8/2/12

Capítulo 35

Llego a casa sintiendo una mezcla entre cansancio, enfado y decepción. Cierro la puerta con desgana y me encuentro a Harry pegado a la ventana con las manos en los bolsillos traseros del pantalón mirando de un lado a otro.

Cierro los ojos y suspiro. Tenía que decirle algo. De pronto, se percata de mi presencia y me mira con expectación esperando a que dijera algo.

-¡Belén! ¿La has encontrado? ¿Le ha pasado algo? ¿Por qué no me has llamado?

-Está bien. Sólo… tenía el móvil apagado, sólo eso. Vete a dormir. – digo con voz queda.

Harry se queda pasmado, me mira con sorpresa mientras me alejo por el pasillo y cierro la puerta de mi cuarto. Baja los hombros y se queda algo confundido por unos minutos. ¿Qué quería decir con eso?

A la mañana siguiente, todo parece en orden. De hecho da la sensación que nada ha ocurrido en absoluto.

Apenas eran las 9 de la mañana cuando asomo la cabeza para ver si hay alguien despierto, como imaginaba, todos siguen durmiendo. Aprovecho para tener algo de paz a solas.

Cojo la leche de la nevera y echo un poco en una taza y sin calentarla me siento en el alfeizar de la ventana a para contemplar la vista. Quedaban pocos días para que comenzaran de nuevo las clases, además tenía que ir pensando en buscarme un trabajo, alquilarme un piso…

Cosas que iban con la edad.

Doy un sorbo de la taza y miro a lo lejos. El sol se pone lentamente, está apunto de dejarse ver por completo, las nubes se tiñen de un color rojizo y azul.

-Hola hija. – saluda la dulce voz de mi madre con aire somnoliento.

Sonrío y alzo la cabeza a modo de saludo y sigo contemplando la vista.

-No es normal que madrugues tanto. ¿Has dormido bien?

-Sí, me he despertado sin más y no me podía volver a dormir, sólo eso… - en verdad no mentía en absoluto, aunque hacía más de una semana que me pasaba lo mismo. Todo desde que me pasó aquello con Louis.

No dejaba de darle vueltas y me costaba conciliar el sueño. Y por si fuera poco, aquella noche le había añadido lo de Ben y lo de… María.

Me levanto repentinamente y cojo el teléfono. Dos nuevos mensajes, ambos de ella. Parecía algo arrepentida y tenía que hablar con ella.

-“Te veo a las 11 en el café al lado de tu casa.”

Lo guardo en el bolsillo y abro silenciosamente la puerta de Harry, parece plácidamente dormido.

-No estoy durmiendo, si te lo estabas preguntando. – dice con la voz ronca.

Sonrío de medio lado y entro. Me siento en un lado y ladeo su costado intentado que me haga caso.

-Es tarde. – digo, a pesar de que no llegan a las 10 de la mañana.

-Mentira. Y aunque fuese tarde tampoco me iba a levantar. Déjame dormir.

Resoplo sonoramente y me vuelvo a levantar.

-He quedado con María, por si te interesa. Aunque, bueno, veo que prefieres dormir, ya te contaré. Adióoooos. – digo cerrando la puerta.

Harry se gira bruscamente apartando todas las mantas, pero ya no estaba ahí. Golpea el edredón con fuerza y se vuelve a adentrar en todo el amasijo de capas que tenía encima.

Miro el móvil y me vuelvo a ajustar los guantes, hacía un sol radiante, pero el frío seguía bastante más que presente. Suspiro dejando un rastro de vaho delante de mí y entro en la cafetería en la que habíamos quedado.

Me siento en una de las mesas y cojo un periódico. El rojizo cabello de María no tarda en aparecer por la puerta. Su rostro refleja algo de angustia y se sienta a mi lado con inquietud.

-H-hola. – dice con la voz temblorosa. – Aquí estoy.

Bajo en periódico y la miro. Sonrío débilmente para tranquilizarla y lo dejo encima de la mesa.

-¿Qué quieres tomar?

-Un café estaría bien. No he pegado ojo.

En el fondo me siento algo culpable, pero tiene que ser así. Tengo que hablar con ella muy seriamente.

-Dos cafés con leche, por favor. – le indico a la camarera.

Las dos permanecemos en silencio deseosas que alguna de las dos diga algo. Todavía no sé por donde empezar.

-Bueno, ¿Para qué me has traído aquí? – dice riéndose débilmente al final para suavizar la conversación.

-Me debes una explicación. – le digo dando un sorbo a la taza.

María mira nerviosa hacia ambos lados y le da vueltas a su café, parece querer marearlo o algo por el estilo.

-No sé por donde empezar.

-¿Qué tal con por qué te liaste con Zayn? – digo con un tono algo borde.

Suelta la cucharilla de golpe y cierra los ojos. Nunca le ha gustado que le gritara, pero no puedo evitar sulfurarme al recordar la cara de preocupación de Harry cuando me contó que no le cogía el teléfono. Harry estaba profundamente enamorado de ella y ella, según pensaba, también.

Aunque con esto he de admitir que estoy sorprendida. No me lo hubiera esperado de ella. No sólo ha hecho daño a Harry, sino también a Laura.

-Belén… Sabes que no fue… no fue planeado, surgió así como así, supongo que fue la situación… Yo no… - dice apretando las manos alrededor de sus rodillas.

-Pero… ¿Por qué? No lo entiendo. Creí que te gustaba Harry, de hecho me pediste que te consiguiera una cita con él. ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha cambiado? Y por si no fuera poco, también está Laura… Sabías que estaba con Zayn, y…

-¡Para un momento, joder! Déjame que te lo explique, ¿no? Deja de echarme las cosas en cara. Se perfectamente todo lo que he hecho y no puedo parar de darle vueltas. Me duele la cabeza de tanto pensar en ello

Tiene los ojos vidriosos. Quizás había sido demasiado dura con ella. De nuevo respiro hondo y la miro a los ojos.
-Mira, no te estoy echando nada en cara, simplemente, no lo entiendo… No comprendo por qué ha ocurrido… Además, soy una de tus mejores amigas, ¿Por qué no me lo habías contado?

-¡Porque sabía que ocurriría esto! ¡Que me echarías la bronca, me culparías por ello! ¿Sabes lo que es tener que guardármelo todo? Siempre me juzgan por todo lo que hago y estoy cansada, se supone que los amigos se apoyan en las buenas y en las malas, pero… Sabía que esto pasaría, por eso lo dejé pasar.

De pronto noto una presión en el pecho. Remordimiento. ¿Y si tenía razón? Todos nos podemos equivocar y ni si quiera le había dado la oportunidad de explicarse…

-L-lo siento… tienes razón. Perdóname, no lo había pensado, estaba… - suspiro y la miro. Es raro, parece que sonríe.

Sonrío también y de pronto me entran ganas de reírme. Después de algunos minutos acabamos riéndonos sin motivo aparente.

-No importa, yo también me hubiera puesto así.

-Oh, ven aquí, idiota. – le digo dándole un gran abrazo.

No soportaba enfadarme con ella. Sentía que me faltaba algo, es como si me enfadara conmigo misma. Ahora estaba bien, ahora estaba lista para que me contara su versión de lo ocurrido.

-Bueno, cuéntamelo todo.

1 comentario:

  1. ES QUE NO DEJAS QUE ME EXPLIQUE HOSTIA!
    Pero te quiero igual :333
    Aww, me ha encantado, es tan asdfghjkl y lo has dejado... PERRA!
    Bueno, solo paso por que sé que te hace ilusión!
    Por cierto, yo quería un postrecito, un final feliz, no se si me explico...
    Tequieeeeee <3

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