24 y 25 de diciembre. Todos se habían reunido en familia para celebrarlo.
Harry no paraba de hablar de los propósitos de año nuevo mientras rodeaba la casa como si fuera un león enjaulado. Cuando ya los había repetido más de 3 veces, dejamos de escucharle.
El 25 fue un día muy tranquilo, los niños jugaban en la calle con toda la nieve que había caído por la noche y con sus juguetes nuevos que Papa Noel les había traído. En casa, nada fuera de lo normal, quizás algún que otro árbol de navidad medio roto de los años y las luces que lo adornaban, alguna que otra fundida, y las bolas y muñequitos que colgaban de él, también un poco desgastados.
Cenamos con toda la familia, aunque no fue algo muy divertido, nos pusimos al día. Acabé reventada y caí rendida en la cama cual Felipón.
Al día siguiente, recibo un mensaje de Niall. Habían preparado una fiestecilla de año nuevo. Le contesto, aunque no tenía muchas ganas de verle la cara a Louis, que acudiría gustosamente.
Ese día, recibo otro mensaje de Louis. Me quedo helada, no sabía simplemente si abrirlo. Lanzo el móvil sobre la cama y me voy de la habitación, no quiero saber absolutamente nada.
-Bee, es María, está abajo en el portal, no le ha hecho mucha gracia que le cogiera el recado, pero… - dice Harry sonriendo. – ha sido escuchar a mamá decir que era ella y… bueno… - se pasa la mano por la nuca tímidamente y planta la mirada en el suelo.
-Mira que eres bobo. – le digo revolviéndole el pelo. – Ahora bajo.
¿Por qué estaría en la puerta? No habíamos quedado ni nada…
Le abro la puerta y la espero en las escaleras con una chaqueta por encima. Ella sube un poco alterada, retuerce su gorro entre las manos, definitivamente está nerviosa.
-¿Qué pasa? ¿Estás bien? – le pregunto.
-H-hola… ¿Puedo hablar contigo? Es que…
Cojo las llaves que hay encima de la mesita a la entrada y cierro la puerta. Me siento en las primeras escaleras. Le hago un gesto para que se siente a mi lado.
-Verás… es que, bueno, iba por la calle esta donde está el parque en frente de mi casa, - comienza sentándose a mi lado. – y bueno, primero pensaba que no era él pero… sí, sí que era él y… Dios, lo siento…
-María, por Dios, suéltalo que me tienes con el corazón en un puño.
-Louis. – me dice con un gesto de preocupación. – E-estaba en el parque, con una chica que creo que conozco… Lara, se llama. De verdad que no tenía ni idea…
Harry tenía razón, cada dos días cambia. La última vez le había visto con Jade, una compañera de clase, ni siquiera la culpo por ello. Y de pronto ya tiene otra presa. Y desde luego que no hay otro adjetivo mejor que ‘presa’
Suspiro y aparto la mirada. Lo cierto es que ya lo sabía, pero María no. No le había dicho nada y me sentía bastante mal por ello. Era mi mejor amiga y ni siquiera sabía todo aquello.
-Bueno… - digo clavando la mirada en el suelo. – te va a sonar gracioso, pero ya lo sabía. Harry me lo avisó, y el otro día en la biblioteca… bueno, le vi besándose con Jade, y… bueno, d-discutimos el otro día en la pista, ni siquiera se dio cuenta de que estaba ahí…
Una gota resbala por mi nariz hasta estrellarse contra el suelo. Cuando me doy cuenta me incorporo, finjo una sonrisa y me seco las pequeñas gotas con la manga.
-¿Por qué no me dijiste nada? – dice María rodeándome con las brazos.
-Venga ya, ya tenías suficiente con lo del patán de mi hermano. – sonrío. – como para que te preocuparas por más cosas…
María suspira y apoya la cabeza entre las manos.
-Ni si quiera sé por qué me afecta de esta manera, no teníamos nada, sólo… sólo me dio un beso una vez, y desde entonces… Dios… -suspiro.
María pasa suavemente la mano por mi espalada y sonríe.
-Tíos. – dice con voz suave. – todos iguales.
Cuando dice eso me viene algo a la cabeza. La miro y abro la boca para hablar, pero estando así prefiero callarme, mejor en otro momento. Sonrío en vez de decir nada y vuelvo a mirar al suelo.
31 de diciembre. Niall no para de freírme a llamadas mientras me paso el rímel por las pestañas.
-¡Harry! ¡¿Pues coger el maldito teléfono y decirle a Niall por quincuagésima vez que faltan tres cuartos de hora para que lleguemos!? Me está poniendo histérica…
-Vaaaaaaaaaale, no te pongas así. – dice cogiéndolo. - ¿Niall?
Vuelvo a lo mío y me pongo mi vestido negro. Me encantaba ese vestido, tenía un poco de vuelo en la falda, cuello poco abierto y de media manga. Llevaba unas medias que llegaban más arriba de las rodillas, pero no eran enteras. Y para terminar unos zapatos de tacón negros con un pequeño lacito a un lado.
Llevo la melena suelta y ondulada a ambos lados, parece a ver crecido bastante desde que iba a 4º de eso, de hecho me llega casi hasta por debajo del pecho.
-¿Qué tal estoy? – le digo a Harry.
-Wow. – dice mirándome de arriba abajo. – Wow y eso que eres mi hermana, wow.
Me río y le doy en el hombro. Harry opta por unos pantalones vaqueros moderadamente ajustados, unas converse en negro y una camiseta blanca con uno de los botones desabrochados. Encima lleva una americana color granate que le sienta muy bien.
-¿Estamos listos, entonces? – pregunta echando mano de sus llaves.
-Listos. – digo cogiendo el bolso.
Nos ponemos los abrigos y vamos derechos a casa de Liam.
-Vamos a acabar teniendo que pagar pensión en esa casa. – comento de camino.
Harry se ríe y mira el móvil. Vamos con 5 minutos de retraso, Niall tiene que estar subiéndose por las paredes.
María había decidido ir directa a casa de Liam, no quería encontrarse tan pronto con Harry, no tenía muchas ganas de verle.
Al llegar llamo tres veces y Liam asoma su rizada melena por la puerta, también está muy elegante.
-Pasad, pasad. – dice dejándonos paso. - ¡Niall! ¡Ya están aquí!
-¡Menos mal! - dice irritado, parece fusilarnos con la mirada
Sonrío con un gesto de culpabilidad y dejo mi abrigo en el perchero.
-Vaya… - dice una voz al fondo de la sala.
PERRAAAAAAAAAAA! No me hagas esto! No me lo dejes así, por lo que más quieras... :( Me encanta *-* Quiero máaaaaaaaaaas!
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