13/9/12

Capítulo 61

Cruzo la esquina tras un rato andando y llamo como siempre 3 veces al telefonillo de la casa de María. Su madre me deja pasar y en lo que tardo en subir los dos pisos de escaleras, María me está esperando ya apoyada en el marco de la puerta.

-Dime que no vienes a hablarme de tu hermano.

Tuerzo el gesto y río disimulando mis intenciones.

-No, que va…

María frunce el ceño y me deja pasar mostrando una pequeña sonrisa.

Cierra la puerta y tras saludar a sus padres me voy directa a su habitación. Me siento en su cama y espero a que vuelva. Cuando lo hace, trae consigo unos vasos de cocacola.

-¿Y bien? – dice María arqueando la ceja.

-Estoy harta de estar de un lado para otro por vuestras movidas, eso lo primero. – le digo sin reparos seguido de un pequeño sorbo al vaso. María abre los ojos y sigue escuchando. – Segundo, ¿por qué lo hiciste?

María deja el vaso en la mesilla y me mira con cara de pocos amigos mientras se sienta a mi lado.

-¿Por qué soy yo siempre? ¡Yo no hice nada! ¡Zayn se me tiró encima! – La sinceridad se refleja en sus palabras. Dejo de beber y presto atención. – Comenzó a decirme que se había enamorado de mí, que desde que le besé no podía pensar en otra cosa… No lo entiendo.

Mi mandíbula se descuelga del susto. ¿¡Qué Zayn le había dicho qué!? Me esperaba algo más suave, algo como “Fue algo inesperado” pero que Zayn le declarara sus sentimientos así de sopetón no entraba entre mis posibilidades.

-Me caigo muerta. – digo en un hilillo de voz. - ¿Y se te echó encima, sin más?
María asiente y se lleva una meno a la cabeza. Aprieta los ojos con fuerza y pierde la mirada en el estampado del edredón.

-Y Harry lo vio todo. Pero es como siempre, como un crío pequeño. Se cabrea y no me deja que le explique nada, siempre es lo mismo y estoy muy cansada, Belén…

Suspiro y la miro preocupada. El gesto de ambos está desgastado por la preocupación. Es evidente que se quieren, tanto que les hace sufrir. Llamadme metomentodo, pero era hora de tomar cartas en el asunto.

Sonrío de forma inesperada y me levanto con brío de la cama haciendo sobresaltar a María.

-¿Te vas ya?

-Tengo unas cuantas cosillas que hacer. Tendrás noticias mías pronto. – le doy un beso en la mejilla y le revuelvo el pelo. - ¡Pórtate bien!

Después de despedirme salgo de su casa, luciendo una flamante sonrisa. Bajo las escaleras casi marcando un ritmo y salgo a la calle. Me sorprende que la temperatura sea tan fresca. Se acercaba el otoño y las hojas de los árboles comenzaban a teñirse de ocre.


Pasan los días, como minutos muertos de reloj. La cosa sigue igual, mismos problemas, mismas caras, mismos gestos…

Liam bosteza frente al cristal esperando la llegada de Allie. Quién le iba a decir que un día durmiendo hasta tan tarde le iba a sentar tan bien. Al levantar se había encontrado con una nota manuscrita en la nevera en la que Allie le decía que llegaría tarde a comer.

Decidido a preparar algo para comer, se aparta un poco de la ventana, pero de pronto la ve aparecer, y no sola. Un chico, alto y rubio la acompaña. Liam agudiza la vista, parecen estar muy juntos. Parpadea un momento tratando de asimilar, seguramente sería un amigo…

Al subir, Allie le saluda como si nada, pero Liam la mira como si acabara de asesinar a alguien a sangre fría.

-¿Te pasa algo, cielo? – dice ella frunciendo el ceño.

-¿Quién era él? – pronuncia Liam sin expresión alguna.


María llega hasta la puerta de mi casa, por algún motivo, algo la trae ahí. Quizás la intriga con la que me despedí hacía unos días. Llama suavemente con los nudillos y Harry abre la puerta sin muchas ganas.

Ambos mantienen una silenciosa conversación con la mirada mientras me acerco aguantándome la risa por detrás.

-¿Algo más que decir? – digo conteniendo la sonrisa. Harry se aparta de la puerta mirándome con una mezcla de odio y desprecio.

-Perdón… - murmuro. - ¿Cómo tú por aquí?

María aparta la mirada de mi hermano y parpadea para entender algo que acabo de decir y que no ha oído del todo bien.

-Eh… He venido para dar una vueltecilla. Si quieres, claro. – dice sonriente.

Sonrío y la dejo pasar.

-Voy a ponerme algo decente, espérame aquí. – digo desapareciendo a lo largo del pasillo.

La tensión se forma repentinamente en el ambiente cuando Harry y María se percatan de que se han quedado a solas. Pero Harry tiene cosas que decir.

-María…

-Harry, no voy a hablar contigo.- dice María de pronto. – Ya no. Te he dado demasiadas oportunidades. Me he cansado ya.

-No venía a hablarte de eso. Es algo que tienes que saber, no es sobre mí ni sobre nosotros. – dice poniéndose serio.

María relaja los hombros y frunce el ceño.

-¿A qué te refieres?

-Es sobre Belén… Deberías ver esto. – Se acerca a la cómoda y coge uno de los papeles que se encuentran encima, se lo extiende casi sin mantener contacto visual con ella.

María comienza a leer y su rostro parece ensombrecer con cada línea.

-¿Q-qué es esto? Quiere decir qué… - Murmura María. Su voz parece triste.

-Tenemos que apoyarla, hacer que vaya. Es una oportunidad única y si no la acepta luego será demasiado tarde para volver a atrás.

-Pero… Esto es de hace tiempo… ¿Por qué no me dijo nada?

-No se lo ha dicho a nadie. No quiere hablar de ello.

Salgo de la habitación poniéndome bien la chaqueta para encontrarme con que me asaltan dos miradas, ambas con destellos de preocupación.

-¿Q-qué pasa? – digo en voz baja.

1 comentario:

  1. Hola, me he leído tu novela entera en un día. Está genial de verdad, me encanta como escribes, síguela pronto :)

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