perdón, estoy, estoy. –dice carraspeando un poco y preparando el tiro. Al golpear la bola, esta va directa al agujero, sin tocar ni una sola de las bolas rayadas que se suponía que tenía que meter. Chasquea la lengua con desagrado y deja el palo sobre la mesa. – Creo que hoy no es mi día. Seguid vosotros.

Louis, Niall y Allie se encogieron de hombros y continuaron con el juego, mientras ella se dirigía a paso ligero hasta donde se encontraban María y Zayn.

Al llegar a la barra deja caer sus codos sobre la madera envejecida provocando un ruido sordo, acompañado de un suspiro. María se gira y Zayn la mira algo desconcertado. Con las manos juntas detrás de la cabeza, incapaz de levantarla, masculla desde ahí:

-Hola.

María sonríe y reposa su cabeza en la palma de la mano.

-¿Qué os pasa hoy a todos? ¿Es la luna, el tiempo?

Laura sonríe y se asoma dejando ver sus ojos cansados a través de algunos mechones que le cubren el rostro. Apoya la barbilla en sus antebrazos y de nuevo dirige la mirada a ambos.

-¿qué hacéis? – dice.

-Hablar, y tomar una cocacola, ¿quieres una? – dice Zayn señalando su vaso burbujeante.

Ella asiente y al instante él le pide un vaso con hielo. Lo observa y da un trago. María comienza a sentirse un poco incómoda y de pronto cae en lo que Laura le está queriendo decir, sin decir nada.

-Ehm… Voy a jugar un rato al billar. Os dejo aquí. – dice carraspeando.

Laura se aguanta la sonrisa y le guiña un ojo a modo de agradecimiento. Zayn la mira con algo de anhelo mientras se marcha, lo que causa que a Laura le de una punzada de nostalgia por dentro. Cuando él la miraba a ella así. ¿Todavía sentiría la mismo por ella? Ya no tenía nada claro.

-Bueno. – suspira Laura. – Creo que tenemos que hablar.


Harry experimenta una aceleración razonable de los latidos de su corazón a medida que la pelirroja se acerca a él. Actúa de forma natural, actúa de forma natural.

-Hola. – saluda ella sentándose a su lado.

-H-hola. – contesta él, y aunque no quiere, suena tosco y borde. – Voy a por una copa, ¿quieres algo?

María niega con la cabeza, algo aturdida. Se encoge de hombros al mismo tiempo que lo ve alejarse hasta la barra. Ahí, ante la atenta mirada de Laura y Zayn, pide una copa.

La noche avanza y da la sensación de que no iba a acabar nunca, al igual que los viajes de Harry a la barra. En el último de ellos había ido haciendo eses hasta ahí.

-Harry… - murmura Zayn.

Él se gira y gruñe algo mientras espera a que la camarera, la cual se resiste a ponerle otra copa más, le traiga lo que ha pedido.

-Creo que deberías parar. Ya has bebido suficiente.

-Oh, ya veo… - murmura con voz temblorosa. – No tienes suficiente con quitarme a mi chica que también me tienes que decir lo que tengo que hacer ¿eh? No te cansas nunca.
Zayn baja la mirada y le pone la mano en el hombro.

-Menuda cogorza que llevas… Vamos, te acompaño a casa. – dice amablemente. Pero Harry se revela y le aparta la mano bruscamente, sus ojos, algo vidriosos, chispean de rabia.

-No me voy a ninguna parte contigo. – le espeta.

Zayn, en un ademán de tranquilizarle le vuelve a poner la mano en el hombro, como si no hubiese vivido algo así antes… Definitivamente no sabía lo que hacía.

De pronto, un movimiento brusco y Zayn acaba en el suelo, con la nariz sangrando.

María se ha levantado de un respingo, al igual que Laura y todos los presentes en el lugar presencian aquella escenita.

-Ah no… esto sí que no. – dice él levantándose. Le había tocado su punto débil, por ahí no iba a pasar. Aunque ahora el que no sabía lo que hacía era él.

Se acerca de forma peligrosa y le propina un puñetazo que hace que Harry pierda el equilibrio y se desplome sobre la barra armando un escándalo que hace sobresaltarse a casi todos los presentes.

-¡Harry! – grita María yendo junto a él. Mira a Zayn. No, no está cabreada, algo mucho peor. Su mirada muestra una fuerte sensación de desprecio y decepción, por ambas partes. - ¿Estáis mal de la cabeza?

-¿¡Pero se puede saber que os pasa!? – dice Laura observando a Zayn después de colocarle un brazo delante para contener cualquier intento de golpear de nuevo a Harry, quién le mira desde uno de los taburetes entre confuso y furioso.

La respiración de Zayn se relaja al ver la expresión desconsolada de María. De pronto se da cuenta de la estampa que los rodea: Todo el mundo en tensión y con caras de espanto, mudos por lo que acaba de ocurrir. Siente que se marea y decide sentarse.

-¿Qué tal si nos vamos? – propone Liam con serenidad, señalando la puerta. – Ya ha habido bastante fiesta por hoy, ¿No creéis?

Zayn y Harry bajan la cabeza. Poco a poco, y después de que Niall y Louis hubiesen pedido más de 10 veces disculpas a la propietaria, salen sin hacer a penas ruido.

Definitivamente, suficiente fiesta por hoy.

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