Era raro, pasar tanto tiempo con Niall. Además, me había presentado de improvisto y sin más él me había invitado a su casa. Sinceramente, le debía una.
Subo por las escaleras, todavía con la incomodidad en el cuerpo. Le miro y él me sigue sonriente por las escaleras. Al ser un primero, no hace falta coger el ascensor. Llegamos, y al abrir la puerta se respira un extraño y agradable olor a canela.
-¿Qué es eso que huele tan bien? – pregunto tomando aire profundamente.
Niall sonríe dulcemente y deja la leche en la encimera mientras se dirige a uno de los armarios de la cocina.
-Es una receta especial que preparaba mi madre, espera un poco. – dice sacando dos tazones enormes. Alzo una ceja y sonrío. ¿Me iba a preparar un tazón de leche? Ni que tuviera siete años… Aunque sinceramente no me parecía mal.
Habían pasado unos quince minutos, y había optado por sentarme en el sofá, aunque seguía mirando la estancia, nunca había estado ahí. Alzo la vista sorprendida por la proximidad de Niall, que lleva los dos tazones de antes, aunque esta vez humean.
-Vaya, esto si que es una sorpresa. – digo tomando uno de ellos. Echo un vistazo a su contenido con curiosidad, no sabía decir… - ¡Avena! ¡Avena con canela! Que rico…
Niall se ríe y me extiende una cuchara.
-Nada mejor para hablar que un tazón de avena calentita, ¿eh? –dice sentándose a mi lado y dando una profunda cucharada. Asiento y le imito. Está delicioso. - ¿Y bien? ¿De qué querías hablar?
De pronto se me evapora la sonrisa y la magia del momento se hace añicos. Ugh, por qué. Sabía que en algún momento tendría que sacar el tema, pero no quería hacerlo. Suspiro y me quedo mirando al suelo como si reluciera.
-¿Belén?
-Sí… el caso es que…
-Hmm, situación incómoda ¿eh? – dice recostándose. – Tranquila, no te juzgaré. – Le miro casi agradecida y esbozo una pequeña sonrisa. Después de meditar el principio unos minutos, me recuesto también en el amplio sillón y me paso la mano por el pelo. Niall no aparta la vista de mí.
-El caso es que tengo un dilema en la cabeza que no me deja vivir tranquila. Es como si… Como si todos quisieran decidir por mí, como si supieran lo que es mejor para mí. Pero, ¿qué saben ellos? – Digo al fin cerrando los ojos con fuerza.
-¿Cuál es ese dilema? – dice Niall. No había caído que él no sabía nada del tema de la carta.
-A ver, el otro día llegó una carta a casa, de la universidad de Edimburgo. – Niall se atraganta sonoramente y me mira sin parpadear.
-¿¡La universidad de Edimburgo!?
-N-no hagas eso, por favor. – digo arrugando la nariz con disgusto. Todos hacían lo mismo. – Como te decía, resultó que mi madre había mandado mi expediente ahí, para que al acabar el instituto, pues…
Niall hace un amago de hablar pero le corto con una sola mirada. Sabía lo que iba a decir, y no quería oírlo.
-La cosa es que todo el mundo dice “¡Dios mío, Belén! ¡Es una oportunidad que no puedes dejar escapar!” Pero… - suspiro de nuevo y miro a Niall. – No quiero. Porque escoger eso significa dejarlo todo aquí. A todos vosotros, mi vida… Todo. Y no podría hacerlo.
Niall parece preocupado. Suspira también y se vuelve a incorporar, me mira serio y un nudo se me forma en la garganta, conozco esa mirada. Era la misma que había empleado Harry para gritarme que tenía que largarme a esa universidad o que me llevaría a rastras hasta la estación.
-Bueno, la verdad que sí es un dilema bastante gordo. La verdad que sí… - dice Mirándome. Levanta la comisura de su boca, haciéndome sentir un poquito mejor. Era un comienzo bastante alentador. – Es cierto que sólo tú puedes decidir si vas o no, y lo que te digamos los demás en realidad no importa mucho, pero… Tienes que comprender a los demás, sobre todo a Harry. Eres su hermana pequeña, ¿Qué no haría por ti?
Sonrío con aire melancólico recordando hazañas de cuando éramos críos. Me hacía la vida imposible, pero cuando lloraba era él quien venía corriendo para ver qué me pasaba… Le miro y él continúa hablando, esta vez un poco menos serio.
-Además, es la universidad de Edimburgo, ahí no entra cualquiera. Es verdad también que es una oportunidad que no se presenta todos los días, y deberías pensar en tu futuro. – dice con tono burlón de padre y el dedo índice señalándome. Me río y el hace una pausa. – Pero claro… para ello tienes que hacer borrón y cuenta nueva. Nueva vida, nueva ciudad… pero, eh. Somos tus amigos, ¿Cómo nos íbamos a olvidar de ti?
-El tiempo. Eso lo dices ahora, pero ¿y cuando no podamos vernos en… meses? Aunque queramos, nunca volverá a ser lo mismo. Además, ¿cómo se lo digo a los demás? –le interrumpo preocupada.
-Si con los demás te refieres a Louis… - su deducción me pilla por sorpresa. Niall, sal de mi cabeza. – No le hagas caso. Si de verdad te quiere te apoyará sea cual sea tu decisión. Y por lo menos yo, prometo llamarte al menos una vez por semana, por si te mueres o algo. Y además, así podemos mover a esa panda de imbéciles que viven con el culo grapado a este pueblecillo. Los harás moverse un poco, y viajar de vez en cuando no está nada mal.
Sonrío y de pronto se hace el silencio. La mayoría de lo que acababa de decir era lo que necesitaba escuchar. Un empujoncito en la dirección correcta, no en mi decisión, si no en la de aclarar mi mente.
-¿De verdad lo crees? –digo en un hilo de voz. Niall asiente.
-Si no lo creyera no te lo diría. No tengo ninguna necesidad de mentirte. Todo saldrá bien, sea lo que sea lo que elijas.
Me incorporo de repente y dejando el tazón en la mesa, me lanzo al cuello de Niall rodeándolo fuerte con mis brazos.
-Gracias Niall.
Él se ríe y me frota la espalda.
-No tienes por qué darlas.
Definitivamente, le debía una.
Las casualidades estaban a la orden del día aquella tarde, y es que Zayn había salido a dar una vuelta por la ciudad cuando Laura, salía a buscar a Sam. Casualidades que ocurren cada equis tiempo, ambos encontraron sus miradas en uno de los miles de pasos de cebra que cruzaban sus caminos.
Laura mantiene la mirada firme a la par que Zayn la aparta como si no huebiera visto nada.
“Cobarde.” Piensa Laura mientras espera a que pase por su lado para llamar su atención.
-Hey. – dice sonriente. La reacción de la muchacha deja algo confuso a Zayn. Se esperaba un puñetazo, o una mirada de asco profundo, pero aquello le había pillado por sorpresa.
-H-hola. – le saluda con un hilo de voz. Para cuando quiere darse cuenta, se encuentra andando en el mismo sentido que la morena. Suponiendo que le vendría bien resolver unos cuantos temas abiertos, propone algo que descoloca esta vez a Laura. - ¿Te apetece un café, o algo?
Ella alza la ceja y asiente intrigada ante la propuesta.
María suspira por tercera vez mientras mira de reojo a Harry, que sigue de pie en mitad del salón.
Louis espera a escuchar la historia, algo intrigado y preocupado por el gesto que ambos muestran, ¿qué pasaba?
-Verás… El caso es que Belén tiene una decisión entre manos que le está causando un gran dilema… - comienza Harry. – la verdad es que…
-Han enviando una carta de la universidad de Edimburgo aceptándola en el próximo curso. – completa María mirándole con poca expresión.
El rostro de Louis se volvió inexpresivo al instante. A María le recordó a lo que ella había sentido hacía un momento. Las palabras intentaban salir, decir algo coherente, o algo simplemente, pero sentía como si le hubiesen cortado el oxígeno de golpe.
-Desde… ¿cuando? Por qué… No, no puede ser. – dice en voz baja.
Harry se acerca a él con gesto compasivo y le pone una mano en el hombro para intentar consolarlo. Pero eso no bastaba para él. No estaba triste, no era eso lo que sentía, sino una rabia que crecía a medida que pasaba el tiempo.
-¿Por qué no me había dicho nada? ¡Se supone que estábamos bien! – Louis aprieta el puño y mira a Harry sin saber como reaccionar.
-Relájate, Louis. Todavía no sabe que decidir, necesitaba tiempo… - dice María en mi defensa.
-¡Y yo que confiara en mí! -El silencio se apodera del resto de la conversación, que pronto se da por finalizada.
El amargo sabor a decepción fue lo único que quedó en la sala, a parte de la presencia de Harry y María.
-Creo que… me voy. No pinto nada aquí. – pronuncia en voz baja María mirando a Harry. Sin esperar respuesta alguna cruza la puerta, dejando a Harry sólo y algo abatido después de todo aquello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario