29/4/12

Capítulo 46

Sugerencia Musical: Echo - Jason Walter

María sigue acariciándole el pelo, ahora parece un poco más tranquilo. ¿Qué le llevaba a actuar así? ¿El día anterior la ignoraba y ahora se echaba a sus brazos llorando como un crío?

Lo aparta con suavidad para mirarle a la cara, tiene los ojos rojos y la mirada aterrada.

-¿Qué pasa? – dice sonriendo. – Seguro que no es para tanto.

-Louis… me dijo que… y yo pensaba que podía, pero…- Al ver el lío que se esta formando, se calla, le coge la mano y la mira. – Tengo miedo de perderte, María.

Ella le mira algo sorprendida y se toma unos segundos para luego soltar una risilla irónica.

-Harry, esto ya lo hemos hablado más de una vez… No me vas a perder, si tú no quieres.

-Entonces, ¿qué fue eso con Zayn? – comienza subiendo el tono y levantándose de la cama. – ¿Por qué me da la sensación de que no hago más que darte, pero no recibo nada a cambio? Es muy frustrante…

María respira hondo y cierra los ojos con fuerza por un momento.

-¿Todavía sigues con eso? ¡Te dije que lo sentía de verdad! No fue intención mía que ocurriera y…

-¿¡Y si pasa otra vez qué!? –le corta él, gritando. María se queda en silencio y aprieta los labios para callarse algo que cree demasiado inoportuno para decir.

-No confías en mí, ¿verdad? – dice bajando el tono. – No. Se te ve en la cara, es como si tuvieras que estar pendiente de mí todo el tiempo para que no me fuera de tu lado.

Se acerca a él sin saber muy bien que pensar. Le dolía que no confiara en ella, pero por un lado lo comprendía. Harry está completamente en tensión, por eso cuando ella coloca su mano sobre su torso, los músculos se le contraen a una velocidad de vértigo.

-Te quiero Harry, te quiero. Métetelo en la cabeza y déjame demostrarte que puedes confiar en mí. Por favor.

Harry la mira, dudoso. En el fondo sabía que haría cualquier cosa que ella le pidiera, no podía evitarlo. Y parecía tan arrepentida, sus ojos rebosaban verdad.

-Ven aquí. – susurra acercándola a su pecho y rodeándola fuerte con sus brazos. Le besa la cabeza y ella se recuesta en su pecho.


Ben me empuja hasta el grupo al verme sentada con la mirada perdida en uno de los pufs. Ante mi negativa, su empeño crece y acabo cediendo a ser arrastrada hasta mitad de mi propia sala de estar.

Trato de entablar conversación, pero la mirada de cierto individuo me acecha y me despista de tal forma que no sé que estaba diciendo.

De pronto un móvil suena. El Sombrerero contesta.

-¿quién es? – dice apartándose un poco del grupo. - ¡Oh! ¿Qué tal? Sí, claro. Luego te veo entonces. Hasta luego.

Mi mirada de curiosidad aumenta por momentos y estoy a punto de lanzar una pregunta al aire cuando oigo un grito procedente del cuarto de Harry.

Me separo sin que nadie pregunte del grupo y me acerco al pasillo con cautela, preocupada. Pongo la mano sobre el pomo, sin hacerme una idea de que me encontraría tras la puerta.

Desde luego todo, menos aquello.

-Eh… -empiezo, mirándoles con un gesto contrariado. – Lo siento, ya me voy.

Cierro de nuevo la puerta y dejo escapar una risa, la cual silencio llevándome la mano a la boca y vuelvo al grupo. Parece que se van todos.

-¿Dónde vais? – digo con un gesto de decepción en el rostro.

-Oh, Louis ha quedado con unos amigos suyos en un bar cerca de aquí y hemos pensado ir un rato. Podéis venir si queréis. – dice Liam poniéndose su abrigo.

Suspiro y miro al suelo.

-Da igual, pasadlo bien. – les digo fingiendo una sonrisa.

-Yo me quedo. – urge a decir Ben. – Tampoco conozco a mucha gente y podemos ver una peli, si te apetece.

Esta vez sonrío de verdad y asiento. Veo que Louis abre la boca para decir algo pero lo reprime y aprieta el puño con rabia.

-Vámonos. – espeta mirándome fijamente. No sé como interpretarlo, pero sus ojos azules parecen chispear con fuerza.

Parpadeo un par de veces y aparto la mirada de él, incapaz de sostenerla. Ben me coge de los hombros y me zarandea amistosamente.

Louis sale por la puerta, casi a la fuerza y se cierra en sus narices. Suspiro de nuevo al ver el poco interés que ponía en establecer contacto alguno conmigo, y que a esas alturas… quizá no volviera a hacerlo.

Me acerco a la ventana para verles cruzar la calle mientras Ben introduce el CD en el DVD. Me fijo en que hay un grupo de chicas esperándoles en el otro lado. Louis se acerca a una de ellas y sonríe, ella le coge el sombrero y se ríe.

Él va detrás de ella, la atrapa de la cintura y pierden el equilibrio, aunque siguen en pie. Los dos se ríen y… ¿se besan? ¿Por qué…?

-¿Quién es esa? – digo casi sin pensar, el desprecio impregna toda la frase.

Ben se acerca a la ventana con curiosidad y se fija en el panorama.

-Oh, debe ser Rachel, su nueva novia. – dice sin apartar la mirada del cristal.

Le miro rápidamente como si sus palabras me quemaran los oídos. ¿Nueva novia? Le acababa de declarar mis sentimientos y él… ¿Se echa una nueva novia?

No debería llorar. No puedo permitirme mostrarme débil, así que suelto una risotada y me levanto del alféizar.

-¿Novia? Si a los tres días estará con otra. – digo tratando de parecer que no me importa.

Ben me mira algo alarmado.

-¿Qué? ¿Acaso no es verdad?

Ben tuerce el gesto y se encoge de hombros. Corre la cortina y se tumba en el sofá haciéndome un gesto para que haga lo mismo. Me quito los zapatos y me acurruco a su lado.

Él me mira sonriente y le devuelvo la sonrisa.

-Me alegro de haberme quedado. – dice. Mi sonrisa se vuelve más amplia y él me coloca su sombrero en la cabeza.

Harry y María salen de pronto del pasillo. Parecen flotar en una nube rosa.

-¡Pero mira quién sale ahora! ¿Dónde vais? – digo mirándolos.

María sonríe tímidamente y sus mejillas se tiñen de un color rosado.

-Vamos… a dar una vuelta. – Contesta Harry, que tiene cogida a María por la mano, y que parece no querer soltarla por nada del mundo.

Ben y yo asentimos y esperamos a que se vayan. Sigo a María con la mirada esperando alguna señal.

Ahí está. Sacude la mano de forma histérica y me indica que me lo contará cuando pueda. Salen al rellano y cierran la puerta. Era algo bueno, así que no había por lo que preocuparse, me alegraba tanto por ellos…

Harry podía llegar a ser un poco idiota, pero en el fondo tenía un gran corazón y María se merecía ser querida así…

De pronto me viene a la mente Laura… ¿Qué habría sido de ella? Suspiro, pensando en llamarla, aunque tengo la certeza de que no me lo cogería. Mañana será a la primera que visite y llevaré los mejores cruasanes que haya probado.

Ben apaga la luz y vuelve a mi lado, todavía sigo dándole vueltas a tantas cosas que casi no me entero de la peli. Y él se da cuenta.

Me coge la barbilla y me roba un pequeño beso de los labios.

-Eh… - murmuro. - ¿A qué ha venido eso?

Aunque no me quejo cuando vuelve a besarme, ni siquiera me atrevo a cuestionárselo. Si tenía que buscar refugio en algunos labios que no fueran los de Louis, serían los suyos.

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