25/4/12

Capítulo 45

El nudo que tengo en el estómago es descomunal. Nadie ha dicho nada, pero el ambiente es denso e inestable.

-¡Estoy harta! ¡Harta de ti y… de todo! – Laura parece empezar a tener los ojos vidriosos.

Zayn abre la boca para decir algo pero no sabe muy bien por donde salir, así que la vuelve a cerrar. Es su rostro se refleja la preocupación, no quería hacerlo, pero la situación entre los dos pendía de un fino hilo.

Aunque fuera por mera casualidad, el hilo se había roto.

-Laura… escucha, yo no… no ha sido adrede… - comienza a decir él con tono calmado, intentando que Laura volviera en sus cavales. Pero justo cuando la iba a tocar, ella da un respigo hacia atrás y aprieta más los puños; sus nudillos toman un color blanquecino.

-¡Claro! Como lo de María, ¿no? ¡También fue pura casualidad! Vete a engañar a otra. – dice atravesándole con la mirada.
Antes de que nadie pueda decir nada, coge sus cosas y se va dando un sonoro portazo. Durante unos segundos todos permanecemos en silencio, todavía algo desconcertados.

De pronto Zayn reacciona.

-Joder… - dice por lo bajo. Entonces, coge su abrigo y sale detrás de ella como una bala.

Después de eso nadie dice nada más, se vuelven a formar los grupos.

-Vale, me canso. – digo, y me pongo en pie. - ¿Vais a hablar con nosotras en algún momento, o va a ser así toda la noche?

Todos me miran extrañados, algunos sonríen. Liam, alguien con quién no tengo ningún problema se acerca y me da dos besos.

-Buenas noches, pequeña Alicia, ¿Cómo estás?

Le miro con cara de no saber que pasa y me río.

-Eso está mejor, si señor. – digo haciéndole un gesto a María para que se acerque.

Poco a poco, la conversación fluye y el grupo se convierte en uno solo. Hacía tiempo que deseaba esto.

-¿Crees que Laura y Zayn estarán bien? – le pregunto bajito a María.

-Necesitan hablar. Mañana la llamaré para ver que ha pasado.

Asiento y vuelvo a la conversación. El ambiente se ha vuelto más agradable, y la música por primera vez llega a mis oídos.

Consigo sonreír sin obligación y me rio de algunos chistes. Definitivamente lo echaba de menos.

Veo como Harry avanza hacia nosotras y agarra suavemente a María del brazo.

-¿Podemos hablar un minuto? – dice con voz serena.

María me mira confundida y asiente no muy convencida. Los veo alejarse hacia el cuarto de él y observo como se cierra la puerta detrás de ambos. Parpadeo perpleja e intento no preocuparme demasiado.

¿Qué tendrán que hablar? ¿A caso la bronca que acababa de tener lugar entre Zayn y Laura había hecho reaccionar a Harry? ¿Le había hecho tomar cartas en el asunto? Fuera lo que fuese, ojalá que acabara bien, no me gustaría tener más rupturas por hoy.

Suspiro de forma sonora y doy un trago a la bebida que me había traído Ben. Parece que es el único que esta disfrutando de la fiesta.


Zayn baja aprisa las escaleras, sólo puede oír su corazón latirle en los oídos, como si fuera un caballo desbocado. Alcanza la puerta y sale a la calle, está llena de gente a pesar de la hora que es.

Trata de vislumbrar a Laura entre la manda de gente que se interpone entre ellos. Avanza a duras penas, empujando a la gente, echándola a un lado entre improperios y consigue llegar hasta un claro.

La siguiente calle está más despejada, y ahí está. Andando con paso cansado, arrastrando los pies y con los puños todavía apretados.

-Laura… - susurra Zayn antes de echar a correr hacia ella.

Justo cuando está a punto de alcanzarla, estando a varios pasos de ella, empieza a dudar. ¿Cómo iba a reaccionar? Quizás se llevara una bofetada.

Pero que demonios, merecía la pena.

Le coge del brazo, suave, pero desesperadamente. Laura se gira sobresaltada y se queda petrificada ante su presencia.

-¿Qué haces aquí? No quiero hablar contigo. Me voy a casa. – dice sin miramientos intentando deshacerse de la presión que ejercía su mano en su brazo.

-Por favor, déjame que te lo explique. – le pide.

Laura emite un gemido de ofensa.

-¿Qué te deje explicarte? ¡Has tenido todo este tiempo para hacerlo y ni siquiera has tenido la consideración de llamarme! Pensaba que teníamos algo especial, joder. – le espeta aguantándose las ganas de llorar.

Zayn suspira abatido. No sabe como salir de esa. En un acto de desesperación, la agarra por los hombros y la acerca a él como fuerza.

Roza sus labios con los suyos para sentir de nuevo ese calor que, en el fondo, sabía que echaba de menos. Laura se queda desarmada, descansa las manos que tan cerradas tenía y deja caer un poco los hombros, perdida en la profundidad de aquel estúpido ser.

De pronto se da cuenta de quién está besándola. El mismo tipo que la había hecho llorar toda la noche días atrás, ahora tenía el lujo de siquiera tocarla sin pedir, por lo menos, perdón.

Si quería perdón, tendría que ser de rodillas.

Se separa de él bruscamente y le mira con odio, acumulado de tantas lágrimas, de tantas noches sin dormir. ¿Quién se creía que era? Alarga la mano y con fuerza la precipita contra su rostro, dejándolo algo confunso y aturdido.

-¿Pero qué…? – murmura él llevándose su mano a la mejilla, que empieza a ponerse roja.

-No te atrevas a ponerme la mano encima. No después de todo lo que has hecho. – dice Laura sin levantar el tono de voz y señalándole de forma acusadora con el dedo índice. Aunque lleva rato reprimiéndolo, grandes gotas resplandecientes brotan al fin de sus ojos.

Zayn no se atreve a responder. Laura retira la mano y lo mira impotente, al ver que no reacciona asiente, como si confirmara algo que ya sabía.

-¿No dices nada? Bien, yo sólo añadiré una cosa. Se acabó, no quiero volver a verte. – dice intentando parecer fuerte, pero la voz se le quiebra al final.

Da unos pasos hacia atrás y se vuelve para seguir caminando, lentamente pero sin pausa.

Zayn sigue ahí pasmado, como si se le hubieran pegado los pies al suelo. Ya no quería luchar, no quería correr. Y eso que rueda por sus mejillas, aunque no quería admitirlo, eran lágrimas.


Harry cierra la puerta detrás suyo con tal énfasis que María pega un respingo. Lo mira preocupada y espera a que hable primero, pero no es así. No para de dar vueltas como un perro enjaulado.

-Harry, ¿E-estás bien? – pregunta acercándose unos pasos.

De pronto algo se activa dentro de él, se lanza contra ella y la agarra con poca delicadeza por los hombros. Aquello le recuerda a aquel día en la biblioteca… Pero ahora no es el momento de ponerse a recordar cosas.

Harry abre la boca para decir algo pero no consigue unir más de dos palabras que tengan sentido, desbocado de los nervios. ¿Qué le habrá hecho ponerse así?

Desesperado y con la angustia rayando sus verdes ojos hasta la saciedad, se derrumba entre los brazos de María sin motivo aparente. María no consigue entender nada, simplemente se limita a acariciar su rizado pelo y apretarlo fuerte hacia ella.

-Harry… - susurra ella suavemente, temiendo asustarlo. - ¿Qué pasa? Me estás preocupando…

No hay comentarios:

Publicar un comentario