3/9/12

Capítulo 58 parte II

El ruido de las latas abriéndose predomina en el salón del humilde piso de Louis. Conforme avanza la noche, la fiesta se empieza a animar, aunque los vecinos no estén muy por la labor.

Mientras, Laura recibe una llamada de teléfono.

-¿Sí? – dice mientras sujeta dulcemente la mano de Sam.

-¡Laura! Soy María. –dice su voz al otro lado del aparato. – Mira, estamos aquí en casa de Belén. Te hago un resumen rápido: Harry ha ido a casa de Louis y resulta que están haciendo una fiesta, y nosotras queríamos hacer otra mejor que la suya, pero… Sólo somos dos y hemos acabado comiendo palomitas y viendo pelis en pijama.

La risa de Laura resuena de forma brusca en el oído de María que se aparta del teléfono con el ceño fruncido.

-¿Me lo estás diciendo en serio? –dice Laura incrédula.

-Sí… - murmura María con voz inocente.

-Esperadme ahí. Llegaré con refuerzos. Arreglaros, aunque sea… quitaros el pijama y poneros algo decente. – dice entre risas.

María sonríe ampliamente y cuelga el teléfono.

-Que empiece la fiesta. – dice María agarrándome fuertemente del brazo y obligándome a levantar. No entiendo nada, pero me dejo llevar por el pasillo hasta mi habitación.


Zayn baja un poco la música y se deja caer sutilmente en el sofá.

-Tíos. – dice de pronto. Louis abre otra cerveza y le mira. Liam y Harry están sentados a su lado. Mientras, Niall se gira desde su taburete para escucharle. – Estoy rayado.

Louis se echa a reír, pero de pronto calla. El silencio, más la dulce música que lo acaricia, fundiéndose con él, abarrota la estancia. Todos se miran pensativos.

-Seguro que es por tías. – dice Niall dando un trago a su botella. – Siempre es lo mismo.

Asienten en silencio y dan un trago a sus bebidas.

-A mí me pasa un poco lo mismo. – dice Louis de pronto, con la mirada fija en el suelo.

-Eh, eh. Vamos, chicos. – dice de pronto Harry. - ¿A que vienen esas caras tan largas? ¿A caso es ahora momento de ponerse así por eso?

Todos le miran con el mismo entusiasmo con el que una vaca mira un tren.

-Vamos a hacer una cosa. –propone él levantándose del sofá acaparando las miradas de todos. Sonríe con malicia y se acerca para subir la música. – Noche sin chicas.

Todos se miran entre sí y sonríen triunfales. Estaría bien, por una noche tampoco estaba mal liarla un poco ¿no?


Después de enfundarnos en ropa de calle, sencilla y cómoda la puerta empieza a temblar debido al continuo zarandeo de la persona detrás de ella.

-¡Ya va, ya va! – grito colocándome el jersey negro fino por encima de la camiseta de los Beatles. Abro la puerta todavía un poco conmocionada y me encuentro con 6 personas completamente sonrientes en el rellano, cargadas con bolsas. – Pero qué…

Laura sonríe, y su tropa hace lo mismo. Está acompañada por la chica morena del bar y sus espléndidas compañeras de piso, que por lo visto se llaman Roxy, una adorable rubita de pelo corto, que es un terremoto; Yvonne, morena, pálida y con muchísimo carácter; Julia, soñadora, risueña y empollona y Kim, una chica sencilla, de pelo castaño y con aspecto inocente.

Todavía sigo sin entender como semejantes chicas, tan opuestas entre sí, pueden llegar a convivir en 80 metros cuadrados sin volverse locas.

-¿Qué… hacéis? – digo con un hilo de voz ante tantas miradas de entusiasmo.

-Solucionaros la noche. – afirma Laura convencida. - ¿Es que María no te ha contado nada?

Miro a María por encima del hombro con los ojos entrecerrados. Ella se ríe como puede y se acerca.

-¿Qué es esto chicas? – dice ella todavía sonriendo. – Laura… Dijiste que traías refuerzos. Pensé que eran… más palomitas o alguna peli del videoclub… No más gente.

-¿Crees que vamos a dejar que la chupipandi de tu novio monte una fiesta mejor que la nuestra? – dice arqueando una ceja. – Con nosotras aquí eso no va a pasar, ni en sueños.

María y yo nos quedamos perplejas mientras las demás sonríen triunfales. Se hacen paso para entrar y empiezan a revolverlo todo.

-¡Eh, eh! – grito yo al ver como apartan la mesa del salón. – Más cuidado, que es de cristal…

Pero el cuidado brilla por su ausencia. Un rato más tarde, la cosa está lista.

-Bueno. – dice Laura con las manos en las caderas. – Empecemos.

Nos sentamos en la moqueta en círculo y comenzamos a charlar, pero de pronto el tema se tuerce y toma una dirección que pocos queremos tomar…

-¿Qué tal con Zayn? – pregunta María en un tono bajito. Sam se muestra alerta.
Laura esboza una sonrisa triste y se encoge de hombros.

-No. – dice de repente Sam. – No, esto si que no. Basta de tíos, basta de movidas. Es nuestra noche y nuestra fiesta. ¿Vamos a permitir que una panda de garulos nos fastidien la diversión?

Todas parecen con las ganas renovadas. Sam sonríe firme y confiada.

-Todas a una. – dice manteniendo su palma boca a bajo en mitad del círculo. Las demás la imitamos y nos miramos esperando escuchar el grito de guerra. - ¡Chicas al poder!

-¡Chicas al poder! – gritamos todas levantando los brazos al mismo tiempo entre risas. Aquello tenía realmente muy buena pinta…

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