Después de un largo monólogo por parte de Liam, Louis no puede hacer otra cosa que suspirar hondamente.
-¿Sabes? Esto no se va a solucionar dentro de un vaso. Espera aquí un momento. – dice de pronto sacando su teléfono.
Liam traga atropelladamente mientras se levanta de la silla.
-Eh, eh, ¿qué estás haciendo?
-Estoy llamando a los demás, ¿para qué si no están los amigos? – contesta Louis llevándose el móvil a la oreja con una sonrisa triunfal. Liam sabía que no podía hacer nada cuando se ponía en ese plan: era imperturbable.
Chista la lengua y reza porque todo aquello tuviera un bonito final, o por lo menos que acabaran todos enteros.
La melena de la morena cae despreocupada por su hombro mientras sirve uno de los cafés que tiene sobre la bandeja. Sonríe y se aparta de la mesa para seguir repartiendo los pedidos de la gente que tiene que atender, pero justo antes de volver al local, algo le llama la atención al otro lado de la calle.
Una espectacular Laura aparece con uno de sus mejores modelitos y una enorme sonrisa que le queda como un guante. Se acerca con paso firme y llega hasta donde se encuentra la morena.
-Hola Sam. – saluda mirándola. - ¿Te pillo en mal momento?
La muchacha abre la boca para hablar pero nada sale de ella, sólo una estúpida risilla que resaltaba sus enrojecidas mejillas.
-Bueno… Tengo un rato todavía por delante, pero… - hace una pausa y mira su reloj. – Dentro de unos veinte minutos tengo un descanso.
Laura asiente y sonríe de nuevo.
-Te veo entonces. – dice con tono aterciopelado. Las dos se quedan algo atontadas mirándose mutuamente, pero Sam pronto se da cuenta de que tiene la mirada de su supervisora perforándole la nuca como una broca y vuelve entre risillas hacia dentro.
Me aparto de la ventana sobresaltada por el irritante sonido del teléfono de Harry, quién corre galopante, haciendo el ruido de una manada de orcos sedientos de sangre hasta cogerlo.
Cierro los ojos pensando en el cenutrio que tengo por hermano y trato de escuchar algo de la conversación, para averiguar de qué y quién se trata.
-Claro, no tengo nada que hacer ahora. – dice entre risas. – Estoy ahí en… veinte minutos. ¿Quiénes estáis?
Mi expresión cambia mientras la conversación avanza. Han quedado, seguramente todos los chicos. Me sabía aquello… pero ¿dónde?
-Tranquilo, de camino a tu casa puedo pasarme a por algo de picar. – dice de pronto. Oh, una casa… - Ya lo sé, ya lo sé que no te gusta el picante.
No le gusta el picante… ¡Louis! ¡A Louis no le gusta el picante! Esbozo una malvada sonrisa y le miro de reojo. El papel de hermana cotilla me salía perfecto.
-Con que a casa de Louis con tus amigotes, ¿eh? – digo cuando él cuelga.
Los ojos de Harry se abren como platos y se clavan en mí. Guarda el teléfono en el bolsillo y frunce el ceño, confuso.
-¿Qué? – dice riéndose algo nervioso. - ¿Cómo que a casa de Louis? ¿Quién te ha dicho eso?
-Cielo, te delatas tu sólo, eso y que yo soy muy lista. – digo apartándome cuidadosamente el pelo de la cara con una aire fabuloso.
Harry se ría y al pasar por mi lado me vuelve a colocar el pelo que me había quitado hacía escasos segundos.
-¡Te he dicho que no hagas eso! – chillo cerrando los puños con fuerza. - ¿Pues sabes qué? ¡Que yo también voy a montar un guateque! ¡Y va a ser mejor que el vuestro! ¡Seguro!
Oigo la risa perversa de Harry desde su cuarto. Resoplo exasperada y cojo el teléfono para avisar a las chicas. Se iban a enterar de lo que vale un peine
Aquellos veinte minutos parecían eternos, pero al fin Sam observa como el reloj marca las 7. Se apaña una improvisada coleta y sale por la puerta dejado el delantal en el mostrador.
-Ni un minuto tarde. – dice Laura Sentada en una de las mesas. Sam pega un bote y se gira de pronto.
Ambas se ríen.
-¿Damos un paseo?
Sam asiente sonriente y le sigue el paso. El ambiente es extraño, pero agradable al mismo tiempo, ninguna sabe muy bien que decir, pero el silencio no es incómodo.
A esa misma hora, Harry llegaba a casa de Louis, arreglándose la chaqueta. Llama un par de veces y la puerta se abre. Le estaban esperando.
Arriba se puede oír ya el rumor característico de una puerta abierta. Sube lleno de energía y se encuentra con lo que podría ser perfectamente la barra de un bar.
-¡Hey! – exclama al entrar. Todos le responden lo mismo en forma de saludo. Aunque lo mejor estaba por llegar, ahora que ya estaba él ahí, estaban completos.
Después de hacer con las mías con el teléfono en mano, y tras probar a llamar a Laura unas 3 veces sin éxito alguno me siento en el sofá esperando a María. Mis planes de superar el guateque paralelo que Louis había organizado en su casa habían fracasado, pero teníamos pelis y palomitas, y nada podía superar aquello.
Aunque el día no estaba todavía terminado, y tanto la noche como la fiesta no había hecho más que comenzar…
Me ha gustado este capítulo aunque tan solo de pie a una segunda parte e_e
ResponderEliminarMe encanta lo de "Me aparto de la ventana sobresaltada por el irritante sonido del teléfono de Harry, quién corre galopante, haciendo el ruido de una manada de orcos sedientos de sangre hasta cogerlo." Me recuerda a ESDLA. Bueno, que me enrollo, en la parte que dices lo de que harás tu propio guateque, me recuerdas a Bender en el capitulo 2 de futurama cuando dice ¡Estáis frescos! ¡Pues ahora pienso montar mi propio parque de atracciones! ¡Con casinos! ¡Y furcias!
Bueno, eso y que me hacía ilu dejarte un comment :3