10/9/12

Capítulo 60

A pesar de mi mirada asesina, ninguno deja de reírse. Resoplo y continúo andando. Niall me alcanza y seguimos caminando por la calle casi desierta. Los pasos absorben poco a poco la falta de conversación.

-Esta es. – dice Zayn sonriente señalando uno de los edificios blancos impolutos.

Los que quedamos nos giramos esperando a que se despida, y así lo hace con todos menos con una de nosotros. María se queda quita ante la mirada del muchacho, que parece indeciso.

-¿Puedo hablar contigo un segundo? – dice de pronto, en voz no muy alta.

María se gira hacia nosotros. Los músculos de Harry se ha puesto tensos y aparta la mirada. La miro con cara de circunstancia y suspiro. Ella se vuelve a hacía Zayn y sonríe no muy convencida.

-No veo por qué no.

Miro a Harry, que parece no gustarle mucho el plan. Saco la mano del bolsillo de mi chaqueta y le golpeo en el brazo, sacándole del ensañamiento que lleva en la cabeza.

-Para ya, ¿quieres? – le digo. Niall nos mira sin saber muy bien de lo que hablamos. Harry gruñe y mira al suelo, aparentando que no le importa en absoluto.
María parece un poco incómoda ante sus palabras, pero no consigo escuchar nada. De pronto algo ocurre, un movimiento brusco, Zayn sujeta el rostro de ella y ocurre lo que me temía.

Todos nos quedamos sorprendidos ante la intrépida acción del muchacho, y nada más pensar en ello, se me ocurre volver la mirada hacia Harry. Su cara se ha vuelto pálida, está paralizado. Cierra el puño con fuerza y aprieta los párpados intentando negar algo que acaba de ver.

María se separa de golpe de los brazos de Zayn, alejándose de sus labios con brusquedad. Aquello también la había dejado algo desconcertada, todo había pasado demasiado rápido para evitarlo, y el daño ya estaba hecho.

-¿Qué haces? – dice María apartándose de Zayn. Él parece algo decepcionado con la reacción.

-L-lo siento, pensé que…

-¡Pues pensaste mal! – protesta irritada. Fija su mirada directamente en Harry, quién todavía sigue inmóvil, como una estatua.

Da un paso, y negando con la cabeza débilmente y las manos encerradas en los bolsillos echa a andar en dirección contraria.

-Harry… - susurro sin conseguir su atención.

María chasquea la lengua y le observa alejarse. Por mi cara deduce que es ridículo seguirle, ahora que estaba cabreado no se dignaría a pronuncia ni una sola palabra ni aunque le pagaran, pero… ¿Por qué tenía que ir ella detrás de él a pedirle perdón? ¿Perdón por qué?

El ambiente se vuelve denso y difícil de asimilar.

-Déjale… - digo rompiendo el profundo silencio. – Mañana estará mejor y se podrá hablar con él. No te preocupes…

María tiene la mirada clavada en el suelo. Zayn trata de decir algo para suavizar la situación, pero cierra la boca al segundo.

-Creo que me voy a ir ya. Ya he metido la pata bastante por hoy. – murmura mientras se adentra en el portal. María le dedica una mirada nostálgica y echa a andar. Al pasar por nuestro lado ni siquiera dice nada.

Niall y yo nos miramos, confundidos.

-¿Me he perdido algo? – dice él acercándose a mí.

-Una historia muy larga, creo que será mejor que nos vayamos a casa… esto está muy caldeado. – digo enganchándole del brazo.

Niall se encoge de hombros y me sigue el paso. Pronto la calle queda de nuevo en calma… hasta la mañana siguiente.

Nada más despertarme puedo notar el mal humor de Harry impregnar todo el salón.

-B-buenos días. – digo asomándome a la cocina. Me asusto sólo con ver la cara de perro de mi hermano. Alerta: mejor no acercarse mucho.

Me preparo algo para desayunar y me siento en la mesa en la que ya se había aposentado él, con los codos clavados en la madera como vigas.

-¿Q-qué tal? ¿Todavía…? – me mira como si con cada palabra estuviera firmando mi sentencia de muerte y aquello me hace parar. – V-vale…

Suspiro y doy un sorbo a mi taza.

-¿Sabes? No. No me voy a callar. Me da igual que estés de morros. ¿Se puede saber que te pasa? ¡María no tuvo la culpa de lo de anoche!

-¡Déjame tranquilo! – grita alzando la cabeza por primera vez en el día. - ¿TE crees que no lo sé? ¡Pero eso no cambia nada de lo que siento! ¡Me siento traicionado, decepcionado, hundido…! Y sobre todo me siento impotente. No sé que cojones hacer para solucionar nada. Soy un inútil. Por eso María no me quiere, porque no sé hacer nada. – dice frunciendo el ceño.

No sé que responder. Me ha dejado callada, no sabía nada de aquello. Creía que eran sólo celos… pero mi pobre hermanito lo estaba pasando mal de verdad. Sus ojeras desvelaban su noche en vela. De pronto me siento fatal, lo había juzgado mal.

-Eh, eh… - susurro cogiéndole la mano. Él la aparta, al igual que la mirada.

Tengo que hablar con María, tenía que explicarle aquello o no volvería a dormir bien en la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario