17/8/12

Capítulo 55 parte II

Liam baja la mirada y piensa. No puede elegir entre esas dos personas, así que no lo haría. Las cosas se arreglan hablando ¿no? Pues eso es lo que haría.

Después de una de las noches más largas, Liam se encuentra de camino a casa de Niall. Tampoco sabía muy bien por donde empezar a hablar. ¿Iba a plantarse en su puerta y decirle que tenían que hablar, como si se tratase de una pelea de pareja? Venga ya. Lo haría a la vieja usanza, con cerveza.

Poco rato después se encuentra frente su apartamento con una caja de cerveza en una mano y mucha angustia en la otra. Pero ya no podía echarse atrás, además, tampoco era tan grave… ¿o sí?

Llama dos veces al timbre y la puerta se abre de inmediato. No tiene que llamar al ascensor, ya que vive en un primer piso. Vive solo, aunque a veces su hermano mayor se queda algún tiempo con él cuando para de viajar, a veces unos días, a veces incluso semanas.

-Hola. – dice alegremente Liam enseñándole las cervezas. - ¿Te apetece?

Niall asiente y sonríe mientras se hace a un lado para dejarle pasar. No era muy propio de Liam traer cervezas sin motivo alguno, y Niall lo sabía muy bien. Ya empezaba a sospechar algo, pero de todas maneras prefiere no comentar nada al respecto.

-¿Cómo lo llevas? Hace bastante que no quedamos para echar unas cervezas, como hacíamos antes, tú y yo ¿eh? – dice Liam abriendo una de ellas y alcanzándole otra.
Niall sonríe con ironía y asiente.

-Sí, desde que empezaste a salir con Allie, más o menos. – dice con sorna. – Pero dime, ¿A que se debe tu visita? Porque tiene un motivo, nunca vienes porque sí.

Liam sufre un ataque de pánico interno. Había olvidado que tenía en frente a quién podía ser la persona que más le conocía de todas. Su mejor amigo. De nuevo una sensación rara le recorre el cuerpo: ¿Culpa? Joder, se había distanciado mucho de él y ni siquiera se había dado cuenta.

Cuando reacciona, tartamudea un poco y mira al suelo intentando parecer más tranquilo de lo que en realidad está. ¿Por qué le cuesta tanto decir esas cosas?

-P-pues verás, la verdad que sí. Tengo algo que decirte, pero no te lo tomes a mal.

Niall arquea una ceja y le mira atento esperando a que diga lo que tiene que decir. Después de un largo suspiro, Liam comienza a hablar:

-Bueno, la verdad que estuve ayer en casa de Allie y me dijo… - Niall aparta la mirada y sonríe con sarcasmo. Claro, Allie me dijo. Lo de siempre. – Bueno, me comentó que no le gusta la actitud que tienes con ella. Y quería comentártelo, sólo… porque no quiero que haya malos rollos…

Se calla esperando una respuesta, pero sólo se da de morros con el silencio del que se llena todo el piso. La expresión, o mejor dicho, la no-expresión de Niall todavía le pone más nervioso.

-¿Y que se supone que tengo que hacer? – dice con voz pausada y grave.

-N-no lo sé… Quizá solucionar las cosas con ella, poner algo de tu parte… - A mitad de frase, la risa de Niall le interrumpe. Esa risa era un nítido reflejo de sus sentimientos hacía Allie: Tirria pura y dura.

-¿Poner algo de mi parte? – dice arqueando la ceja. – Si no pusiera de mi parte estaríamos mucho peor de lo que estamos ahora. ¿Y por qué tengo que ser yo? Esa chica te está absorbiendo el cerebro. Desde el momento que la vi supe que no era una buena persona.

-¿Estás… celoso? – ríe Liam. – Vamos, Niall ¿No crees que eso es actuar como un crío?

-¡El único crío aquí eres tú! No te das cuenta de lo que pasa porque estás cegado por ella. Ya no eres el Liam que conocí, el que era mi mejor amigo. Y todos opinan lo mismo, pero claro, tú no te das cuenta. He intentado pasar más tiempo contigo, he intentado que no pasara, que no nos distanciáramos. Pero ella ha ganado, y con esto que me dices me doy cuenta. – sus palabras están empapadas en decepción. Liam sólo escucha, pero aquello le abierto un poco los ojos. ¿De verdad había pasado todo eso?

Niall se pasa las manos por el pelo y las junta en la nuca mientras da vueltas por la habitación. La situación ha desembocado en algo extraño y bastante incómodo.

-¿Sabes? – dice al fin. – Quédate con ella. Ya da igual. Pero cuando te haga daño, cuando se vaya con el primero que le de algo mejor de lo que tú le ofreces, entonces… No me vengas con lamentos.

Liam trata de mantener la calma y decir algo para tranquilizar el ambiente, pero su mente está en blanco, sólo puede pensar en todo lo que ha estado pasando a su alrededor y en lo poco que se ha dado cuenta de ello.

-Vete. Me apetece estar sólo. – dice Niall sin ni siquiera mirarle a la cara. Estaba dolido, dolido por aquello que le había dicho, pero por lo menos había encontrado la oportunidad de poder decirle todo lo que pensaba sin que aquella pequeña endemoniada estuviera delante. Y sí, echaba de menos al antiguo Liam.

Sin pronunciar ni una palabra más, Liam da media vuelta y cruza la puerta dejando un sabor a melancolía. Un sabor amargo y algo doloroso.


Harry comienza a prepararse a toda prisa. Ni siquiera sé que se lleva entre manos. Lo observo desde el pasillo intentando descubrir algún indicio.

-¿Qué haces? – digo al fin sin saber a donde se dirige.

-Prepararme. He quedado. – dice sin más. Odio cuando es tan poco preciso.

Con sed de información, lo sigo por el pasillo hasta el baño, donde lo observo mientras se echa desodorante.

-¿Puedes dejar de mirarme? Me estás poniendo de los nervios. – dice dejando el bote en su sitio.

Sonrío con malicia y me apoyo en el marco de la puerta.

-¿Con quién has quedado? – digo interesada.

-¿A ti que te importa? Déjame en paz. – contesta apartándome de la puerta con la mano, como si no le costara ningún esfuerzo quitarme del medio. Me peino un poco y sigo con mi tarea de averiguar lo que quiero saber, pero entonces lo sé. No puede ser otra cosa.

-¡Has quedado con María! – grito mientras me asomo entusiasmada a la puerta de su habitación.

-¡Cállate! – dice encrespado, como un gato que bufa. – No te interesa ni a donde vaya ni con quién quede, enana.

Se pone su camiseta de los Ramones y empieza a atarse sus converse blancas. Mi gesto de ofendida crece a medida avanza el tiempo.

-¡Eh! – digo de pronto. – Es mi mejor amiga, para que lo sepas. Y sí que me interesa. Mi mejor amiga y mi hermano. Creo que tengo algo que ver con eso.

Harry suspira irritado y una vez listo me vuelve a apartar de la puerta como si nada.

-No creo que quiera hablar contigo. – digo con resentimiento.

-¿Ah no? Porque ha sido ella quien me ha propuesto salir. – contesta con aire triunfal. Mi cara se vuelve un poema. ¿Cómo que le había propuesto salir ella? ¿Y lo que habíamos hablado? Algo no me cuadraba.

-No pongas esa cara, hermanita. Nadie se va a comer a nadie hoy. Sólo vamos a hablar. – dice revolviéndome el pelo.

-¡Deja de hacer eso! – chillo como una cría. Harry se ríe y se guarda las llaves en el bolsillo de sus vaqueros.

-Me marcho. Oh, y puede que te lleves una sorpresa dentro de un rato. ¡Adiós! – dice esfumándose por la puerta.

Doy un respingo y me asomo por la puerta.

-¿¡Cómo que una sorpresa!? – le grito. - ¡Eh! ¡Contéstame!

Resoplo y me quejo. Vuelvo dentro y me descubro a mí misma de pie en mitad del salón con un gesto de preocupación. ¿Sorpresas? No me gustan las sorpresas. Me ponen nerviosa y no me gustan, no. No me gustan las sorpresas.


Fuera lo que fuese mejor recibirlo algo decente. Me ducho rápidamente y me pongo los vaqueros oscuros, las converse rojas y una camiseta negra. Me seco y trenzo el pelo y me siento a esperar como una idiota en el sofá.

Maldito seas, Harry el ornitorrinco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario